Fuentes informaron que en junio, Freddy Peralta organizó una reunión entre Soto y Lindor para aclarar diferencias entre ellos
NUEVA YORK -- El veterano lanzador Freddy Peralta, cuyo breve paso por los New York Mets terminó abruptamente el domingo con su traspaso a Tampa Bay Rays, convocó una reunión a principios de esta temporada para que las figuras clave de la franquicia, Juan Soto y Francisco Lindor, aclararan las cosas.
Ante la persistencia de la tensión en su segunda temporada como compañeros de equipo, varias fuentes informaron a ESPN que, en junio, Peralta organizó un encuentro para que ambos estrellas pudieran desahogarse y superar sus diferencias.
Desde entonces, según las fuentes, la relación entre Lindor y Soto ha sido notablemente más cordial, y los jugadores interactúan con mayor frecuencia.
"Fue una charla entre hombres, no entre peloteros", comentó una fuente sobre la reunión.
Peralta confirmó que el encuentro tuvo lugar, pero se negó a revelar detalles de la conversación. Lindor reconoció que la reunión ocurrió, aunque restó importancia al asunto.
"Fue más bien una conversación como las que siempre tenemos con nuestro grupo de latinos", dijo Lindor en español. "Pero no quiero entrar en detalles".
Soto negó que tal reunión hubiera tenido lugar, aunque confirmó que la relación entre él y Lindor ha mejorado esta temporada.
"No hubo reunión ni discusión", afirmó Soto en español. "Este año ha sido mejor. Nos hemos llevado muy bien. Hemos aprendido el uno del otro".
David Stearns, presidente de operaciones de beisbol de los Mets, declinó hacer comentarios a ESPN.
Aunque tanto Soto como Lindor han negado reiteradamente la existencia de un conflicto entre ellos, su relación ha sido objeto de debate y especulación desde que Soto se unió al equipo para la temporada 2024 tras firmar un contrato récord de 15 años y 765 millones de dólares. Los rumores cobraron fuerza esta temporada después de que el locker de Soto —que la campaña anterior estaba cerca del de Lindor— fuera trasladado al otro extremo del clubhouse, y tras difundirse en redes sociales un momento en que se trataron con frialdad durante las presentaciones previas al Opening Day.
El 1 de julio, con las esperanzas de postemporada de los Mets pendiendo de un hilo, el propietario del equipo, Steve Cohen, confirmó en una entrevista para el podcast del New York Post que la relación entre los estrellas había sido un problema, pero que había mejorado; esto ocurrió cuando se le preguntó si los Mets podrían convertirse en un equipo ganador teniendo a ambos como piezas centrales.
"No los veo yéndose a ninguna parte", declaró Cohen. "Y, francamente, creo que ésa es una historia del año pasado; de hecho, me dicen —y estoy firmemente convencido— que ellos se llevan mucho mejor ahora. Así que ya no lo veo como un problema".
El roster de los Mets experimentó una transformación radical durante el receso de temporada bajo la dirección de Stearns, tras no lograr clasificarse para los playoffs en 2025. Los cuatro jugadores con más antigüedad en la franquicia —Brandon Nimmo, Pete Alonso, Edwin Díaz y Jeff McNeil— fueron traspasados o firmaron con otros equipos, dejando a Lindor y a Soto como el núcleo veterano sobre el cual construir el proyecto.
Este cuarteto, compuesto por jugadores muy queridos por la afición y con una larga trayectoria en el equipo, fue reemplazado mediante la agencia libre y el mercado de traspasos. En noviembre, el segunda base Marcus Semien llegó procedente de los Texas Rangers a cambio de Nimmo. En enero, en el transcurso de una semana, Bo Bichette firmó un contrato de tres años y 142 millones de dólares para jugar en tercera base, Luis Robert Jr. fue adquirido de los Chicago White Sox y Peralta —junto con el lanzador derecho Tobias Myers— llegó desde los Milwaukee Brewers a cambio de dos de sus mejores prospectos.
Al llegar los entrenamientos de primavera, los Mets eran considerados firmes candidatos a la Serie Mundial. Sin embargo, las lesiones y el bajo rendimiento frustraron la reestructuración, lo que finalmente le costó el puesto al manager Carlos Mendoza en junio.
Los Mets imaginaban a Peralta —quien venía de la mejor temporada de su carrera, con su segunda selección al Juego de las Estrellas y una efectividad de 2.70— liderando la rotación junto al novato Nolan McLean. Pero Peralta, de 30 años, está atravesando su temporada completa más difícil en las Grandes Ligas, registrando los peores números de su carrera en efectividad, WHIP y tasa de ponches justo antes de llegar a la agencia libre. Estas dificultades contribuyeron a hundir a los Mets en el último lugar de la División Este de la Liga Nacional, lo que llevó a la directiva a traspasar a ocho veteranos en los cinco días previos a la fecha límite de cambios del lunes.
Sin embargo, puertas adentro, su reputación como un jugador capaz de unir al clubhouse resultó ser tal como se esperaba. Peralta, nativo de la República Dominicana, bilingüe y de personalidad magnética, se consolidó rápidamente esta temporada como un líder respetado, antes de tomar la iniciativa de actuar como mediador entre los dos pilares de la franquicia. Esto podría terminar siendo su mayor contribución como jugador de los Mets, un legado que perdurará mucho tiempo después de su partida.
