LOS ÁNGELES -- ¿Realmente el América tiene perfil de campeón? Hasta hace unas jornadas, tenía toda la estampa. Absolutamente. Hoy, al catrín, le arrugaron sus galas.
América ha perdido ante tres de los cuatro primeros de la Tabla de Posiciones: Monterrey, Morelia y León. Empató ante el restante: Tigres.
De esa lista de ocho invitados, en este momento, también perdió con Necaxa, y sólo venció a dos que no han clasificado aún: Toluca y Cruz Azul.
Ante Monterrey, con un hombre más durante casi 40 minutos, América cayó 2-0. Debieron ser más, muchos más. La desesperación le descuartizó todo el esquema defensivo.
Además, el trabajo arbitral de Jorge Rojas fue de una parcialidad descarada, desfachatada. No sólo porque la expulsión de Nery Cardozo fue un abuso, sino porque a Pablo Aguilar y a Miguel Samudio les permitió jugar bajo amparo y sólo con una amarilla,
Más allá de la superioridad marcada de Monterrey, a este América que sólo tuvo en Darwin Quintero la respuesta genuina e ingeniosa, se le fracturan los argumentos avivados por otros resultados.
Recordemos circunstancias: ante Chivas, el gol de Cota marca la diferencia dramática del juego. Ante Cruz Azul, la expulsión, rigorista, del Chaco Giménez, desequilibra el encuentro.
Pero, sin duda, la voz intocable de las estadísticas revela la fragilidad del América ante los mandones de la caravana hacia la Liguilla, en la cual ocupa el quinto puesto.
Es necesario puntualizar que el América ha jugado bien, por momentos notable, incluso, ante esos cuatro equipos clasificados a la Liguilla, con los que ha perdido, y en algunos casos, como ante Necaxa, hasta podría considerarse injusto, pero el marcador no acepta reprimendas.
Sin embargo, esos momentos, sus mejores momentos posibles, no le han alcanzado ante Monterrey, León, Morelia, Necaxa, y ante un Tigres con el que empató.
Mostró, pues, su mejor cara ante los mejores del convoy de Liguilla y no consiguió arañarles un punto, excepto a los inestables del Tuca Ferretti.
¿Esta referencia condena absolutamente al América? No, porque, sabido es, que la Liguilla, afortunadamente, se guarda para sí, las mejores historias de terror para los favoritos de la competencia, y a veces, los que llegan probándose precipitadamente el traje de monarcas, se llevan la penitencia al pecado de vanidad.
A pesar de tener un equipo balanceado en nóminas, a veces hasta con 11 seleccionables nacionales por diferentes países en la cancha (lo de Darwin es un pelito de promotores), y de que Miguel Herrera ha dotado a su equipo de un estilo grato e invasivo de juego, al América no le ha alcanzado, incluso a pesar de esa resurrección marital de Oribe Peralta y el mismo Darwin.
Afortunada y peligrosamente, al América le restan dos rivales enfangados en la podredumbre de la tabla: Puebla y Santos, a los cuales podrá aprovechar para curar algunas enfermedades y de paso alimentar un poco la ilusión o el ilusionismo de sus aficionados.
