2016 Copa América, Fase de grupos 2016
  • Javier Hernández (18')
  • Oribe Peralta (81')

El 2-0 maquilla un defectuoso rostro del Tri

PASADENA (Rafael Ramos Villagrana/Enviado) -- ¿Y cómo enlistar las deficiencias del 'Tri'? Si llega a 21 juegos sin derrota. Si es la novena victoria de Juan Carlos Osorio. Si Javier Hernández está a un gol de Jared Borgetti. Si los cambios del técnico, le consuman el triunfo. Si Guillermo Ochoa tiene una noche épica.

¿Cómo enlistar los errores de México si con el 2-0 sobre una peligrosa Jamaica, se asegura el pase a los Cuartos de Final y además desató la euforia en los 83 mil 263 aficionados que seguro engordaron la panza de la Copa América Centenario con más de 9 millones de dólares en taquilla?

La victoria maquilla cualquier adefesio. Y el de este jueves por la noche, requiere de más colorete que nunca.

Mal en defensa, sufriendo en media cancha, con ataques desordenados, desperdiciando claras oportunidades en la boca del gol y requiriendo acrobracias extras de Guillermo Ochoa, el 'Tri' se comportó más a impulsos y pataleos, que con la congruencia táctico de otros encuentros.

El 2-0 sobre Jamaica no merece ser del árbol genealógico del 3-1 a Uruguay. Osorio sorprende con la alineación. Nuevamente. Sin laterales naturales, deja expuestos a sus cuatro zagueros, especialmente a los errores de marca y de perfil de Yasser Corona y Néstor Araujo, provocando descontrol en Rafa Márquez y Héctor Moreno.

Ahora, a Houston, donde enfrentará a Venezuela, por la supremacía del Grupo, y a observar el desenlace: ¿Argentina o Chile o...?

EL OASIS...

La lucha tortuosa se rompe al minuto 18. Despedaza Javier Hernández la serenidad ecuánime del marcador.

Ocurre al 18'. Por derecha, Raúl Jiménez tira un mal centro o un notable cambio de juego. La pelota rechaza al pelotón ansioso del área. 'Tecatito' recibe, controla, vislumbra, enfoca y encuentra el salto descompuesto y poderoso de 'Chicharito'. Blake va tras el balón retozón. Inútil. 1-0.

83 mil 263 gargantas tricolores se llenan de euforia y de veneración. No sólo por México, sino por que Hernández sumaba 45 y amenazaba a Jared Borgetti. Histérico el festejo, porque un gol lo distanciaba del histórico.

Jamaica no se retrae. Ni claudica. Ni lamenta. Se rebela. Y poco a poco amenaza con los hijos desconocidos de Usain Bolt en latigazos, con una impecable voz de mando de McAnuff.

Las oportunidades de gol se generan por lentitud, distracción, perfiles incorrectos, nerviosismo y atarantamientos de la defensa mexicana. Donaldson, Barnes y McLeary estampan sus disparos en la desesperada defensa mexicano y en dos ocasiones, en una misma arremetida jamaiquina, se sublima Guillermo Ochoa con atajadas espectaculares.

Con un Miguel Layún notable, consistencia del travieso Corona y del esforzado Jiménez, pero con genuinas avenidas en el fondo, el 1-0 termina siendo un saludo generoso de la fortuna y del destino para el Tri.

ESTERTORES...

Jamaica abre incisivo el complemento. La derrota era ya una dolorosa visa de regreso al anonimato, más allá del duelo pendiente con el eliminado Uruguay.

Pero México aprende de errores del primer tiempo. Especialmente en el manejo de perfiles en las cobertura defensivas. México se siente menos incómodo y empieza a estabilizar el juego, aunque la intención ofensiva de Jamaica no mengua.

México cae de nuevo en esa petulancia en la jugada final. Desesperación, abuso, avaricia, tacañería, egoísmo por querer convertir el segundo lleva a Yasser a intentar disparos de fantasía, que buscando combas improbables y ángulos fuera de sus posibilidades, mientras tenía mejores opciones a sus costados.

Exageraciones, lujos innecesarios, cuando la misión inmediata era conseguir el segundo gol, que terminara siendo el tiro de gracia, sobre una selección antillana que aún jugueteaba con la posibilidad de una sorpresa.

El rumor uruguayo de que "la Copa está organizada para que México la gane" resurgió morbosa al 63'. Claro penalti de Yasser Corona sobre Donaldson, pero el brasileño Wilton Sampaio finge no ver una falta apreciable desde cualquier rincón del estadio, vaya hasta desde los vestidores.

Para entonces, Donaldson era el mejor jugador de Jamaica. Y el mejor jugador de México. Penetra y se posiciona en el área, para ilusionar a los antillanos, pero las desperdicia, para convertirse en el rescatista involuntario del 'Tri'.

Y se suceden los tiros de esquina. Y en cada uno de ellos. El escalofrío recorre tenebroso el espinazo de los mexicanos. Los de la cancha y los de la tribuna.

Finalmente, al 81', México encuentra la serenidad. Llega más de carambola que por la fabricación genuina de la estrategia. Lozano desprende por izquierda, su centro en diagonal es mal controlado por Herrera, pero queda al alcance del recién ingresado Oribe Peralta, quien le pega precipitado, pero el balón entra pegadito al poste izquierdo de Blake. 2-0.

Y Jamaica sigue empujando. Pone de nuevo a prueba a Ochoa, quien sobre su derecha anula un disparo potente de McAnuff.