TRES DÍAS HABÍAN pasado desde que Doc Rivers vio los primeros dos episodios de "The Last Dance" y no pudo quitarse de su cabeza la difícil situación que el ex entrenador de los Chicago Bulls, Phil Jackson, enfrentó durante esa temporada 1997-98.
"¿Pueden imaginarlo?" Rivers preguntó en la llamada de Zoom que ha estado teniendo con su cuerpo técnico de LA Clippers dos veces por semana desde que la temporada de la NBA se pospuso el 11 de marzo. "¿Se imaginan que te digan antes de comenzar el año que al final del mismo vas a ser despedido?".
Como detalla el documental de 10 episodios, los Bulls acababan de ganar campeonatos consecutivos y su quinto título en siete años, pero el gerente general Jerry Krause había decidido que no importaba lo que hiciera el equipo esa temporada. Era hora de reconstruír y Jackson no sería el entrenador en jefe.
"¿Se pueden imaginar lo que es tener la mentalidad correcta para enseñar?" preguntó Rivers. "¿Para que los muchachos compren su discurso y hagan lo correcto? Ni siquiera puedo imaginar la paciencia y la serenidad que tuvo que tener para poder hacer todo eso".
Rivers ha estado pensando mucho en Jackson en los últimos días. Vio "The Last Dance" y más tarde volvió a ver las batallas que tuvieron sus Boston Celtics con Los Angeles Lakers de Jackson en las Finales de la NBA de 2008 y 2010, cuando se retransmitieron por ESPN la semana pasada. Todo eso le hizo darse cuenta de que no había estado en contacto con el entrenador miembro del Salón de la Fama en mucho tiempo.
"Me están provocando ganas de llamarlo", dijo Rivers.
A primera vista, Rivers y Jackson parecerían ser rivales de toda la vida. Pero Rivers dijo que solían hablar por teléfono y enviarse mensajes de texto muy seguido, entrenador a entrenador, sobre todo tipo de cosas. Hace unos años, Rivers incluso invitó a Jackson a disertar en una clínica que estaba realizando en las instalaciones de práctica de los Clippers y Phil aceptó sin dudarlo.
"Teníamos una buena relación", dijo Rivers. "Es gracioso, nadie tiene una relación genial con alguien a menos de que formes parte de su círculo, pero nosotros tuvimos una buena".
Para un entrenador de su jerarquía, el círculo de Jackson siempre ha parecido relativamente pequeño. Solo algunos de sus ex jugadores, Steve Kerr y Luke Walton, son entrenadores actuales en la NBA. La mayoría de sus contemporáneos como entrenadores estaban demasiado enfocados en tratar de vencer al hombre que ganó 11 títulos en sus 20 años en la banca, como para hacerse amigo suyo. Incluso los ejecutivos de otras franquicias estaban molestos porque pensaban que también tendría éxito en ese tipo de rol.
Por eso, cuando Jackson se retiró como entrenador en el 2011 y renunció después de una carrera fallida como presidente de los New York Knicks en 2017, no hubo un coro ruidoso cantando sus alabanzas. En todo caso, hubo un coro ruidoso que transmitía tres décadas de quejas y celos.
Aquellos que lo encontraron distante o arrogante mientras estaba en la cima de la NBA, casi parecían deleitarse al ver como su ofensiva triangulo era menospreciada por las maravillas analíticas y por los devotos del ritmo rápido y del espacio.
A aquellos que atribuyeron su éxito a la buena fortuna de entrenar a los grandes de todos los tiempos como Michael Jordan, Scottie Pippen, Kobe Bryant y Shaquille O'Neal, les encantó señalar cómo terminaron sus disputas y diferencias con Carmelo Anthony y Kristaps Porzingis.
Este es un merecimiento familiar para aquellos que han tenido éxito al más alto nivel. Aquellos a los que superas en tu camino hacia la cima, se cobrarán venganza una vez que resultaste humillado por algo. Era de esperarse, y sin embargo, Jackson ha hecho poco para calmar o combatir a aquellos que buscarían arruinar su reputación.
Phil Jackson hizo pocas apariciones públicas y ha dado incluso menos entrevistas desde que se retiró a su casa en Montana. Incluso su feed de Twitter, previamente atractivo, se ha quedado en silencio: su última publicación fue un artículo sobre meditación en junio de 2018.
