Contra el estigma...


El futbol mexicano se ha vuelto "anti-europeo". Las voces, las acusaciones, las insinuaciones se refieren a que el futbolista mexicano que actúa o intenta actuar en las mejores ligas del mundo necesita una mayor actividad y un peso más específico para recibir el reconocimiento. Sería una pena que los precarios resultados que tuvo la selección mexicana en la fase eliminatoria para el Mundial nos condujeran a un estado de ánimo donde impera la reticencia hacia lo que procede de las ligas más avanzadas del futbol mundial.

LOS ANGELES, CA.- Hace un par de semanas, las críticas recaían sobre un cabizbajo Andrés Guardado que hacía lo imposible por seguir luchando sobre el césped del Parque de los Príncipes de París. Unos días después, la imagen abatida, vacía, triste de Javier Hernández en la banca de Old Trafford. Y cuando no hay más ataques que hacer, basta con analizar la tabla de posiciones de la liga francesa para darse cuenta en qué clase de equipo y de problema está metido Guillermo Ochoa.

El futbol mexicano se ha vuelto "anti-europeo". Las voces, las acusaciones, las insinuaciones se refieren a que el futbolista mexicano que actúa o intenta actuar en las mejores ligas del mundo necesita una mayor actividad y un peso más específico para recibir el reconocimiento. "Que jueguen en Europa no significa que deben tener un puesto asegurado en la selección", dice el ex internacional argentino Jorge Valdano. Y ya algunos jugadores como Giovani Dos Santos y Javier Aquino externaron que se sienten en cierta desventaja en la selección con respecto a los jugadores que actúan en el futbol mexicano.

La pregunta es... ¿Hemos vuelto, acaso, a los tiempos donde la mentalidad casera, doméstica no nos permitía probarnos o foguearnos ante el nivel más desarrollado del futbol internacional?

Sería una pena que los precarios resultados que tuvo la selección mexicana en la fase eliminatoria para el Mundial nos condujeran a un estado de ánimo donde impera la reticencia hacia lo que procede de las ligas más avanzadas del futbol mundial. Está claro que si esos futbolistas fueron escogidos y en su momento "premiados" con la posibilidad de mostrar sus habilidades deportivas en otro nivel, hoy sean sacrificados por una percepción falsa de que no entregan los resultados que deben entregar. Es evidente, también, que los futbolistas mexicanos en Europa, todos ellos, empezando por "Chicharito", Ochoa, Aquino, Reyes, Herrera, Guardado y terminando por Moreno están haciendo su mejor esfuerzo para triunfar en un futbol mucho más complejo que el mexicano. Algunos de ellos requieren de más regularidad, más constancia en la cancha y en los resultados que obtienen.

La mentalidad doméstica de nuestros entrenadores es otro problema. Después de todo, Miguel Herrera, con sus grandes virtudes como entrenador y también con sus grandes defectos, es un técnico formado en México que no conoce ni conocerá -hasta al menos el 13 de junio- un nivel distinto al mexicano. Para él, lo esencial supone tener jugadores en forma, en ritmo y en mentalidad para afrontar el Mundial. Su última declaración, aquella que ofreció antes del proceso de reclasificación con Nueva Zelanda, estipulaba una realidad, pero también generaba una corriente que hasta el día hoy se mantiene: que el futbolista mexicano que actúa en Europa no ha rendido las cuentas que tiene que rendir en la selección nacional. Parte de eso es verdad. Otra buena parte es un mito.

El futbol mexicano sigue requiriendo una mayor presencia de futbolistas en las ligas europeas. Los jugadores que tengan la fortuna de tener un aprendizaje, una concientización, un rodaje en ese futbol tendrán, al final del día, más armas para presentarse con una selección mexicana. Tenemos que luchar para desaparecer ese estigma, esa falsa creencia, esa imagen que alguien nos vendió de que el futbolista mexicano en Euro

pa tuvo la culpa del último gran fracaso de la selección.

@Faitelson_ESPN