Rafael Devers y su mal inicio en 2026: ¿hay motivos para preocuparse?

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Rafael Devers: "En cualquier momento arranco" (2:59)

El pelotero aseguró que no estuvo atento a la salida de Alex Cora de Red Sox. (2:59)

A pesar de que el jugador se mantiene positivo en que los resultados llegarán y que solo atraviesa un mal momento, nada indica, por ahora, que la situación vaya a cambiar.

Rafael Devers es considerado como uno de los mejores bateadores zurdos de las Grandes Ligas. Independientemente de la opinión que se pueda tener sobre él luego de todo el drama en Boston, así como de su salida, los números acumulados en su carrera demuestran que Devers es un bateador peligroso que en cualquier momento puede causar daño al picheo rival.

Dicho esto, 2026 no ha sido positivo para Rafael Devers. Todas las características que lo han hecho un bateador de cuidado han desaparecido por completo y, aunque el propio jugador señaló que no debe haber “preocupación” por su situación, al analizar a fondo lo que está ocurriendo con el dominicano, resulta evidente que, contrario a lo que plantea, sí hay razones para preocuparse.

Primero, hablemos de lo evidente: Rafael Devers ha perdido velocidad en su swing. En las últimas cuatro temporadas, se ha observado una disminución progresiva en este aspecto, lo que sugiere que ya no llega a los lanzamientos con la misma rapidez y fuerza que antes. En 2026, su velocidad promedio de swing es de 71.2 millas por hora (mph), cuando en 2023 fue de 73.4 mph.

La pregunta que surge es: ¿cómo afecta esto a Devers y qué relación tiene con su bajón ofensivo? La respuesta radica en que, hasta el momento, el 63.5 por ciento de los lanzamientos que está viendo son bolas rápidas (recta de cuatro costuras, sinker y cutter). “Carita” ha tenido problemas de manera consistente contra la recta de cuatro costuras, picheo al que ha abanicado en el 50 por ciento de sus swings.

La causa de esta caída en la velocidad de swing es más compleja. Puede tratarse de algo tan simple como un ajuste en su mecánica de bateo o tan serio como una posible lesión, considerando su historial de molestias en los hombros o incluso su condición física al inicio de la temporada. Por ahora, nada puede descartarse.

Como consecuencia directa, Devers ha visto un aumento significativo en sus contactos débiles, pasando de 1.9 por ciento en 2025 a 4.5 por ciento en la actual campaña, así como una reducción en la frecuencia con la que impacta la pelota con la parte óptima del bate, que pasó de 16 por ciento en 2025 a apenas 7.9 por ciento en 2026. Todo apunta a que no está llegando a tiempo a los lanzamientos, especialmente a los de mayor velocidad, que desde hace tiempo representan su principal debilidad.

Lo anterior solo describe de manera superficial sus dificultades al hacer contacto, ya que también ha aumentado su tasa de rodados y ha disminuido su capacidad para elevar la pelota.

Esto coloca a Devers en la encrucijada de qué ajustes puede realizar para revertir la situación. Sin embargo, si algo indica su historial, es que aún tiene tiempo para hacerlo. Con 29 años y la capacidad de golpear la pelota con fuerza todavía presente, a pesar de la baja calidad del contacto, tanto Devers como los San Francisco Giants deben diseñar un plan que le permita atacar los lanzamientos con mayor efectividad.

Mientras tanto, en los 34 partidos en los que ha visto acción, batea para apenas .214, con un OPS de .562 y un OPS+ de 61. Registra 2 jonrones, 12 carreras remolcadas, 9 anotadas y la elevada cifra de 43 ponches. Todo esto se traduce en un bWAR de -0.9, el peor de MLB.

Con todos estos elementos en cuenta, así como el hecho de que Devers se mantiene positivo, es justo afirmar que sí existen razones para preocuparse por el poderoso bateador dominicano.