Diego del Real dejó de lado tradición familiar del futbol americano, ahora busca medalla olímpica

Diego del Real cambió el emparrillado por el lanzamiento de martillo durante su niñez y desea cumplir el sueño de obtener una medalla en Tokio 2020

La tradicion familiar que era jugar futbol americano fue quebrantada por Diego del Real cuando era niño, practicó esa disciplina por ocho años, pero dejó los emparrillados para incursionar en el lanzamiento de martillo y esa decisión lo ha llevado al protagonismo que busca encumbrar con una medalla olímpica en Tokio 2020.

Diego del Real comenzó su andar en el futbol americano desde los cinco años de edad con un equipo llamado Potros, en Nuevo León, jugaba como guardia nariz, pero jamás se imaginó que su vida cambiaría de rumbo para convertirse en atleta olímpico.

El lanzador de martillo seguía la tradición de la familia, luego que su padre y sus hermanos habían jugado en los emparrillados e incluso Diego tenía deseo de convertirse en jugador profesional.

Eduardo del Real, padre del atleta, recordó que "él empezó a jugar futbol americano porque su papá jugó futbol americano, su hermano mayor jugó en Tigres también americano, el que le sigue jugó también en Potros y Tigres, y él quería ser profesional. Todos en mi familia jugamos futbol americano, todos mis hijos y la niña porrista, es un deporte muy integrador".

Recordó, en entrevista para ESPN Digital, que cuando Diego tenía 13 años edad apareció Alejandro Laberdesque para invitarlo a incursionar en el atletismo al ver sus cualidades para ello, por lo que ahí comenzó el cambio en su vida deportiva.

"Cuando Labardesque le ve las condiciones, la estatura, el cuerpo, la forma en que se comportaba, jugaba de guardia nariz, de lo más fuerte de la línea, y lo empezó a orientar al lanzamiento de martillo", indicó.

En los inicios, su padre veía complicado que se abriera camino en esa disciplina e incluso le decía que la dejara de lado, que continuara con sus estudios y en el futbol americano.

"Labardesque le decía empieza a girar donde andes y giraba aquí en la casa, tumbaba las cosas y en todas partes andaba girando, yo le decía deja eso, no vas a llegar a ningún lado, ponte a estudiar porque eso no te te va a llegar a ningún lado, porque nosotros éramos fans del futbol americano", manifestó.

Sin embargo, Diego del Real le dijo a su familia que quería continuar, que él algún día haría algo importante y su deseo paulatinamente le rindió frutos, porque su desempeño generó que el INDE de Nuevo León buscará a sus padres para firmar unos documentos que le permitirían participar en competencias internacionales.

Eduardo del Real recordó que a los 17 años, Diego y uno de sus hermanos buscaron irse a un campamento en Rusia para continuar con su preparación, pero sin apoyo de nadie, lo cual él veía complicado, pero que decidió apoyarlo e intervenir para que pudiera cumplir con su sueño.

"Llegó el momento en que me pidió a Rusia para ir a un campamento y compraron los boletos él y su hermano, se quería ir, no les di permiso porque les dije que no tenían ningún contrato con nadie, que no tenían carta de la Universidad (UANL) ni del INDE para presentarse a Rusia, iban a ciegas.

"Fui a hablar a la Dirección de Deportes de la Universidad, les plantee que yo financiaba el vuelo del entrenador y Diego para que fueran a entrenar, para que tuvieran competencias y mejorar el nivel, me dijeron que ellos empezarían a promoverlo y conforme fue mejorando fueron proponiéndolo para competencias internacionales", agregó.

Su paso dentro de esta disciplina le permitió a Diego del Real estar en diferentes eventos como Copa del Mundo, Universiada Mundial, Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero lo mejor llegó en Río de Janeiro 2016.

En esos Juegos Olímpicos, Diego del Real se quedó a un paso de la medalla de bronce, luego que terminó en el cuarto lugar al registrar 76.05 metros en su lanzamiento.

"Nunca me imaginé que llegara a esto, siempre le decíamos aplácate, ya deja de tumbar cosas, vete para afuera (de su casa), pero luego me pidió mancuernas para los martillos, entonces fui y se los mandé a hacer, lo doné a la Universidad, luego le mandé a hacer otros martillos que él pidió. Lo que me pedía tratamos de solventarlo", confesó.

Ahora, la decisión de haber dejado el futbol americano para dedicarse al lanzamiento de martillo tienen a Diego del Real de nueva cuenta en unos Juegos Olímpicos, en los que busca el sueño de colocarse en el podio.