Atléticos no son tan aburridos como puede creerse

MESA, Arizona - Los Astros de Houston son los campeones defensores de la Serie Mundial. Shohei Ohtani está llamando tanta atención en el campamento de Angelinos de Los Ángeles, que apenas se menciona a Mike Trout. Los Marineros de Seattle tienen tres miembros potenciales del Salón de la Fama dentro de su roster con Robinson Canó, Félix Hernández e Ichiro Suzuki. Y los Rangers de Texas tienen los elementos para conformar una película de buenos amigos si Bartolo Colon y Tim Lincecum ("Big Sexy" al lado de "The Freak") terminan formando parte del roster del Día Inaugural.

Los Atléticos de Oakland, el siguiente equipo en el orden de generación de titulares en la División Oeste de la Liga Americana, siguen su marcha dentro del mismo relato que ya muestra síntomas de agotamiento. Cuando no están involucrados en una queja introducida por el Sindicato de Peloteros, alegando que cuatro equipos están acaparando dinero producto de las ganancias obtenidas por distintos canales, los Atléticos se encuentran metidos en una búsqueda interminable para conseguir un nuevo parque con amenidades modernas y plomería adecuada.

Los Atléticos han quedados sumidos en el sótano de su división durante tres temporadas consecutivas, y carecen del pitcheo abridor establecido para dar así el gran salto hasta convertirse en contendores esta temporada. Sin embargo, la mejoría en su sistema de granjas y un grupo interesante de jóvenes grandeligas les dan razones para tener esperanzas.

"Depende de nosotros el armar un equipo lo suficientemente bueno para mantener a la gente hablando de nosotros", indica el gerente general David Forst. "Entendemos eso. Sin embargo, pienso que los muchachos que juegan en el terreno cargan con cierta responsabilidad debido a ello. Ha habido ocasiones en los últimos 20 años en las cuales esa situación ha jugado a nuestro favor".

Los Atléticos han negociado la partida de Josh Donaldson, Sonny Gray, Yoenis Céspedes y a su trabajador héroe Stephen Vogt en años recientes, y los jugadores que forman parte de su roster de 25 no llamarán mucho la atención al cruzar lobbies de hotel y terminales aeroportuarios durante la próxima temporada. Aun así, pasar una jornada en el Hobokam Stadium nos muestra a un grupo agradable y unido con varios relatos interesantes.

He aquí cinco razones por las cuales los Atléticos de Oakland en 2018 son más interesantes de lo que la gente cree:

Oakland es el hogar del próximo gran antesalista defensivo del béisbol

Matt Chapman creció en Lake Forest, California y jugó en la misma Pequeña Liga al lado de Nolan Arenado. Ambos fueron a la Secundaria El Toro y jugó como campocorto con los Chargers. Cuando Arenado estaba en su último año de bachillerato, Chapman cursaba segundo año y aprendió la importancia de la determinación y una fuerte ética de trabajo.

¿Hay algo en el agua potable de Lake Forest que ayuda a crear antesalistas defensivos de calidad?

"Quizás nuestro cuadro en secundaria era tan malo, que parecía fácil cuando jugábamos en buenos campos", Chapman dijo entre risas. "No me citen en la frase anterior. Mi entrenador de secundaria me podría matar".

¿Cuánta fortaleza representa la presencia de Chapman en el cuadro? Ryan Christenson, nuevo coach de banca de Oakland, jugó al lado de Eric Chavez, seis veces ganador del Guante de Oro, y considera que Chapman es mejor que Chávez en la esquina caliente.

Un evaluador de la Liga Americana está de acuerdo con esa idea, ubicando a Chapman a la par de Arenado y Manny Machado, los estándares dorados mellizos de la excelencia defensiva. Los primeros números lo muestran: Durante el año pasado, Chapman aportó una cifra asombrosa de plus-19 carreras impedidas a la defensiva en 84 encuentros jugados con Oakland.

"No estoy diciendo que él sea mejor que esos peloteros", dice el evaluador. "Pero es merecedor de incluirlo en el debate".

Los Atléticos, igualmente, han elogiado la capacidad de liderazgo de Chapman y sus intangibles. Entró al clubhouse del equipo grande el 15 de junio pasado y se mostró cómodo desde su primer turno al bate, cuando se enfrentó a Jordan Montgomery, de los Yankees de Nueva York.

