Daniel Evans: de la resurrección a vencer al N°1 del mundo

Daniel Evans dio el gran batacazo del Masters 1000 de Monte-Carlo. El británico, de 30 años, venció en sets corridos (6-4 y 7-5) a Novak Djokovic (1°) y obtuvo el triunfo más importante de su carrera.

Nacido en Birmingham en mayo de 1990, Evans es hijo de un electricista y una enfermera. Con solo siete años, sus primeros pasos en el deporte no fueron con una raqueta en la mano, sino que se dedicaba a jugar al squash junto a su padre en el West Warwickshire Sports Club en Solihull, una ciudad comercial a 153 km de Londres.

Su relación con el tenis comenzó en el 2000, cuando tomó la raqueta y se mudó al Edgbaston Priory Club. Allí estuvo tres años para luego sumarse a la academia del Lawn Tennis Association en la Universidad de Loughborough. Siendo solo un chico, se mudó con una "host family", típica costumbre en los países británicos de recibir y alojar gente en su domicilio como forma de hospitalidad. "Nunca fui el mejor a los 14 y 15, de hecho, probablemente fui el peor. Era más pequeño que los demás y un desarrollador tardío, pero siempre pensé que era bastante bueno y, al final, era el mejor" declaró años después.

Hincha del popular club inglés Aston Villa, Evans debutó en el circuito en 2006 en un F10 disputado en Nottingham, en donde cayó derrotado ante Lee Childs, 392 del mundo en ese entonces, por 5-7 y 4-6. A partir de allí, el joven británico empezó a crecer. Para 2010 estaba entre los mejores 255 jugadores del mundo y en mayo de 2016 ingresó al Top 100. En ese lapso ganó 13 Futures, cuatro Challengers y la Copa Davis con Gran Bretaña luego de vencer a Bélgica por 3-1.

Pero su historia en el tenis se vería manchada en abril de 2017. En ese entonces el jugador fue suspendido por un año a causa de una adicción a sustancias. “Es lo peor que he hecho en mi vida. Es algo impactante de hacer. Ha decepcionado a mucha gente. No solo eso, ha traído una prensa no deseada al tenis. Dios sabe lo que pensarán algunos de los grandes del juego cuando ese tipo de cosas aparezcan en los titulares " expresó un año luego de su suspensión.

Evans fue inhabilitado para jugar torneos o entrenar y en ese lapso se recluyó en su casa de Cheltenham, una ciudad balnearia del condado de Gloucestershire. Allí se le prohibió practicar en las instalaciones afiliadas a la Asociación de Tenis Lawn de Gran Bretaña durante 10 meses y se la pasaba mirando televisión sin sintonizar partidos de tenis.

Pese a esta situación, no era la primera vez que tenía problemas con las suspensiones: en 2006 fue retirado del torneo juvenil de Wimbledon por la LTA, el organismo rector nacional del deporte, por comportamientos inaceptables en la cancha. Dos años más tarde, la LTA lo suspendió durante cuatro meses después de que lo fotografiaran durante Wimbledon en un club nocturno. Y en 2010 la LTA dejó de apoyarlo financieramente por un desempeño deficiente y una mala actitud.

Pero todo esto terminó siendo un motor de recuperación para Evans. "Es bueno estar de vuelta en la cancha, en un torneo preparándose para algunos partidos. Me siento bastante bien conmigo mismo, pero no hay nada como jugar partidos y estar en forma" expresó apenas volvió de la suspensión a mediados de 2018. Y el británico avanzó del puesto 1195° al Top 100 en menos de un año .

Su primer título ATP tuvo que esperar. Fue recién a principios de 2021 cuando triunfó en Melbourne II, derrotando a Félix Auger-Aliassime por 6-2 y 6-3 en el partido decisivo. Y ahora, en Monte-Carlo, sigue reescribiendo su historia de reivindicación: venció por primera vez en su carrera a Novak Djokovic (solo tenía cuatro victorias sobre polvo de ladrillo en su carrera), por primera vez a un N°1 del mundo y por primera vez a un integrante del "Big 3".

En Mónaco, el británico irá en busca de seguir escribiendo las nuevas páginas de su carrera junto al coach argentino Sebastián Prieto, con quien trabaja desde hace algunas semanas y junto a quien consiguió la mejor participación en un torneo de Masters 1000.