Una nómina de 380 mdd no libró a Dodgers de problemas que siguen en octubre. ¿Qué hace vulnerable al bicampeón de MLB en playoffs?
Para Los Ángeles Dodgers, el descanso automático (bye) solía ser un obstáculo. En 2022 y 2023, ganaron suficientes juegos para evitar la ronda de comodines, sólo para verse contra las cuerdas frente a rivales de menor jerarquía en la Serie Divisional, que los eliminaron con facilidad. A su juicio, ese parón contribuyó a una eliminación prematura. Y, sin embargo, sigue siendo la opción que prefieren abrumadoramente.
No quieren que su temporada se reduzca a una serie al mejor de tres juegos, algo que equivale a lanzar una moneda al aire.
Además, el descanso les vendría bien.
"Muchos de nosotros llegamos renqueando a esta etapa final", comentó Freddie Freeman, primera base de los Dodgers. "Ha habido muchas molestias y dolores este año".
Freeman es una figura central en el grupo de jugadores de posición de los Dodgers, el más veterano de la liga y el que, además, ha jugado mucho más beisbol que cualquier otro equipo en los últimos 40 meses aproximadamente. Los Dodgers superaron el desafío del descanso en su camino al campeonato de 2024 y sufrieron el desgaste de tener que sortear cuatro rondas de playoffs para conquistar el título del año pasado.
Ahora, mientras buscan convertirse en el primer equipo de la Liga Nacional en ganar tres títulos consecutivos, observarán cómo los Atlanta Braves y los Philadelphia Phillies luchan por el derecho a enfrentarlos en la Serie Divisional de la Liga Nacional, que comienza el sábado.
Los Dodgers perdieron cada una de sus últimas cinco series contra equipos clasificados a los playoffs esta temporada, registrando un balance combinado de 2-14 frente a los Braves, los San Diego Padres, los Milwaukee Brewers, los Chicago Cubs y los Boston Red Sox. El manager de los Dodgers, Dave Roberts, restó importancia a esas dificultades recientemente.
"No le doy ninguna importancia", afirmó. "Una vez que llegas a los playoffs, es una temporada distinta".
Los Dodgers creen que sus batallas más difíciles se libran internamente. Si sus lanzadores están sanos, si sus bateadores están en buen ritmo y si sus roles están definidos, se consideran superiores. Pero esta temporada ha puesto eso a prueba. Una nómina de 380 millones de dólares no los libró de preocupaciones, muchas de las cuales arrastrarán consigo al mes de octubre. A continuación, analizamos los aspectos en los que los bicampeones defensores podrían mostrarse vulnerables en esta postemporada.
La ofensiva ha sido inconsistente toda la temporada. ¿Responderá en octubre?
Internamente, el ataque representa la mayor preocupación de Los Dodgers de cara a los playoffs, una época del año en la que resulta sumamente difícil generar carreras.
Es aquí, más que en cualquier otro aspecto, donde la edad podría jugar un papel determinante. Sus estadísticas de .214/.317/.376 con corredores en posición de anotar durante el mes de septiembre encendieron las alarmas. Lo mismo ocurrió con Freeman, quien bateó para .184 y conectó apenas un extrabase en todo el mes, a pesar de seguir alineando como segundo, tercer o cuarto bat.
La ofensiva de los Dodgers tuvo un desempeño especialmente deficiente en julio y agosto, registrando un OPS de .699 que los situó en el puesto 22 entre los 30 equipos de la liga.
Recientemente, han surgido señales positivas. Teoscar Hernández mejoró su mecánica de bateo, mejoró su condición física y comenzó a conectar la pelota con gran potencia. Mookie Betts encontró su ritmo y empezó a producir al nivel que lo hizo a principios de la década de 2020. Kyle Tucker ajustó su rutina previa a los juegos con los coaches de bateo de Los Dodgers, logró mayor consistencia en la trayectoria de su swing y encadenó una buena racha, cerrando con nota positiva una primera temporada desastrosa en Los Ángeles.
Si a esto sumamos a un Will Smith que recupera su nivel de Juego de Estrellas, a Andy Pages superando sin mayores contratiempos una fractura en la mano y al regreso de Shohei Ohtani tras su paso por la lista de lesionados —de quien hablaremos en breve—, tenemos los ingredientes de un grupo capaz de cumplir con las altas expectativas depositadas en él.
Sin embargo, eso no significa que la ofensiva de Los Dodgers funcione a la perfección.
