Fernando Valenzuela: "Fue el destino"

LOS ÁNGELES -- El 29 de junio de 1990, Fernando Valenzuela consiguió un juego sin hit ni carrera, momento que le reservó un lugar en la elite de las Grandes Ligas, al ser el primer mexicano en conseguir la hazaña. En charla con ESPN Deportes, el Toro comparte las anécdotas y los sentimientos de uno de los momentos más grande de su carrera, ya que, asegura, ganar la Serie Mundial con los Dodgers no se compara con nada.

- ¿Cómo recuerdas ese 29 de junio de 1990?
- Yo creo que es algo muy especial, porque no llegan mucho esa clase de juegos. Junio 29 de 1990, fue cuando tuvimos la oportunidad de lanzar un juego sin hit ni carreras y creo que deja bonitos recuerdos, porque hubo, no solo de mi parte, sino también del equipo. Porque para lanzar un juego sin hit ni carrera necesitas del apoyo de la ofensiva, hacer carreras. También se debe jugar bien a la defensiva. El equipo me ayudó en varias jugadas para evitar un hit y que el juego continuara sin hit ni carreras. Creo que todo se conjugó con el equipo, los compañeros estuvieron a la altura y finalmente se consiguió. Es un bonito recuerdo, el poder conseguir esa clase de juegos, es algo que no sucede todos los días.

- ¿Queda en la mente para toda la vida?
- Sí, se queda en la mente, exactamente y otra de las cosas, es que sucedió en un día en que un ex compañero, Dave Stewart, también lanzó un juego sin hit en ese mismo día.”

- Cuando te enteras, antes de iniciar tu juego, que antes Dave Stewart logra ese juego sin hit ni carrera, ¿eso te motiva o qué pensabas en ese momento?
- Uno siempre busca obtener el triunfo, siempre quiere ganar el juego, pero si algo extra sucede, como colgar nueve ceros, lograr una blanqueada, o por qué no, un juego sin hit ni carreras, o un juego perfecto, que eso ya es algo más difícil, todo lo que venga, siempre se piensa en hacer lo mejor posible. Y en esa situación, cuando me mencionaron que ya Dave Stewart había lanzado un juego sin hit ni carrera, me dio gusto, porque yo lo conozco, él había estado con nosotros, con los Dodgers, y después de pasar por otros equipos, finalmente estuvo con Oakland, que fue donde tuvo ese juego sin hit ni carrera. Para mí fue algo bonito, el sentimiento, el saber, cuando me lo comunicaron, que él había lanzado un juego sin hit ni carrera. Y sucedió una anécdota, cuando yo iba a prepararme, a calentar el brazo para el juego, cuando pasé por ahí y me dijeron que Dave ya había lanzado su juego sin hit ni carrera, entonces yo les dije: “Bueno, ustedes ya vieron uno en televisión, ahora van a ver uno en vivo”. Pero eso fue algo que simplemente comenté, las cosas sucedieron, porque son cosas, son juegos que uno no puede saber cuándo van a suceder.

- Llévanos a esa última entrada, un batazo al cuadro, por el centro, ¿cómo recuerdas la jugada del doble play que puso fin al juego?
- Sí, claro. Fue también un ex compañero, Pedro Guerrero, quien bateó esa línea por en medio, por el montículo, me dio en el guante y se desvió un poquito, pero fue directamente a la segunda almohadilla, donde estaba Juan Samuel, jugando esa posición y bueno, creo que probablemente, ya estaba destinado, porque en muchas ocasiones cuando el lanzador trata de atrapar un batazo así, y no puede, normalmente se desvía, pero hacia un lado. En esta ocasión se desvió pero hacia la segunda almohadilla, donde estaba Samuel. Fue el destino, que me permitió lanzar ese juego sin hit ni carrera. Recuerdo muy bien ese momento. Después fui directo con Mike Scioscia, que era el receptor, para decirle: “ya la hicimos”, y ahí terminó el juego.”

- Durante el juego tuviste momentos difíciles, ¿qué te decían tus compañeros?
- Normalmente, no te hablan, no te dicen nada. Solo te apoyan, diciéndote: “vamos para adelante”, pero casi nunca se habla de lo que está pasando en el juego. En situaciones como esta, te preguntan: “¿hasta cuándo te diste cuenta de lo que estabas logrando?”. Y, la verdad, es que uno siempre se da cuenta. Porque el que diga que no se da cuenta es que no está concentrado en el juego, no está viendo lo que está sucediendo en el juego. Pero yo creo que todos los lanzadores están pendientes. De que no crean que va a suceder, eso es otra cosa, pero cuando ya pasa el quinto o el sexto inning, empiezas a ponerle más atención, porque ya falta poco y está cerca del juego sin hit ni carrera. Entonces, en el caso mío, en ese momento, yo traté de buscar más las esquinas con mis lanzamientos, porque había entregado seis bases por bolas y el marcador estaba 6-0, y podía darme el lujo de embasar a uno o dos bateadores y todavía mantener la posibilidad de ganar. Entonces, yo lo único que estaba haciendo era no darle nada a los bateadores para que lograran el imparable.”

- ¿Te quedaste con algún recuerdo de ese juego?
- La bola, la conservo, está por ahí. Porque eso se queda en la mente de uno, sobre lo que pasó en el juego. También guardo algunas fotos de ese día, pero nada más.”

- ¿Qué hiciste después del juego, hubo alguna celebración?
- Fue un día normal. Claro, estuve con los compañeros, luego, recibiendo la felicitación de la familia, pero hasta ahí, nada más. Yo soy de las personas que, cuando sucede algo grande, trato de no demostrarlo, pero sí lo siento. La emoción de algunos juegos, como la Serie Mundial, los Juegos de Estrellas.”

- ¿Fue ese el momento más grande de tu carrera?
- No, fue la Serie Mundial. Yo tengo dos grandes recuerdos. Mi primer juego como abridor de los Dodgers, el 9 de abril de 1981, cuando me tocó iniciar ese juego que ponía en marcha la temporada. Fue importante para mí, porque se logró la victoria, se hizo bien el trabajo y quién sabe, si hubiese hecho mal las cosas, tal vez no se me hubieran dado otras oportunidades. Por eso fue muy importante. Además, la Serie Mundial, yo creo que ganar ese campeonato y ese anillo de la Serie Mundial que uno obtiene como parte del equipo ganador, para mí, eso es lo máximo, también, el haber tenido ese logro tan grande.