Chapman demostró su capacidad de liderazgo durante un encuentro complicado con los Angelinos en septiembre pasado. El receptor de los Angelinos Juan Graterol estaba convencido que los bateadores de Oakland estaban leyendo sus señas o recibiendo otras señas desde la segunda base y mostró su disgusto de forma evidente a varios toleteros rivales. Cuando Chapman llegó a la caja de bateadores, le dijo a Graterol que se tranquilizara, lo cual produjo su expulsión, sentenciada por el umpire Mike Everitt, junto con el respeto instantáneo de sus compañeros.

"Es un líder", indicó Khris Davis a los periodistas después del enfrentamiento. "Lo hace de forma natural. Podrá ser un novato, pero un día, será el líder indiscutible de su equipo".

El éxito de Chapman como bateador dependerá en su capacidad de mantener su swing compacto, para así hacer más contacto de forma consistente y poder enfrentar con solvencia a lanzamientos rompientes. Fue bateador con promedio de .244 en ligas menores, aparte de batear para .234 y poncharse en el 28.2 por ciento de las ocasiones como novato. Sin embargo, pone la pelota en juego y su comportamiento confiado sugiere que será capaz de superar las deficiencias en su juego.

"Con cada equipo del cual he hecho parte, quería ser un pelotero al cual la gente perciba como líder o que digan de él: 'Ese muchacho hace las cosas de forma correcta. Quiero ser como él'", dice Chapman. "No he averiguado mucho, no sé si hay un rol específico en el cual se le coloca algo especial a una camiseta. Pero quiero estar allí para cualquier miembro de nuestro equipo, al igual que espero que ellos estén allí para mí y nos ayuden a ser los mejores y más exitosos peloteros que podamos ser".

Y cuentan con la versión oeste de Rhys Hoskins

O quizás Rhys Hoskins es la versión Este de Matt Olson y la gente no lo sabe aún.

A mediados de septiembre, los Atléticos viajaron a Filadelfia para una serie interligas de tres partidos. En un momento determinado, Hoskins llegó a primera base y él y Olson se saludaron mutuamente. Ambos jóvenes sluggers compartieron algunas ideas sobre sus insurgencias de poder a finales de temporada.

"Él sabía bien lo que estaba haciendo yo y obviamente yo estaba en conocimiento de lo que él hacía", dijo Olson. "Su nombre estaba siendo mencionado en todos lados. Hablamos y me preguntó si los medios me estaban acosando. Le dije: 'Eh, honestamente no'. Siento que nadie sabía (lo que estaba haciendo). Todo bien. Le respondí: 'Mantente sano, sigue así y buena suerte por el resto del camino'".

Hoskins pasó a tener un desempeño impresionante con 11 cuadrangulares en 79 turnos en agosto pasado antes que Olson lo superara con 13 jonrones en 79 apariciones al plato en septiembre. Durante la temporada, Olson promedió un cuadrangular por cada 7.88 turnos al bate, cuarta mejor cifra de la historia para un toletero con al menos 200 apariciones al plato. Solamente Barry Bonds (en 2001) y Mark McGwire (en 1998 y 2000) lo han superado.

Al final de la campaña, Olson había acumulado 24 jonrones y 23 sencillos. Traten de entender las implicaciones de dicha hazaña por un segundo.

Olson creció en Lilburn, Georgia, a 40 minutos de Atlanta, y jugó en los mismos terrenos de liga juvenil en los cuales se formaron Clint Frazier, Austin Meadows y Lucas Sims. Su hermano mayor fue a la Univertsidad de Harvard, y Olson estaba destinado a acudir a la Universidad de Vanderbilt hasta que los Atléticos lo atrajeron a firmar con ellos con un bono de $1.08 millones. Al igual que su ídolo de niñez, Chipper Jones, decidió zambullirse a las aguas del béisbol organizado de adolescente.

La forma de bateo de Olson es algo poco ortodoxa, con sus manos alejadas del cuerpo. Sin embargo, ha podido hacer los ajustes necesarios para hacerse menos vulnerable a los lanzamientos difíciles en la parte interna de la zona de strike. Su próxima asignatura pendiente es mejorar ese promedio de bateo de .184 en 56 apariciones al plato en Grandes Ligas contra los zurdos. Oakland planifica darle mayor tiempo de juego mientras sea necesario para así poder trabajar a tal fin.

