El tenis argentino tendrá ocho representantes en Australia luego de 11 años

El tenis argentino atraviesa un gran presente con la constancia de Diego Schwartzman, que sigue metido entre los mejores 20 tenistas del mundo, el resurgimiento de Federico Delbonis y Facundo Bagnis, que han tenido un gran 2021 e irrupciones de los juveniles Juan Manuel Cérundolo, Tomás Etcheverry y Sebastián Báez.

Con esta premisa, la temporada 2022 parece ser auspiciosa para los tenistas nacionales, ya que el Australian Open, primer Grand Slam del año, contará con la presencia de ocho representantes argentinos en el cuadro principal, hecho que no ocurría hace 11 años.

La edición 2011 fue la última vez que hubo esa cantidad de jugadores en el main draw del certamen australiano. Ese año estuvieron representado al país Juan Ignacio Chela, David Nalbandian, Juan Martín Del Potro, Eduardo Schwank, Leonardo Mayer, Brian Dabul, Juan Mónaco y Carlos Berlocq.

El andar de los ocho tenistas no fue el mejor en Melbourne, ya que ninguno de ellos pudo superar la segunda ronda, algo llamativo por el nivel que tenían en ese momento Nalbandian, Mónaco y Chela.

La realidad en la edición de 2022 parece tener otro matices, puesto que Schwartzman se mantiene firme entre los mejores 20 del mundo, Delbonis, Coria y Bagnis encontraron una regularidad en la pasada temporada que los llevó a ascender en el ranking, mientras que Báez y Cerúndolo han hecho una gran irrupción durante este último año.

En cuanto al sorteo para los ocho tenistas nacionales, El "Peque" Schwartzman enfrentará por primera vez al serbio Filip Krajinovic, Federico Coria se medirá ante el francés Gael Monfils, Federico Delbonis chocará frente al español Pedro Martínez, Facundo Bagnis hará lo propio ante el chileno Cristian Garin, Sebastián Báez debutará en el torneo ante el español Albert Ramos Viñolas y Juan Manuel Cerúndolo jugará con el checo Tomas Machac,

Por su parte, los argentinos provenientes de la qualy Marco Trungelliti y Tómas Etcheverry enfrentarán a Frances Tiafoe y Pablo Carreño Busta, respectivamente.

Los cruces plantean un desafío para los representantes nacionales, puesto que algunos rivales son preclasificados, mientras que otros se desenvuelven bien sobre cemento.

Lo cierto es que esta edición del Australian Open representa una buena chance para los tenistas nacidos en suelo argentino de continuar lo hecho el año pasado, que ha puesto de nuevo al tenis argentino en los primeros planos del circuito ATP.