Quizás Freeman logre corregir su mecánica durante el periodo de descanso previo a la serie, tal como encontró la clave en los días transcurridos entre la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y la Serie Mundial de 2024. Tal vez la reciente racha de Tucker sea señal de que finalmente ha recuperado su nivel, y no un espejismo como el que Los Dodgers vivieron en julio con su jardinero de 60 millones de dólares anuales. Es posible que esta versión de Betts y Hernández cambie por completo la dinámica del equipo. Pero, al día de hoy, existe incertidumbre. Para un lineup veterano que ha jugado una gran cantidad de beisbol en los últimos tres años, el descanso directo podría ser una bendición. O bien, tal como ocurrió en 2022 y 2023, podría suponer el fin de las aspiraciones de una ofensiva que busca ganar impulso.
Ohtani ha estado lesionado y no lanzará en playoffs. ¿Está suficientemente recuperado?
Inicialmente, Los Dodgers se mostraron optimistas ante la forma en que Ohtani bateaba y se desplazaba tras reincorporarse a la alineación a mediados de la semana pasada; sin embargo, a medida que pasaban los días y su rendimiento se estancaba, la preocupación volvió a surgir.
Ohtani registró 5 hits en 21 turnos al bat, con ocho ponches y una sola base por bolas, durante los últimos cinco juegos de la temporada regular. Hubo aspectos positivos en ese tramo —nueve batazos con una velocidad de salida de al menos 98 mph, dos elevados atrapados en la zona de advertencia del jardín central y un doble hacia la banda contraria ante una recta de 103 mph de Mason Miller—, pero también hubo muchos aspectos negativos, especialmente, durante la serie de fin de semana en el Oracle Park.
Si ha perdido ritmo de juego, este descanso de cinco días ciertamente no ayudará. Si su condición física sigue mermada, la situación se complicará aún más cuando se acumulen los juegos de alta presión. Roberts dijo no creer que se trate de esto último; más bien, atribuye las dificultades de Ohtani a la ansiedad de quien sabe que dispone de pocas oportunidades para ajustar su timing en la caja de bateo. En septiembre, Ohtani participó en apenas ocho encuentros.
"Cuando no has jugado mucho", comentó Roberts a los periodistas en San Francisco el sábado, "hay algo en tu interior que te impulsa a batear, a conectar imparables, sobre todo, sabiendo que queda poco tiempo en la temporada".
Hace tres semanas, no había mayor preocupación en Los Dodgers que la situación de Ohtani. Ya se había descartado que lanzara, acumulaba siete hits y 22 ponches en sus últimos 54 turnos al bat, y las dolencias que le habían afectado en el montículo —la molestia en la rodilla izquierda y la tensión en el bíceps derecho— parecían haberse trasladado a la caja de bateo.
El 9 de septiembre, cuando Los Dodgers finalmente decidieron colocar a Ohtani en la lista de lesionados, era imposible prever qué sucedería en lo que restaba de campaña. Y esa incertidumbre persiste. Ohtani seguirá bateando en la parte alta de la alineación de Los Dodgers —como primero ante lanzadores derechos y, tal vez, como segundo ante zurdos—, pero su capacidad para producir sigue siendo una incógnita.
La estrella de doble función de Los Dodgers reconoció anteriormente que no se sentirá totalmente recuperado hasta la temporada baja, por razones obvias.
"La mejor forma de recuperación", afirmó, "es no jugar en absoluto".
Eso ya no es una opción. En ningún momento de la postemporada Ohtani estará al ciento por ciento de salud.
"No creo que nadie esté al ciento por ciento en octubre", señaló por su parte Andrew Friedman, presidente de operaciones de beisbol de Los Dodgers. "Es una temporada larga y agotadora, y todos están al límite de sus fuerzas. Nuestro grupo, los equipos contra los que jugamos... todos están agotados. Y como todo depende tanto de la adrenalina, para mí la clave está en que cada jugador recurra a su experiencia y mantenga la calma en lo que hace. Y yo apostaría a que nuestro talento saldrá a relucir".
La rotación ha sufrido problemas físicos. ¿Podrá ser dominante?
Tyler Glasnow permitió ocho carreras en 10 entradas repartidas en dos aperturas, los días 5 y 12 de septiembre. Cuatro días después, Blake Snell abandonó el juego tras una entrada debido a una rigidez en la ingle. Por aquel entonces, Roki Sasaki estaba en la lista de lesionados, ya se había descartado que Ohtani lanzara y Justin Wrobleski atravesaba una mala racha, lejos de la versión All-Star que mostró en la primera mitad de la temporada. De repente, surgieron serias dudas sobre la parte final de la rotación de Los Dodgers para los playoffs.
Ahora, la situación es distinta. Glasnow tuvo una actuación mucho más alentadora contra los San Francisco Giants el 18 de septiembre y se vio aún más fino en los primeros compases de su salida contra los San Diego Padres el jueves por la noche, manteniendo un juego sin hits hasta la sexta entrada antes de encontrar dificultades. Glasnow sólo logró un out en ese episodio, pero terminó el juego con 11 ponches.
"En general", comentó después, "siento que tengo un buen ritmo ahora mismo, así que es el momento perfecto para afrontar la postemporada".