Hasta ha rechazado de manera cortés las solicitudes de entrevistas sobre "The Last Dance", como dando a entender que ya dijo bastante en una entrevista de cuatro horas para el proyecto.
Pero eso es solo el lado público de las cosas. Porque como descubrieron Rivers y un grupo selecto de entrenadores actuales de la NBA, Jackson todavía tiene mucho que decir sobre baloncesto, siempre y cuando sea la persona adecuada quien hace la pregunta.
"El hombre ganó 11 campeonatos. ¿Es eso correcto?" dijo Rivers. "Cualquiera que gane 11 campeonatos debería celebrarse todos los días. Pero creo que, debido a que Phil era un solitario en muchos aspectos, mucha gente sentía que no pasaba tiempo con otros entrenadores y todo eso".
"Sin embargo, si le preguntaras si quería hacerlo, lo haría".
NO HAY una palabra clave secreta. No hay un nombre especial para el creciente grupo de entrenadores que se ha acercado buscando orientación o el asesoramiento de Jackson. Ni siquiera hay una conexión obvia entre ellos.
Rivers conocía a Jackson por dirigir contra él y por Tyronn Lue, quien había jugado para Phil. El entrenador de los Philadelphia 76ers, Brett Brown, fue presentado a través de Luc Longley y Coby Karl, quienes también jugaron para Jackson. El entrenador de los Chicago Bulls, Jim Boylen, le pidió a su dueño, Jerry Reinsdorf, y al ex jugador de Jackson, John Paxson, un encuentro con él. El entrenador en jefe de los Toronto Raptors, Nick Nurse, le pidió lo mismo a Alex McKechnie, su vicepresidente de salud y rendimiento de los jugadores, que había trabajado con Jackson en Los Ángeles. El actual entrenador de los Lakers, Frank Vogel, lo conoció a través del ex asistente de suyo, Brian Shaw. Mientras que el técnico de los Dallas Mavericks, Rick Carlisle, simplemente conoce a todos por ser el presidente de la Asociación de Entrenadores de la NBA.
Lo que todos tienen en común es el deseo de aprender del hombre al que consideran como uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos.
"Siempre he estudiado y admirado su enfoque", dijo Vogel. "Lo considero el mejor de todos los entrenadores de la historia de la NBA".
"Phil es un gran ejemplo sobre saber manejar cualquier situación que se le presente", dijo Rivers. "Todos queremos la calma, y él siempre manejó la calma muy bien. Pero también lidió con varias tormentas y lo hizo extremadamente bien. Consiguió que personalidades y personas trabajaran juntas".
Cualquier rivalidad que Jackson haya tenido durante su carrera como entrenador se ha dejado de lado rápidamente.
"Mi mundo de los Spurs era muy competitivo con el suyo", dijo Brown. "Por lo tanto, la oportunidad de buscar un consejo superior fue muy apreciada".
Cuando los entrenadores hablan por teléfono con Jackson, o van a verlo a su casa en Montana, no siempre se encuentran con lo que se imaginan.
"Existe un percepción suya como que es el Maestro Zen", dijo Boylen. "No. Phil es un adicto al baloncesto. Es un fanático incondicional. Eso es lo que me encantó de él".
Sin embargo, hay una cosa que cada entrenador que ha hecho el esfuerzo de conocer a Jackson, parece decir después.
El tiempo que pasaron con él, fue su tiempo. Lo que sea que obtuvieron de ese tiempo, permanece entre ellos.
"No estoy tratando de derramar los frijoles sobre todo lo que hicimos", dijo Nurse. "Pero fue increíble. Fue realmente increíble".
NURSE NO ESTABA SEGURO sobre qué esperar cuando se le acercó a Jackson en el verano de 2018, unas semanas después de haber sido nombrado entrenador de los Raptors.
Había estudiado a Jackson durante años. A principios de la década de 1990, cuando era entrenador en la Universidad Grand View en Des Moines, Iowa, Nurse a menudo conducía hasta Chicago y compraba un boleto solo para ver los Bulls de Jackson. Luego del partido, conducía las cinco horas de regreso a Des Moines. Cuando entrenó en Inglaterra a fines de la década de 1990, Nurse ordenó videos de los Bulls y estudió la ofensiva de Jackson: sus equipos adoptaron el triángulo entonces, sus rotaciones, sus ajustes, incluso su comportamiento marginal.
