El Guadalajara es un equipo poderoso, avasallante y rico en la parte económica. Vive con números negros, cobra más que nadie por los derechos de televisión y tiene uno de los mejores estadios del Latinoamérica. El problema está en la cancha y el riesgo en algunas soluciones que podrían aparecer en el sendero de la penumbra. Hay una solución, o mejor dicho, un camino para la solución que aterra a las corrientes más conservadoras del equipo.
LOS ANGELES, CA.-- En el campo del agave, vestidos a la usanza charra lucen impetuosos, poderosos y amenazantes. En la cancha, los domingos, cuando se "disfrazan" de futbolistas y se visten la sagrada camiseta rojiblanca, no tienen argumentos para pelear de acuerdo con lo que dicta su historia.
Las Chivas siguen en el tobogán.
Cuando el inicio de la temporada -incluido el regreso de José Luis Real- marcaba el inicio de una época de recuperación para el Guadalajara, los resultados y el funcionamiento -en ese orden- han vuelto a establecer que la "enfermedad" de Chivas sigue ahí, afectando su rendimiento y su capacidad de competir entre los mejores de la Liga. Ni el título que eternamente promete Jorge Vergara antes de cada campeonato ni la liguilla que era el objetivo trazado por Palencia y por el propio Real antes del comienzo del torneo. Chivas no tiene argumentos futbolísticos para nada.
La pregunta hoy en día tiene que ver con las acciones que tomará el equipo en las siguientes semanas. Dar lástima semana a semana, "vegetar" en esa zona del campeonato o esperar que un milagro ocurra no parecen políticas favoritas de Vergara. Opciones hay muchas y pocas, depende desde el ángulo en que se les vea: ¿Qué debe hacer Chivas para abandonar esta época del obscurantismo futbolístico? ¿Reconfirmar la idea de que sus fuerzas básicas será el único vehículo de salvación? ¿Volver a salir al mercado por refuerzos? ¿Darle continuidad a los proyectos por encima de cualquier tropiezo? O de plano llegar hasta el "callejón sin salida", en una decisión que tendría que ver con los anales más sagrados y perpetuos del historial chiva: ¿Analizar el tema de su reglamento interno sobre los futbolistas que pueden jugar en Chivas de acuerdo con su nacionalidad?
El tema de la nacionalidad de su plantel es una tema delicado que Vergara, inteligentemente, ha negado rotundamente cuando se le consulta. No es ni parece una opción por ahora. Chivas ha competido históricamente en el futbol mexicano con la ventaja o la desventaja de jugar solo con elementos nativos. Y aunque es verdad que los tiempos han cambiado, que las nuevas generaciones y los nuevos pensamientos se han interpuesto, una decisión en ese sentido sería antipopular para las corrientes más conservadoras de aficionados. Pero ante la urgencia y la necesidad, nada se debe desechar.
Chivas vive tiempos disímbolos. Es un equipo rico, que vende, que guarda popularidad y que tiene un estadio de primer mundo. Pero no tiene argumentos deportivos en la cancha. Es una lástima y al mismo tiempo un peligro.
@Faitelson_ESPN