Snell se sentía así hace dos semanas. Ahora, tal vez, no tanto. El zurdo de 33 años realizó una sola apertura durante las primeras 20 semanas de la temporada; regresó de molestias en el hombro y el codo para registrar una efectividad de 1.04 en una racha de seis salidas, pero el 16 de septiembre sufrió una molestia en la ingle izquierda y pidió salir del juego. Los Dodgers consideraron que fue una medida preventiva y proactiva. El hecho de que Snell realizara dos sesiones de bullpen y aceptara hacer una última apertura de temporada regular este sábado se interpretó como una buena señal. Su actuación —cuatro entradas, una carrera permitida, tres ponches y un cambio de velocidad deficiente— no fue brillante, pero terminó sano.
Glasnow y Snell suman apenas 51 aperturas en temporada regular entre ambos en los últimos dos años. En parte, esto es algo deliberado. Los Dodgers suelen conceder a sus abridores tiempo adicional de recuperación tras las lesiones para que lleguen frescos al tramo decisivo de la temporada. El año pasado, la estrategia dio sus frutos. Snell y Glasnow se unieron a Ohtani y Yoshinobu Yamamoto en una rotación que cubrió casi el 70 por ciento de las entradas de Los Dodgers en la postemporada y registró una efectividad de 2.55.
Ohtani no formará parte del grupo este año, pero sí lo hará Tarik Skubal, ganador de los dos últimos premios Cy Young de la Liga Americana. Por su parte, Yamamoto luce tan brillante como en 2025. Si Glasnow y Snell están en plena forma, Los Dodgers volverán a presentar una de las rotaciones más dominantes en la historia del beisbol.
De no ser así, la ecuación cambia por completo.
La parte final del bullpen ha sido un problema. ¿Pueden confiar en ella?
Tras recibir cinco carreras en la altitud de Oklahoma City durante una salida de rehabilitación el 13 de septiembre, Edwin Diaz recurrió a un viejo amigo. Su primera temporada en Los Ángeles había sido un desastre, marcada por una cirugía de codo y una efectividad de 11.85. Ahora, ni siquiera lograba retirar a los bateadores de Ligas Menores. De no haber experimentado un cambio radical, probablemente ni siquiera habría entrado al roster de Los Dodgers para los playoffs.
Así que Díaz llamó a Héctor Mercado, ex jugador de Grandes Ligas y uno de sus coaches de pitcheo de toda la vida en Puerto Rico, quien le sugirió una clave mental para ayudarlo a mantenerse centrado en su mecánica de pitcheo. La puso a prueba en una sesión de bullpen el 15 de septiembre y se sintió bien. Al día siguiente volvió a lanzar en un juego de ligas menores y se sintió aún mejor. Luego se reincorporó a Los Dodgers y, al parecer, con cada juego Díaz se acercaba más a su mejor versión.
Se enfrentó a 17 bateadores para cerrar la temporada regular y ponchó a nueve de ellos, permitiendo que sólo dos llegaran a base. Sin embargo, todas esas apariciones se produjeron en situaciones de baja presión. Los Dodgers no sabrán cómo responde Díaz en un momento crítico y de alta tensión hasta que llegue el momento decisivo.
"Estoy listo para lanzar todos los días", dijo Díaz. "Sólo quiero que sigan confiando en mí y dándome la pelota para demostrarles que estoy preparado para lanzar en la postemporada".
Los Dodgers no planean afrontar los playoffs con un cerrador fijo. Al menos no en tanto Díaz se gane de nuevo su confianza. En su lugar, dependerán de un grupo de lanzadores para mantener las ventajas, con la esperanza de que den un paso al frente para que Roberts tenga libertad de utilizar a Tanner Scott en etapas más tempranas del juego cuando la situación lo requiera. En las últimas semanas, Los Dodgers han expresado confianza en el grupo de relevistas más allá de él.
Han destacado a Evan Phillips, quien se ha visto cada vez más sólido desde su regreso a mitad de temporada tras la cirugía Tommy John; a Edgardo Henriquez, de quien el equipo cree que se ha recuperado totalmente de una lesión de espalda; a Brock Stewart, que ha surgido como un relevista de confianza; a Alex Vesia, quien mejoró notablemente su tasa de bases por bolas este mes; y a Sasaki, quien se encuentra en una situación mucho mejor que cuando fue asignado repentinamente al rol de cerrador hace un año por estas fechas.
Pero es difícil ignorar el hecho de que Los Dodgers invirtieron 69 millones de dólares durante la temporada baja para asegurar la solidez de la novena entrada, y eso no se ha logrado. La semana pasada le preguntaron a Roberts si preferiría tener un cerrador fijo en octubre.
"En un mundo ideal", respondió. Como todos sabemos, el mundo no es perfecto.
