"Apantallados" por la ilegalidad...

El viernes por la noche en el Estadio Jalisco volvieron a aparecer los síntomas más temibles y lamentablemente comunes del futbol mexicano: los de la corrupción. Una pantalla mal colocada y una decisión rápida, tomada bajo la mesa, sin consulta y obviamente sin apego a los reglamentos. El juego se reprograma. Así de fácil y de sencillo se resuelven las cosas en una Liga presumida como de "primer mundo" y resguardada siempre en prácticas que solo sirven para cuidar los intereses más poderosos de la industria. Lo del Atlas y la pantalla no fue solo un ridículo, también una escena más de la vulnerabilidad de las leyes en el futbol mexicano...

LOS ANGELES, CA.- La Federación Mexicana de Futbol ha amanecido este lunes con un "colorido" boletín, donde entre reglas, artículos y señalamientos intenta esquivar la parte más importante de cualquier competencia deportiva: la legalidad.

Una pantalla casi "a nivel de cancha" aparecía de forma espectacular, dramática y yo diría que hasta ridícula el viernes por la noche en el Estadio Jalisco haciendo imposible la celebración del juego por la Fecha 8 del Apertura mexicano entre el Atas y los Tigres. La culpa, más allá de que seguramente buscarán otros culpables y pretextos, es del club local y el reglamento establece con claridad que cuando un equipo incurre en este clase de fallas -o irresponsabilidades- puede y debe hacerse acreedor a una sanción que destaca la pérdida de los tres puntos. ¿Qué hizo la Liga MX? ¿Qué hizo la Federación? Tapar el tema y rápidamente ponerse de acuerdo, entre ambos equipos, para un celebrar el juego en otra fecha.

No se trata del Atlas. Tampoco de lo que hay detrás del Atlas. Se trata de otro triste escenario donde la justicia pasa a segundo término y donde se imponen los poderes, las influencias, los intereses del juego. Alguien cometió una falta y alguien debe pagar por ello. La seriedad dista mucho de una liga presumida como de "primer mundo" y la legalidad desparece cuando aparecen los intereses que están de por medio.

El futbol se maneja así en México. Lamentablemente, sin independencia, sin coherencia, sin transparencia, sin claridad y sin justicia. El futbol se maneja siempre bajo los intereses de aquellos que mandan, que protegen sus beneficios, sus ventajas y sus ganancias.

Dejemos el tema del Atlas y concentrémonos en otros asuntos que son tratados con el mismo sentido de despotismo: el Draft, el llamado "Pacto de Caballeros", el Sindicato de Futbolistas, la Selección Nacional, las reglas que favorecen las contrataciones de futbolistas extranjeros, los multipropiedades, el arbitraje, la Comisión de Disciplina y muchos otros asuntos. De la misma forma en cómo se resolvió esta controversia, se resuelven otras: bajo la mesa, pisoteando el reglamento, defendiendo sus intereses, cuidando los beneficios de quienes mandan.

Después de todo, el futbol mexicano no puede ser distinto o ajeno a la gran problemática que envuelve el país en la mayor de parte de sus instituciones y de sus actividades en general. Hay una gran corrupción de por medio. La hubo el viernes en el Estadio Jalisco y ha existido en muchos otros escenarios de una pasión nacional convertida en una rica industria llamada futbol.

@Faitelson_ESPN