Entonces, cuando McKechnie se ofreció a conseguirle el encuentro con Jackson, Nurse no pudo resistirse.
Ya se había reunido con el ex manager de Chicago Cubs, Joe Maddon, con el entrenador de LA Rams, Sean McVay, y con el entrenador de fútbol de Clemson, Dabo Swinney, para obtener consejos antes de embarcarse en su primer trabajo como entrenador en jefe de la NBA. Pero conocer a Jackson sería diferente. El Maestro Zen lo invitó a su casa en Montana, durante tres días.
"No sabía si iba a salir a tomar una taza de café con él y nada más", dijo Nurse. "Pero pensé que si eso sucedía, me tomaría unos días [en Montana] para mí solo, para poder relajarme".
Esa taza de café se convirtió en un retiro de entrenamiento de tres días. Manejaron en el camión de Jackson, vieron películas juntos y armaron jugadas en una pizarra.
Nurse no podía creer lo que estaba pasando: estaba aprendiendo del entrenador al que había estudiado y admirado durante años.
"Fue divertido, porque también estaba probando un poco mis conocimientos de baloncesto", dijo Nurse. "De pronto estaba contando una historia y dijo señalando a un jugador: 'Ese chico pelirrojo' y dejó un espacio sin decir nada para ver si yo podía llenar ese silencio".
"Afortunadamente soy bastante conocedor, como para saber quien era. Entonces dije: 'Sí, ese fue Matt Bonner'. Y eso le gustó ".
Boylen dijo que incluso estudió antes de ir a visitar a Jackson en Montana.
"Creo que él investiga a las personas antes de que vengan a visitarlo. Porque sabía algunas cosas sobre mí, como 'sé que entrenas a los chicos con fuerza ... Eres un tipo con mentalidad defensiva'", dijo Boylen. "Así que él también estaba preparado. Tenía notas, listas del personal, entrenadores que había contratado. Leí sus libros".
Al igual que Nurse, Boylen no tenía idea de cuánto tiempo pasaría Jackson con él. Tenían planes para almorzar en un café local y eso es todo.
"Creo que el lugar cerró a las 3 y nos fuimos a las 5", dijo. "Luego cenamos en ese mismo lugar que cerró a las 9 y nos quedamos hasta las 10".
A la mañana siguiente se detuvo en la panadería y les pidió que prepararan algo que podría llevar a la casa de Jackson para almorzar.
"Fue una de las mejores cosas que he hecho", dijo Boylen.
A lo largo de sus dos temporadas en Chicago, Boylen mencionó que ha recibido frecuentes mensajes de texto y correos electrónicos de Jackson. En un momento, Boylen le pidió que mirara a los Bulls y ofreciera críticas y sugerencias. Jackson vio algunos juegos y luego envió una nota detallada que desglosa la ofensiva del equipo y sugiere algunas jugadas desde el poste emergente que podrían desbloquear cosas.
"Confirmó algunas cosas en las que creo, lo que me hizo sentir bien, porque es el mejor entrenador de todos", dijo Boylen. "Pero también me abrió la mente respecto de algunas otras ".
Jackson, por su parte, tampoco está seguro de cómo llamar a las relaciones que ha establecido con este grupo de entrenadores de la NBA. La tutoría no es el término correcto. Eso se siente demasiado formal para lo que es más como un encuentro entre dos entrenadores hablando sobre el juego que aman.
Pero los entrenadores que han pasado un par de días con Jackson, en Montana o Los Ángeles, dicen que ha tenido un gran efecto en ellos.
"Phil es un amigo de confianza desde hace mucho tiempo", dijo el entrenador de los Mavericks, Rick Carlisle. "Hablo extensamente de baloncesto con él, dos o tres veces al año. Es un gran recurso y ha sido extremadamente generoso con su tiempo y conocimiento para todos los entrenadores".
