Beristáin recuerda a Saldívar

EL PASO - Justo hace 30 años, el boxeo mexicano sufría una de las más grandes pérdidas. De 42 años, al ‘Zurdo de Oro’, Vicente Saldívar, le sorprendió un ataque al corazón en su domicilio en la Ciudad de México 12 años después de haberse retirado.

Saldívar acudió a los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y se convirtió, cuatro años después, en el primer púgil mexicano en coronarse en la época moderna del boxeo, es decir, cuando nacieron los organismos internacionales, y fue el único campeón de México hasta 1969, luego de vencer a personajes como Ultiminio Ramos, Howard Winstone, Floyd Robertson, Mitsunori Seki y Johnny Famechon.

Tres décadas después de aquel inesperado suceso, Nacho Beristáin, el hoy consagrado entrenador mexicano y entonces asistente de Adolfo ‘Negro’ Pérez, entrenador de Saldívar, señaló el por qué el ‘Zurdo de Oro’ debe ser recordado como uno de los grandes peleadores del pugilismo azteca.

-¿Qué hizo especial a Vicente Saldívar?

Su vocación, era un peleador como Juan Manuel Márquez o Julio César Chávez, que se entregan a lo que hacen. Cuando el boxeo mexicano atravesaba por una etapa crítica, no había campeones, él fue el único y fue de todas las asociaciones que existían entonces.

-¿Por qué era el ‘Zurdo de Oro’, su estilo era más bravo que estilista?

Era un estilo incomprendido porque para ser campeón del mundo debes tener algo diferente, y él boxeaba diferente a los demás, él boxeaba de una manera que a muchos técnicos se burlaban, porque propiamente eran ignorantes de su estilo, pero impuso su estilo, su fortaleza y su gran voluntad por el amor que sentía por el boxeo.

-¿Significó Saldívar algo especial para usted?

De alguna manera antes de los Juegos Olímpicos de 1968 me impresionó, yo estaba a punto de retirarme para el resguardo aduanal y me sorprendió tanto su actitud y forma de sentir el boxeo y no pude rechazar la invitación que me hicieron Adolfo Pérez y él, me marcó para toda la vida porque me quedé de paso con la experiencia de participar en el equipo olímpico de México 1968. Me marcó para quedarme toda la vida aquí.

-¿Cuántas peleas estuvo con él?

Desde que le ganó a Ultiminio para arriba, desde el título del mundo porque me invitaron a estar ahí. Entrenaba en el gimnasio Margarita, luego nos fuimos al Granada y volvimos al Margarita.

-¿Hay un boxeador con el que le pueda comparar?

No… bueno, hubo uno, Daniel Zaragoza, que superó por mucho lo que había hecho Vicente, peleador zurdo, y luego he tenido que ver con cinco campeones del mundo zurdos.

-¿Cómo se enteró de su fallecimiento?

Me cayó de sorpresa, tenía tiempo ya retirado, era un tipo fuerte mentalmente, pero venido a menos por el vicio y el alcoholismo, por tantos golpes recibidos durante el tiempo que estuvo retirado, por el lado familiar.

-¿Cómo falleció el ‘Zurdo’?

Que fue un ataque al corazón, porque ingería medicamentos para tranquilizarse y eso no se lleva muy bien con el alcohol.

-Tuvo triunfos notables…

Justificó de alguna manera su estancia como campeón del mundo en dos ocasiones diferentes, pero, insisto, la gente piensa que la balanza es el peor enemigo del boxeador, he llegado durante 54 años a pensar que generalmente la presencia de algún miembro de la familia les perjudica de alguna manera. En este caso fue su matrimonio con alguien que no… tuvo muchos problemas, sobre todo mentalmente.

-¿Ganó Saldívar buen dinero?

Sí, ganaba entre 130 y 150 mil dólares por pelea y las peleas que tuvo en Inglaterra le beneficiaron mucho porque la libra británica le vino bien, estaba más del dos por uno en cuanto al dólar.

-¿En qué posición pone a Saldívar en la historia del boxeo mexicano?

Puede la gente opinar que lo pongo entre los 10 porque estuve cerca de él, lo traté, lo manopleaba, pero no es así, pienso que enfrentó a grandes peleadores dentro y fuera de México, nunca dijo no a un peleador, alguna gente olvida pronto a los peleadores que se fueron, Vicente debe estar entre los 10 mejores.