Atléticos tienen respuesta a la pregunta de trivia sobre jonrones que nunca habrían adivinado

Forst y el vicepresidente ejecutivo Billy Beane dieron un gran golpe en 2016 al negociar a los jugadores de ligas menores Jake Nottingham y Bubba Derby a Milwaukee por Khris Davis, un joven jardinero que apenas estaba empezando a desarrollar su potencial para batear de poder. Durante el año pasado, Davis se sumó a Jimmie Foxx como el segundo pelotero en la historia de los Atléticos en registrar dos campañas seguidas con al menos 40 jonrones. En las dos zafras anteriores, sus 85 vuelacercas quedaron en segundo lugar tras los 86 de Giancarlo Stanton entre todos los bateadores de Grandes Ligas.

"Se puede hacer mucho dinero preguntándole a la gente: '¿Quién es el segundo mejor jonronero de las Mayores después de Stanton?'", indicó un scout de la Liga Americana.

La producción de poder de Davis asombra el doble debido a la estatura física de Davis, la cual es poco imponente. Tiene estatura compacta de 5 pies, 11 pulgadas y 200 libras de peso, y genera mucho poder gracias a sus caderas y un fuerte tren inferior. Ha conectado 45 de esos 85 jonrones en el Oakland-Alameda County Coliseum, incluso a pesar del hecho que ese estadio es notoriamente retador para los bateadores. (El año pasado, cuando se ubicó en el puesto 11 entre los parques más amistosos para los toleteros en las Mayores, fue una excepción notable).

Davis ha forjado un nexo con su tocayo, Chris Davis de los Orioles de Baltimore, quien ha intercambiado palabras de aliento con él durante varias conversaciones casuales en la primera base. El Davis que juega con los Orioles tiene un contrato por $161 millones, una aparición en el Juego de Estrellas y dos títulos jonroneros en su resumen curricular. Su homólogo en Oakland dispara vuelacercas con regularidad y sigue disfrutando de relativo anonimato en la escena nacional en Estados Unidos.

"A veces me confunden con él y la gente menciona el apodo 'Crush' refiriéndose a mí", dice Davis. "He estado en restaurantes en Oakland y la gente es lo suficientemente amable como para brindarme la cena. Realmente aprecio la hospitalidad y ventajas de ese estilo. Eso nunca sucede en la carretera. Tienes que conocer de verdad sobre béisbol para reconocer mi rostro".

Davis recibió una agradable sorpresa recientemente cuando se le informó que el número 1 en cuanto a similitud como bateador según Baseball-Reference.com es nada menos que Bo Jackson, alguien que jamás pasó por el anonimato en su carrera en dos deportes, el béisbol mayor y el fútbol americano de la NFL.

"Eso es asombroso", dice Davis. "Tenía su afiche en mi cuarto cuando era niño. Era un jugador maravilloso".

Albergan la historia familiar más conmovedora en el béisbol

En diciembre pasado, los Atléticos cambiaron a los jugadores de ligas menores Yairo Muñoz y Max Schrock a los Cardenales de San Luis, recibiendo al jardinero Stephen Piscotty, quien fuera seleccionado en la primera ronda del draft. Piscotty había tenido un desempeño discreto, viendo decaer su OPS de .800 a .708 en una sola temporada, apenas disparando nueve cuadrangulares en 401 apariciones al plato.

Piscotty, comprensiblemente, estaba distraído por problemas familiares en su residencia de Pleasanton, California. Su madre Gretchen fue diagnosticada en mayo de 2017 con esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular originada cuando células del sistema nervioso disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal. La enfermedad de su progenitora le afectaba desde la distancia.

"Siento que me han quitado un gran peso de los hombros", dice Piscotty. "La esclerosis lateral amiotrófica es difícil. Se desarrolla rápidamente, desafortunadamente, especialmente como ocurrió en el caso de mi madre. Hubiese sido muy difícil para mí el asumir una temporada sabiendo que me tendría que ausentar durante ocho meses. Es algo muy difícil de asimilar. Cuando ocurrió el cambio, fue un alivio significativo".

"Estaré viviendo en mi casa. Tendré que intercambiar habitaciones con mis dos hermanos menores pero sí, hay un cuarto disponible. Y allí estaré yo. En este momento en nuestra casa, siempre hay alguien que presta ayuda y yo puedo ser una de esas personas. Es una gran sensación. No hay nada peor que estar lejos y deseoso de ayudar y simplemente, no se puede estar allí".

