Se hizo fuerte fuera de casa

BUENOS AIRES (DyN) -- El River Plate de Diego Simeone, en otra muestra de ambición y crecimiento, llegó a la cima del Grupo 5 de la Copa Libertadores de América, al vencer a la Universidad Católica 2-1 como visitante.

El uruguayo Sebastián Abreu le dio el triunfo parcial a los riverplatenses, empató Roberto Gutiérrez en el nacimiento del segundo tiempo y, a 3 minutos del epílogo, definió Mauro Rosales.

Con este resultado, el conjunto del Cholo quedó como lider del Grupo 5 con 6 unidades, a tres de Universidad San Martín de Perú, América de México y Universidad Católica.

Los peruanos y los mexicanos jugarán mañana en el colosal Estadio Azteca.
El primer tiempo se desarrolló bastante lejos de los arcos, aunque los dos dispusieron de algunas escenas propicias como para convertir.

Los chilenos trataron de tomar la iniciativa con la conducción del argentino Darío Bottinelli, pero el ex San Lorenzo de Almagro y Racing Club estuvo muy pendiente de buscar la infracción que posibilitara un tiro libre.

River procuró defenderse lo más lejos posible de Juan Pablo Carrizo y lo hizo sin olvidarse jamás de intentar vulnerar la valla del argentino José María Buljubasich.
De todos modos, como ninguno de los dos apostó a defenderse a ultranza, hubo bastante fricción en la mitad de la cancha.

River tuvo en las proyecciones de Augusto Fernández a uno de sus futbolistas más importantes, aunque también se lo vio atento y ambicioso a Abreu.

Antes del gol River tuvo una oportunidad muy interesante en el minuto 27, cuando el chileno Alexis Sánchez dio una notable muestra de habilidad y le dio un pase abierto sobre la izquierda a Matías Abelairas, quien envió un centro rasante que no alcanzó Ariel Ortega en el poste más próximo al lanzador.

La escena la completaba Abreu, quien esperó en vano la habilitación hacia atrás. El tanto de Abreu fue consecuencia de una trapada profunda de Augusto Fernández en posición de diez. El pergaminense cuando le salió Buljubasich habilitó al uruguayo, quien definió con la red a su disposición.

La segunda parte comenzó con la igualdad para los locales, ya que, a los 2 minutos, hubo un pase magnífico del brasileño Ayrton Da Silva de zurda para la entrada vacía por la izquierda de Iván Vásquez, quien tiró el centro rasante hacia atrás que conectó Gutiérrez.

Tras esa paridad River asumió mayores riesgos con la intención de volver a desnivelar.

Y el millonario dispuso de escenas muy propicias: Ortega paró mal una pelota con el muslo que le había bajado Abreu; el jujeño punteó sin la dirección adecuada un centro bajo de Sánchez; un disparo de Eduardo Tuzzio fue tapado por Buljubasich y, en la que más se pareció a una conquista, Mauro Rosales falló desde una posición tan próxima que el arco ya ni se le resistía.

Pero los chilenos también mostraron los dientes y, a modo de ejemplo, Carrizo se lució al desviar un tiro libre de Bottinelli.

Y cuando daba la impresión de que el 1-1 quedaba fijo, de nuevo sobre el final, Diego Buonanotte puso un pase profundo, hubo un mal rechazo de la defensa de la Católica, y Rosales resolvió todo con un zurdazo cruzado.

River aprobó otra materia en su exigente primer semestre de 2008, porque ganó de visitante en la Copa, esa que lo desvela y por la que da la vida.