El último hacedor de campeones

Nacho Beristáin no vacila en decir que Juan Manuel Márquez es su más grande campeón Getty Images

MÉXICO -- Detrás del viejo escritorio en la oficina del Gimnasio Romanza reposa Nacho Beristáin, un hombre que hoy cumple 75 años, un personaje que ha entregado su vida al boxeo y ha dado gloria a México, un creador excelso que ha sufrido duros golpes en la vida pero que se ha levantado, con la guardia bien puesta, listo para seguir en la batalla.

Entre el ruido de la pera situada a unos metros, el golpeo de decenas de sus pupilos a los costales, las manoplas y la gobernadora, la charla con el hacedor de Campeones parece toda una aventura, pero vale la pena el momento, simplemente porque don Ignacio es el último gran hacedor de Campeones del boxeo mexicano.

El 31 de julio de 1939, Actopan, Veracruz, vio nacer a quien hoy corrige con una mirada, quien se jacta de sus logros, quien acepta sus errores, a quien está por escribir sus memorias y desde la esquina, detrás de las sogas, ha sido capaz de cambiar la historia del boxeo desde hace 53 años.

Beristáin, forjador de una cantidad impensable de Campeones del Mundo, celebrará hoy su aniversario 75 llegando al Romanza faltando 15 minutos para las 8 de la mañana como acostumbra, listo para recibir a sus alumnos, algunos más adelantados que otros, pero siempre tratando a todos igual, lo mismo para dar un severo regaño que para dar un consejo magistral.

Sus logros van más allá de la conquista de su primer Campeonato Mundial con Daniel Zaragoza en 1985, sus experiencias se remontan desde que era niño e intentó sin éxito ser boxeador, su paso por el boxeo amateur con los equipos olímpicos de México lo forjaron, pero su historia en oro, con sus debidas penas, lo encontró en el boxeo profesional.

En el terreno de paga, Nacho ha sumado campeones de todas latitudes y dimensiones, después de Zaragoza, llegaron en cascada Gilberto Román, Melchor Cob, Víctor Rabanales, Gustavo 'Guty' Espadas Jr., José Luis Bueno, Humberto 'Chiquita' González, Ricardo 'Finito' López, Juan Manuel Márquez, Rafael Márquez, Laura Serrano, Enrique Sánchez, Eric Ortiz, Ábner Mares, Juan Carlos Salgado, Jorge Arce, Óscar de la Hoya, Alfredo Angulo, Adrián Hernández, Carlos Cuadras, Jessica 'Kika' Chávez, Jhonny González e Irma García.

Sin embargo, no le gusta vivir del pasado y cree fielmente que México sigue teniendo talento para proveer más campeones y por ello trabaja con personajes como Rey Vargas, Felipe Orucuta y Alejandro Barrera en busca de llegar a su meta de 30 Campeones Mundiales.

Y aunque acepta que no habrá festejo en grande debido a que sigue en franca recuperación tras el infarto que sufrió hace unas semanas, asegura este deporte es y seguirá siendo su vida, pues nació para el boxeo, y a este deporte seguirá entregándose hasta el último día.

- De los 75 años que cumple, ¿cuántos ha estado como entrenador en el boxeo?

Tengo 53 años como entrenador, creo que es bastante, pero los he disfrutado, y también debo darle gracias a Dios que me ha permitido sostenerme en las grandes ligas del boxeo.

-¿Cuál ha sido la clave?

Las chingas, la disciplina, pero también escoger una técnica que me vino bien. Yo creo que Adolfo 'Negro' Pérez me convenció para aprovechar de alguna manera lo que él sabía, y me ha dado buenos resultados.

-¿Quién le inculcó el boxeo?

Yo solo, desde niño, desde que tenía 13 años poco a poco me fui envenenando. Siempre he dicho que el boxeo es una enfermedad incurable, cuando menos para mí. El boxeo se me metió de tal manera que la única forma de salir será con los pies por delante.

-¿Qué le ha dado Nacho Beristáin al boxeo?

Un sello. Toda la gente me dice que la mayoría de mis peleadores boxean parecido, algunos hasta me hacen burla porque mis peleadores siempre salen con la guardia bien hechecita. Cuando la gente ve a alguien con una guardia como la que enseño, sabe que es mi peleador, cuando los ven boxear se convencen de que son mis peleadores.

-¿Cómo ha logrado sobrevivir en un deporte rudo dentro y fuera del ring?

Gracias al otro yo, que es Ignecio Beristáin (sic). Me decía así por necio el promotor Miguel de la Colina. Somos dos en uno. Y me decían así porque siempre fui necio para discutir los sueldos de mis peleadores, por buscarles oportunidades, siempre he tratado de buscar justicia ante los promotores, que defienden lo suyo y son los que más ganan, pero siempre me he sentido con la obligación moral de defender a mis peleadores, esa batalla, la de promotor-peleador, es la más injusta que puede haber.

-Después de tantos años en el pugilismo, ¿le satisface la idea de que se le considere un referente del boxeo mexicano?

Me llena de satisfacción, pero me he acostumbrado ya a esa manera de pensar. Me gusta mi trabajo, lo desarrollo bien, al cuarto para las 8:00 de la mañana estoy aquí, parezco yo el ayudante de mis ayudantes, porque ellos llegan más tarde y otros van llegando cuando ya estoy terminando, no les ha sido suficiente ver eso como para preocuparse más y trabajar más, ellos van a vivir del boxeo, yo ya he vivido del boxeo.

-¿De todos sus Campeones, cuál ha sido el mejor?

Sería una pen... decir otro, pero es Juan Manuel Márquez. Juan ha hecho lo suficiente para erigirse como el mejor del Romanza, pero ahí atrás está Gilberto Román con una técnica también depurada y gran contragolpeador, Daniel Zaragoza por lo hecho, cuatro títulos del mundo en su carrera, Jhonny González que sin ser mi hechura, también boxea muy bien y se distingue, no puedo decir que Ricardo López o 'Chiquita' González porque ellos fueron hechura de Arturo 'Cuyo' Hernández y Lupe Sánchez, aunque las peleas importantes las ganaron conmigo.

-¿De todos los campeones hubo uno que le sorprendiera?

Víctor Rabanales, el rústico, ha sido el más rústico de los peleadores que he tenido, pero con una voluntad de indígena...., eso lo llevó a ser campeón del mundo.

-¿Cuál ha sido el momento más amargo que vivió en el boxeo?

No quisiera recordarlo, pero el más oscuro fue la pérdida de mi familia cuando estaba en unos Panamericanos en Puerto Rico (1979), era el entrenador del equipo y perdí a mi señora y a mi hijo pequeño, es lo más amargo que me ha pasado en el medio boxístico, porque no pude estar con ellos, regresé, pero ya. Son momentos muy cab..., pero gracias a Dios, con mucha voluntad lo logré superar.

-¿Y su mejor momento?

Estar en el Salón de la Fama de Canastota, en Nueva York, es uno de los momentos más alegres de mi vida deportiva, también estar en el Salón de la Fama de California fue algo bonito. Pero yo diría que es ya suficiente con ver coronarse a tantos Campeones del Mundo, verles defender sus títulos y estar a este nivel por mucho tiempo.