Si bien Forst, Beane y el gerente general de los Cardenales, John Mozeliak, estaban conscientes de las implicaciones que su negociación tendría fuera del terreno, este pacto tenía sentido para ambas partes en lo meramente deportivo. Los Cardenales se sentían cómodos con unos jardines conformados por Marcell Ozuna, Tommy Pham y Dexter Fowler para dejar ir a Piscotty y a Randal Grichuk durante el invierno. Los Atléticos, ubicados en el puesto 25 en las Mayores con OPS de .704 contra pitcheo zurdo en la pasada campaña, consiguieron un joven jardinero con habilidad de embasarse y un contrato que lo mantiene bajo control del equipo por la cantidad manejable de $30.5 millones hasta 2022. Previamente, los Atléticos tenían en su radar a Piscotty cuando estudiaba en la Universidad de Stanford, practicando béisbol y buscando graduarse en ingeniería atmosférica y de energía.

"Conversé con Stephen después que hicimos el cambio y le dije: 'Mira, este cambio fue hecho por motivos exclusivamente de béisbol. Necesitábamos a un jardinero que pudiera batear a la derecha, y tú encajas perfectamente con nuestras necesidades. Tras haber dicho eso, estoy muy emocionado por tu familia, porque podrás venir a casa y tu mamá te podrá ver jugar'", dijo Forst.

Piscotty, de 26 años, se comprometió durante la temporada baja. Su prometida se mudará con él a su residencia familiar de Pleasanton y ella tiene un apartamento en San Francisco donde podrá ir a disfrutar de un "tiempo para mí" de manera ocasional. Piscotty ahora tiene tanta cercanía con su casa que podrá regresar a California y ver a su mamá durante uno o dos días que tenga libres en la Liga del Cactus. Además, la publicidad generada por su historia familiar ha contribuido a recaudar más de $20,000 para el Instituto de Desarrollo de Terapias para la esclerosis lateral amiotrófica.

"Definitivamente, las estrellas se han alineado", expresó. "Me sentí muy bien por llegar acá y unirme a este joven equipo. Creo que vamos a sorprender a un montón de gente".

La "Pequeña Gran Unidad" está presente en el campamento

A.J. Puk solía mantener su cabello corto en sus días de secundaria en Iowa y en la Universidad de Florida, antes de decidirse por dejar crecer una larga melena roja que divide las opiniones tanto como "Moneyball". Puk dice que le gusta al 50 por ciento de la gente y al otro 50 por ciento, pues, no le gusta tanto.

"Es muy similar a la película 'Bull Durham: La Bella y el Campeón'", dice Forst. "Cuando ganas 20 juegos en Grandes Ligas, uno puede dejarse el cabello como a uno le plazca y la gente pensará que eres creativo".

Los Atléticos tienen una gran apuesta por Puk. Fue tomado en el sexto puesto del draft 2016 y le firmó con un bono por $4.07 millones antes de ponerlo a viajar en una excursión por todo Estados Unidos en su proceso de desarrollo como pelotero. En 157 2/3 innings con los Vermont Lake Monsters, los Stockton Ports de California y los Midland RockHounds de Texas, Puk ha ponchado a 224 bateadores.

Puk creció siendo aficionado de Jon Lester y está acostumbrado a ser comparado con Andrew Miller y Chris Sale, siendo zurdos altos y delgados con aspectos poco convencionales. Melvin reconoció al elefante cinco veces ganador del Cy Young presente en el lugar cuando expresó que muchas cosas de Puk le recuerdan a Randy Johnson.

"No puedes evitar pensar eso", dice Melvin. "No hay mucha gente que tenga ese aspecto. Se acercan un poco más a ti cuando hacen sus envíos. Lanza duro, el cabello, todo en general. No queremos que A.J. sienta que debe cumplir y hacerle honor a una comparación de ese tipo. Sin embargo, tiene un gran repertorio".

Melvin, quien fue manager de Johnson en Arizona en 2007-08, consiguió reunir a Johnson y Puk el año pasado para que compartieran cara a cara. Puk ha hecho progresos significativos con la ayuda del coordinador de pitcheo de ligas menores Gil Patterson, quien le inculcó una forma de envío híbrida entre estirarse y un windup que le permite mantener su punto de envío y lanzar strikes con todos los distintos lanzamientos con los que cuenta como parte de su arsenal.

"No puedo imaginar que pasará mucho tiempo antes que se convierta en una opción definitiva para nosotros", dice Forst.

Cuando Puk se una al equipo grande, su nombre y aspecto peculiares le podrían convertir en una rareza dentro del roster de los Atléticos: Podría atraer suficientes seguidores para así garantizar que alguien le invite a una cena gratis en una ciudad distinta a Oakland.