LA REUNIÓN COMENZÓ en el Ritz-Carlton Marina Del Rey en California, lejos de las miradas indiscretas y los micrófonos de los medios de comunicación de la ciudad de Nueva York en busca de alguna señal sobre a quién Jackson estaba entrevistando para ser el próximo entrenador de los Knicks.
Vogel había admirado a Jackson durante años e incluso había contratado a Shaw, uno de los principales asistentes de Jackson con los Lakers, para ser parte de su equipo técnico con los Indiana Pacers.
"Literalmente, durante esos dos años que tuve a Brian", dijo Vogel, "cada decisión que tomé, pensé, '¿cómo lo hicieron en Los Ángeles? ¿Qué haría Phil aquí? ¿Cómo viajó Phil con el equipo? ¿Permitió que los invitados vinieran en avión? ¿Cuál era su rutina de lanzamientos por la mañana?
Pero había hablado con Jackson solo una vez, durante unos cinco minutos cuando trabajaba para los Lakers en 2006, antes de volar a Los Ángeles para entrevistarse para el trabajo de los Knicks.
Estaba nervioso, pero emocionado.
La entrevista comenzó en el hotel, luego continuó cenando en una pequeña pizzería en Venecia a la que Vogel todavía está tratando de encontrar el camino de regreso. A la mañana siguiente desayunaron y pasaron de cinco a seis horas más frente a una pizarra.
"Hablamos de todo", dijo Vogel. "Desde la vida hasta nuestras familias, del entrenamiento y de los sistemas ofensivos, ya sea un triángulo u otro sistema, de las coberturas defensivas".
Aunque no consiguió el trabajo, fueron dos días que nunca olvidará.
"Me crié en la era de los entrenadores de Bobby Knight", dijo Vogel. "Pero Phil era totalmente diferente. Simplemente sentí que su enfoque era la serenidad. De ninguna manera soy un chico Zen, pero el ajuste mental tranquilo es algo que intento siempre tener ante cualquier conflicto o adversidad que mi equipo enfrenta.
"Siempre admiré ese enfoque, dejar que los muchachos jugaran. No rescatar a los equipos con tiempos de espera, dejarlos jugar a través de las cosas, que puedan resolver las cosas por sí mismos".
Ese comportamiento tranquilo bajo presión es algo que sobresale para el entrenador de los Sacramento Kings, Luke Walton, quien jugó para los Lakers desde 2003 hasta el 2011.
"Una de las principales cosas que trato de llevar conmigo y que Phil me ha enseñado", dijo Walton, "es entrenarse a sí mismo y a sus jugadores para siempre tratar de mantenerse equilibrados y no llegar demasiado alto emocionalmente o demasiado bajo".
"Siempre hablaba de El guerrero pacífico y decía que ahí es donde estás más peligroso, si puedes quedarte en esa área".
COMO LA MAYORÍA de los jugadores de los Bulls de 1997-98 que fueron entrevistados para "The Last Dance", Kerr recibió enlaces para ver el documental hace unas semanas.
Hasta ahora, ha resistido la tentación de verlo completo. Vivió todo el drama, así que verlo todo de nuevo resulta un poco surrealista.
En un momento, Scottie Pippen estaba molesto por su contrato y se perdió los primeros meses de la temporada 1997-98 para someterse a una cirugía de pie como una especie de protesta. Jordan declaró públicamente que no jugaría para ningún otro entrenador, que no fuera Jackson, pero la gerencia ya había anunciado que no volvería la próxima temporada. El alero Dennis Rodman tampoco estaba bajo contrato para la siguiente temporada.
En un momento, Pippen estaba tan molesto con la gerencia de los Bulls, que pidió ser transferido y prometió no volver a jugar para los Bulls. De alguna manera, Jackson fue capás de arreglar este malestar general y transformarlo en otra carrera por el campeonato.
"Esa fue mi parte favorita de los primeros episodios", dijo Kerr. "Cómo Phil se conectó con Scottie y se aseguró de que estuviera conectado con nosotros como grupo diciendo: 'Vamos a sacrificar la primera parte de la temporada. Pero tenemos que traerlo a nuestro lado. Es uno de nuestros muchachos. Tenemos que respaldarlo".
"Ningún otro entrenador diría lo que dijo Phil".
