¿Cuál es la explicación detrás del pobre desempeño de Marcell Ozuna?

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El bateador designado no ha podido reencontrarse con la versatilidad ofensiva que lo caracterizó durante varios años con los Braves.

La contratación de Marcell Ozuna por parte de los Pittsburgh Pirates fue una que, en principio, hacía mucho sentido para el equipo. Se trata de una firma de bajo riesgo, a corto plazo y con alto potencial, especialmente si el poderoso bateador designado lograba acercarse al nivel que lo llevó a terminar cuarto en la votación al MVP de la Liga Nacional en 2024, a pesar de que en 2025 no tuvo el mismo impacto ofensivo.

Por desgracia, en el arranque de temporada las cosas no han salido como el equipo, o el propio Ozuna, esperaban. El bateador designado de los Pirates se mantiene como uno de los menos productivos del béisbol en la corta muestra de partidos que ha disputado.

Si la situación de Ozuna se limitara únicamente al inicio de temporada, no llamaría demasiado la atención y podría atribuirse a una falta de ritmo. Sin embargo, tomando en cuenta que lo que está ocurriendo en 2026 es una continuación directa de los problemas que afectaron su rendimiento en la campaña anterior, los Pirates deben dar un seguimiento cercano a su evolución ofensiva.

El 2024 fue un año altamente productivo para Ozuna, como se mencionó anteriormente. De acuerdo con las métricas de Statcast, se ubicó en el percentil 98 en valor de carreras producidas al bate (Batting Run Value), cifra que cayó significativamente en 2025 hasta el percentil 69. La razón principal fue que Ozuna comenzó a generar más contactos débiles y a impactar la pelota con ángulos poco favorables, lo cual estuvo directamente relacionado con una reducción considerable en la velocidad de su swing.

Ozuna pasó de una velocidad de swing de 74 millas por hora en 2024 a 72.9 mph en 2025 y, hasta el momento en 2026, ha mostrado una ligera recuperación hasta 73.1 mph. Esto, sumado a ángulos de salida deficientes y una disminución en el porcentaje de contactos fuertes, es decir, pelotas bateadas a 95 millas por hora o más, ha derivado en batazos débiles, fáciles de controlar, especialmente en forma de rodados.

Aprovechando esta situación, los lanzadores han comenzado a atacar a Ozuna de dos formas principales: con alta velocidad, sabiendo que su swing tiene dificultades para alcanzar ciertos lanzamientos, y con cambios de velocidad, buscando sacarlo de ritmo.

Esto se refleja en que, en 2026, el 56.1 por ciento de los lanzamientos que ha enfrentado son algún tipo de bola rápida, mientras que ha visto cambios de velocidad en el 14.6 por ciento de los envíos, lo que representa un incremento de 2.6 puntos porcentuales respecto a 2024.

Para ilustrar los resultados de Ozuna producto de todo lo explicado. En 2024, Ozuna disputó 162 partidos en los que bateó para .302 con OPS de .925, OPS+ de 154, 39 jonrones y 104 remolcadas, mientras que desde 2025, el dominicano batea para .222 con OPS de .725 y OPS+ de 106 en 153 juegos. Acumula solo 21 jonrones y 68 impulsadas en el mismo tramo.

Ozuna mantiene margen para ajustarse a los cambios que le están proponiendo los lanzadores, especialmente con lo amigable que es su contrato para los Pirates. Si encuentra alguna forma de recuperar velocidad de swing, como ligeramente lo ha hecho, y mejorar la calidad de sus contactos, existe una posibilidad de que recupere una parte importante de las herramientas que lo han hecho un bateador peligroso por años. De lo contrario, pudiésemos estar viendo el principio del fin de la carrera de uno de los mejores bateadores designados en la memoria reciente.