Del boxeador al director técnico del Tri olímpico, los Lozano sueñan con medalla

La familia Lozano tuvo actividad en los Olímpicos de 1968 y 1972, ahora, en Tokio 2020, es el turno de 'Jimmy' en futbol

Jaime Lozano no pudo conseguir hace 53 años una medalla para México en los Juegos Olímpicos de 1968 como boxeador, pero su hijo, del mismo nombre, mantiene intacto el sueño de subirse al podio al frente de la Selección Mexicana de futbol, que este miércoles avanzó a la ronda de Cuartos de Final en Tokio 2020.

El padre de ‘Jimmy’ participó en los Juegos Olímpicos de México '68 y se quedó a un par de victorias de asegurar una medalla en la categoría de peso Superligero ubicándose finalmente en la novena posición. Además, Sergio Lozano, tío del exjugador de Pumas, tomó parte en los Olímpicos de Munich 1972 y se quedó a un triunfo de conseguir medalla en el peso Welter, terminando su participación en el quinto puesto.

“Tanto Jaime como Sergio fueron muy buenos peleadores, de gran nivel, había muchas expectativas con ellos, pero desafortunadamente no lograron las medallas”, recordó el legendario entrenador mexicano Ignacio Beristáin, integrante del cuerpo técnico de aquella selección de boxeo que en 1968 consiguió cuatro medallas y de la de 1972 que ganó otra más.

“No tenían el mismo estilo, pero los dos eran muy técnicos, tuvieron actuaciones buenas. Sergio fue el que luego se fue a profesional y no lo hizo mal, aunque no fue campeón del mundo. Siempre fueron dos peleadores que ponderaron el buen boxeo”, añadió Beristáin, quien felicitó a ‘Jimmy’ por la victoria sobre Sudáfrica.

En México 1968, el papá de ‘Jimmy’ tuvo dos combates. Primero venció a Emmanuel Lawson, de Ghana, por decisión unánime, y luego cayó en contra de Peter Tiepold, de Alemania del Este, en la ronda de Octavos de Final.

En Munich 1972, Sergio ganó a Joe Mensah de Nigeria en su primera batalla y luego en Octavos ganó a Kerry Devlin, de Australia, por decisión dividida; sin embargo, cayó en Cuartos ante Richard Murunga, de Kenia, por nocaut.

“Este Jaime fue muy buen jugador, un tipo serio, ojalá que después de tantos años pueda subirse al podio para la familia y para México”, sentenció Beristáin Rocha, integrante del Salón de la Fama del Boxeo Internacional con sede en Canastota, Nueva York.