Jackson a menudo hablaba con Pippen sobre su enojo durante esa temporada. Quería que se sintiera seguro expresándole eso y esperaba que la confianza que se ganaba, eventualmente llevara a Pippen a luchar junto a sus compañeros de equipo, en lugar de hacerlo contra la gerencia.
Con Rodman, en cambio, Jackson tuvo que tomar un rumbo diferente.
Trajo a Jack Haley para ser su "manejador" de facto. Traía a un terapeuta para hablar con él semanalmente, lo que a menudo ocurría en el Taco John's o en algún lugar de comida rápida en el centro comercial. Hizo un trato con Rodman: no tenía que estar en la arena una hora y media antes de los juegos como los otros jugadores, sino que podría presentarse una hora antes, pero si llegaba tarde sería multado. Y luego le contó al resto del equipo sobre el trato que había hecho, para asegurarse de que lo vieran como pragmatismo, no como favoritismo.
"No nos molestó", dijo Kerr. "No era como un novato que pensaba que era mejor que todos los demás. Era Dennis Rodman. Era un gran jugador, pero una persona compleja. Entonces entendimos que Phil tenía un gran trabajo en sus manos".
Kerr también recuerda una reunión en la que Jackson mostró un video del discurso de aceptación de Rodman cuando fue nombrado Jugador Defensivo del Año de la NBA en 1990 como miembro de los Detroit Pistons .
"Dennis estaba llorando durante la conferencia de prensa, hablando sobre lo que significaba para él", dijo Kerr.
"Y la razón por la que Phil nos mostró que con Dennis sentado allí, al menos mi lectura, era que quería que lo supiéramos aunque Dennis llegara tarde y luego fuera expulsado y suspendido y lo que sea. Quería que supiéramos cuánto le importaba a Dennis".
"Y quería que Dennis supiera que todos nos preocupamos por él también".
KERR NO HA HABLADO con Jackson en esta temporada como si lo hizo en el pasado. Al igual que Rivers, ver "The Last Dance" ha hecho que Kerr quiera comunicarse nuevamente.
"Le envié un correo electrónico esta mañana", dijo Kerr, cuando llegó el sábado por la tarde. "Debería ir a ver si ya ha respondido".
No le preocupan los sentimientos de su antiguo entrenador o si su reputación se ha visto afectada en los últimos años.
"Creo que está bien", dijo Kerr. "Phil siempre se sentía cómodo con su propia piel".
Hablaban a menudo cuando Kerr estaba haciendo la transición de locutor a entrenador en 2014. Con los años, Kerr había escrito una especie de libro lleno de sus creencias sobre el baloncesto y el entrenamiento. Si alguna vez llegaba a dirigir un equipo, este sería el libro que querría dar a conocer.
Jackson también le dijo que eso era lo que había hecho cuando era un entrenador joven: "averigua en qué crees y luego encuentra la manera de traducir eso a un equipo".
"Hablamos mucho sobre el triángulo", dijo Kerr. "Había buscado una ofensiva durante muchos años que se uniera a su filosofía".
"Nunca había escuchado a nadie decir algo así antes. El triángulo no era solo una ofensiva para correr, era parte de toda una filosofía de trabajo en equipo y conectividad. Y lo sentí totalmente cuando jugué allí. Nunca me sentí más importante como jugador que cuando jugué en Chicago ".
Kerr quizo llevar eso a su equipo cuando se convirtió en entrenador en jefe. Encontrar una filosofía, un mantra, un sistema, que hiciera que cada jugador del equipo se sintiera tan importante como Jackson lo hizo sentir como unjugador suplente para los Bulls.
"Para mí", dijo Kerr. "Eso fue 'Fuertes en Números'".
La noche antes de su primer campamento de entrenamiento con los Golden State Warriors, le mostró a su nuevo equipo un video.
"Se lo hice narrar a Marv Albert", dijo Kerr, riéndose del recuerdo. "Tenía muchas referencias de películas, clips de películas y humor. Todas estas cosas que hizo Phil".
No iba a correr el triángulo, pero "quería la misma filosofía de que todos fueran valorados, que todos tocaran la pelota. Que todos tuvieran poder. Eso fue tan poderoso para mí como jugador. Y todo eso vino de Phil".
