LOS ÁNGELES -- La Copa Mx es como la suegra: indeseada pero inevitable. Hoy, se ha convertido --la Copa Mx, no la suegra--, en un Purgatorio indispensable.
Por ejemplo, Chivas espera expiar ahí todos sus pecados capitales -con la Copa Mx, no con la suegra--, perpetrados en la Liga MX.
Y este martes será la alcahueta --la Copa Mx, no la suegra--, para dos equipos: uno que se creyó demasiado grande y otro que se confiesa demasiado pequeño: América y Cruz Azul, respectivamente.
América vio Necaxa en la cartelera y puso a sus dos más letales estoques en sus fundas: Oribe Peralta y Darwin Quintero. El Nido se sintió demasiado grande para un equipo que comenzó siendo los Electricistas, para después pasar a Rayos y que hoy vive en constante corto circuito.
Cruz Azul, en tanto, por boca de su mejor enemigo, Paco Jémez, fue declarado demasiado pequeño para poder vencer a Lobos BUAP. Lo único grande de La Máquina, aparentemente, es la bocaza de su técnico.
Así, unas Águilas con espíritu de matasiete decadente, humilladas por Necaxa, encaran en el Purgatorio emergente de la Copa Mx, al pigmeo confeso y resignado, según Jémez que es el nuevo código de barras de La Máquina.
La ecuación es interesante, aparentemente. Uno con complejo de superioridad, tratando de darse un baño de humildad. Y el otro con un complejo de inferioridad que pretende rescatar un poco de la dignidad pisoteada por su propio entrenador.
Hasta la entrega de este texto, nadie en Cruz Azul había levantado públicamente la voz ante el genocidio espiritual cometido por el español contra los cementeros. Ni los supuestos líderes como Chaco Giménez o Jesús Corona.
El silencio es cómplice. El silencio es aceptación. Al interior de La Noria, queda claro, asumen que no son un equipo grande.
O, a menos, que los jugadores armen, como ha pasado, pasa y pasará en cualquier equipo, su propia sublevación silenciosa contra las vociferadas bravatas de su técnico y para sacudirse el estiércol que escupió Jémez sobre su dignidad de futbolistas.
¿Querrán los jugadores de Cruz Azul darle un seco bofetón a su técnico de discurso derrotista? Pregunto si querrán, porque pueden y porque deben hacerlo.
Por el otro lado, Miguel Herrera reconoció su equivocación: "Entendí que hay futbolistas que deben jugar siempre".
Peralta y Darwin son la mejor pareja de ataque en México, aunque habrá quien sugiera las sociedades de ataque de Monterrey o Tigres. Y pensar que no eran necesarios ante Necaxa, fue un pecado de soberbia de El Piojo.
Entonces, expuestos, exhibidos, los jugadores del América, y los mismos Oribe y Darwin, contemplan la revancha magnífica de tundirle a un adversario al que ya le pasaron por encima hace unos días, y que por el lastre, la carga, la losa que lleva en el lomo, se volverá un rival complicado.
Más allá de la supervivencia --de la Copa Mx, no de la suegra--, y poder aspirar a instancias importantes en este torneo, América pretende restañar heridas.
En tanto, para Cruz Azul, si los jugadores se lo proponen, podría significar que ellos mismos se hagan cargo de su destino por encima de las miserables expectativas que sobre ellos tiene su entrenador.
Gana más partidos la humildad de los jugadores que la soberbia de los entrenadores.
