Un equipo que no deja de reinventarse

BUENOS AIRES --En el transcurso de la semana Marcelo Gallardo había expresado que debían ser más precisos en el área rival, también hizo una cruda lectura de la realidad de River en el torneo local al decir que no importaba que los de arriba perdiesen puntos, si ellos no sumaban de a tres.

Pues bien, casi mágicamente sus palabras fueron refrendadas por una realidad que en siete días se ha modificado de manera sustancial. Lucas Alario se encargó de que cada pelota que anduviese boyando cerca del arco de Nueva Chicago terminase adentro (marcó tres goles) y el que era puntero del torneo no ganó (aunque a poco estuvo de cumplirse su profecía en el clásico entre Boca y San Lorenzo).

Por lo expresado, los tres partidos de abstinencia de triunfos han quedado en la historia y además hoy el Millo volvió a prenderse en la pelea por la punta, con el meritorio agregado de que el fin de semana goleó, superando una serie de contingencias que, a priori, asomaban como extremas. Recordemos: cuatro futbolistas convocados para las distintas selecciones de Sudamérica (Matías Kranevitter, Carlos Sánchez, Camilo Mayada y Eder Álvarez Balanta); el desgarro en el gemelo de Leonel Vangioni; Rodrigo Mora con alguna molestia física pero fundamentalmente con cuatro amarillas que lo condicionaban pensando en el Superclásico que se viene y, ya sobre el final de la semana, la ausencia de Tabaré Viudez por una molestia muscular.

Pese a todo pudo superar una prueba compleja. En el análisis hay que decir que lo hizo con holgura desde el resultado, pero no en el juego. Fue tan contundente que derrumbó a Chicago desde lo anímico, y lo hizo cada vez que la estaba pasando mal.

La pelota parada en su campo fue un verdadero karma. Por esa vía le convirtieron (gol en contra de Maidana) y también mediante ese camino le bautizaron dos veces el travesaño. Sufrió, pero obtuvo un triunfo que lo motiva en la vigilia de un nuevo choque contra Boca. Muchas de las variantes que ensayó en entrenador no le rindieron, como Guido Rodríguez de segundo marcador central y Leandro Vega como lateral, pero supo modificar a tiempo.

Con un ánimo diferente River empieza a transitar una semana especial, como lo son todas las que tienen al rival de toda la vida en el destino final. Dentro del mundo Millonario está instalada la idea de que las alegrías de los últimos tiempos le otorgan una posición más descontracturada, algo así como transferirle toda la responsabilidad al oponente. En algún punto puede ser cierto, pero todos siempre quieren ganar los clásicos, y en el del Monumental, River ha encontrado otro punto de motivación, que es darle una estocada a Boca que le posibilite estar más cerca todavía de la cima del torneo.

En ese choque Gallardo recuperará a casi todos los soldados, una gran noticia para un equipo que no deja de reinventarse.