Un clásico sin ganadores

BERLÍN -- Bayern Munich y Bayer Leverkusen empataron 1-1 en el Alianz Arena, en el partido que era considerado como el clásico de la jornada y que sólo respondió verdaderamente a las expectativas en la primera parte.

Al equipo de las aspirinas, el punto arrancado en Múnich le sirve para recuperar el liderato de la Bundesliga mientras que al Bayern le sirve de muy poco pues sigue con seis puntos de desventaja frente al rival del domingo y, en cuanto a posiciones, apenas le alcanza para subir del octavo al séptimo lugar.

El Bayern abrió el marcador en el minuto 8 con un gol de Mario Gómez que era de esperar que le diera cierta tranquilidad al equipo de Louis Van Gaal, que había salido al campo urgido de una victoria. La jugada la había iniciado Bastian Schweinsteiger con un pase a Miroslav Klose que prolongó la pelota hacia Gómez que derrotó a René Adler cuando este salía tratando de cerrar el ángulo.

El gol hacía pensar que el mundo del Bayern iba a estar otra vez en orden. Sin embargo, otra vez salió a relucir que uno de los problemas del Bayern de Van Gaal son las dificultades que tiene para administrar una ventaja.

Ganando 1-0, Bayern se dejó sorprender en un contragolpe y Leverkusen logró empatar a los 14. La jugada se inició en un pase largo del chileno Arturo Vidal a Steffan Kiessling que le ganó la espalda al argentino Martin Demichelis y, al llegar al área, se deshizo con un regate de Daniel Van Buyten antes de batir con un disparo raso de pierna derecha a Jörg Butt.

Después vino una fase de claro dominio del Leverkusen en la que se vio además a un Bayern desconcertado, lleno de problemas en defensa y sin ideas ofensivas que pudieran inquietar al rival.

Leverkusen controlaba el partido con combinaciones rápidas y la defensa del Bayern vivía continuas situaciones de zozobra. Jörg Butt tuvo que intervenir con buenas atajadas en dos ocasiones -en el minuto 24 ante Kiessling y en el 30 ante Toni Kroos- y al equipo de las aspirinas lo único que podía reprochársele era que no había logrado que su superioridad se tradujera en el gol de la ventaja.

En el último cuarto de hora el Bayern reacciona un poco pero sin mayor imaginación y, en buena parte, se debió a que el Leverkusen había bajado un poco el ritmo.

Al Bayern, que jugaba sin mucho orden, la reacción le alcanzó para generar dos ocasiones, una en un tiro libre de Holger Batstuber y otra en una llegada de Thomas Müller por la derecha que dejó al ucraniano Anatoli Tymotschuk en buena posición de remate, pero su disparo fue conjurado por una gran parada de Adler.

En la segunda parte, Leverkusen apenas hizo intentos ofensivos. El Bayern sí los hizo pero muchas veces ellos morían no sólo por el buen planteao defensivo del equipo de las aspirinas, sino por errores elementales de los propios jugadores a los que la crisis de resultados parece haber producido un problema de seguridad en si mismos.

Sólo una jugada, que hubiera podido ser el gol del año, puede realmente rescatarse de lo que ocurrió en la segunda parte y fue un remate de taco de Mario Gómez desde el borde del área chica que se encontró sin embargo con los reflejos de Adler, quien hizo una parada espectacular.

Con el partido, nadie puede estar satisfecho. El Bayern porque el punto le da para muy poco y porque volvió a mostrar los muchos problemas que tiene actualmente y el Leverkusen porque, por lo visto en la primera parte, hubiera podido arriesgar más y llevarse algo más a casa.

Es posible que el haber evitado la derrota le de un plazo de gracia a Van Gaal, cuyo futuro en el Bayern está más que complicado.