La familia: fuente de inspiración para Carlos Correa

HOUSTON -- Cada vez que Carlos Correa padre y Sandybel Oppenheimer llegan al estadio de los Astros de Houston, recuerdan los viejos tiempos, cuando su hijo era un pequeñín que soñaba con jugar pelota.

Pero los sueños del hoy parador en corto puertorriqueño de los Astros ni siquiera se comparan con la realidad, confesó su familia; nunca se imaginaron que las cosas sucederían tan rápido y en tan gran escala.

Carlos Javier Correa, de 21 años, es ya un ídolo entre la afición de los Astros y es uno de los prospectos que más rápido se convierten en realidad en todas las Grandes Ligas, sin que haya jugado una temporada completa.

''Se siente bien, pero bien bonito de verdad, darse cuenta el cariño y respeto que Carlos se está ganando aquí en las Grandes Ligas'', dijo su papá casi con lágrimas en los ojos, durante una de las prácticas de bateo en la primera estancia en casa de los Astros.

''Es algo que hemos trabajado con Carlos desde muy temprana edad, en el respeto hacia las demás personas. Cuando tu demuestras respeto te van a respetar a ti, cuando tu das amor, te van a dar amor. Y esa es la base de la crianza que le hemos dado a Carlos''.

Correa hijo llega todos los días temprano al parque de pelota para comenzar con su rutina de trabajo muchas horas antes de que comiencen los partidos.

Según varios de los empleados de clubhouse y del estadio, el joven puertorriqueño es amable, humilde, saluda y tienes buenos modales para todo.

Como muchos jóvenes, tiene en los videojuegos uno de sus pasatiempos favoritos; también tiene sus gustos particulares y es juguetón con sus compañeros, con quienes bromea casi todo el tiempo.

Su casillero en el clubhouse está invadido por cualquier cantidad de zapatos, tenis y ropa deportiva que le manda su marca patrocinadora. Además tiene uno de esos ''hoverboards'' de moda, en el que se traslada al clubhouse desde el estacionamiento, donde deja su nueva camioneta, que le regalaron los Astros el día del Juego Inaugural en casa.

''Sinceramente, Carlos viene con una bendición de Dios desde que nació'', afirmó su papá. Fue a representar a nuestro Puerto Rico en muchos Mundiales y uno ve la forma como se expresaba con sus compañeros. Cuando a un compañero le iba mal, él iba y lo apoyaba''.

''Tenía muchas cosas tan bonitas para darle a este mundo y gracias a Dios aquí está con una bendición muy especial''.

Según su padre, Correa no pierde el piso, sigue tan sencillo como cuando entrenaba en su pueblo boricua desde los 3 años de edad.

Incluso, quiere aprovechar su visibilidad y plataforma como pelotero ligamayorista para tratar de ayudar a su comunidad, señaló Correa padre.

''Cuando subió (a las Mayores) lo primero que me dijo es que quería hacer una fundación'', dijo Correa padre. ''Queremos trabajar con la gente que está en las calles, queremos trabajar con los niños con cáncer, queremos hacer bastantes actividades que podamos impactar como hizo Roberto Clemente en Puerto Rico hace algunos años atrás''.

''Ese es el trabajo de nosotros, tratar de emular el trabajo que hizo Roberto Clemente en Puerto Rico y tratar de ayudar en otras partes del mundo, como Robert Clemente, que estuvo en Nicaragua cuando tuvo su trágica partida'', añadió. ''Esa es la meta de nosotros, poder dar lo que Dios nos da, para que otras personas también puedan vivir bien como uno puede vivir''.

Es probable que muchas de esas ideas del parador en corto de segundo año en Grandes Ligas vengan de su humilde infancia, en la que su padre tuvo que trabajar hasta en tres empleos al día, para ser capaz de solventar las necesidades económicas de su familia.

Su padre recordó regresar de trabajar después de muchas horas y practicar todos los días el beisbol con su hijo.

''Carlos ha trabajado desde chiquito'', mencionó. ''Desde muy pequeño Carlos cogió mucha cantidad de batazos al día, roletas. Le gusta trabajar. Cuando falla en el juego, ir a los videos. Desde chiquito hemos sido así''.

''Hemos trabajado con las camaritas que nosotros teníamos; siempre lo grabábamos con los teléfonos'', añadió. ''Siempre me pedía y me pide la opinión: '¿Cómo me viste? ¿Qué yo hice mal?' Él trabaja muy duro física y mentalmente''.

La mamá de Carlos Correa, Sandybel Oppenheimer, también recordó con emoción las épocas en que tenían que buscar cualquier moneda que tuvieran en casa para completar los gastos de su hijo en su preparación y juegos infantiles.

''Hubo ocasiones'', mencionó, ''que no teníamos ni para comprarle una hamburguesa (...) después de salir de los partidos. Fueron tiempos difíciles, pero que nos ayudaron a todos para forjar el carácter y disciplina''.

''Es como una historia que llega a tu cabeza de momento y empiezas a recordar todos esos momentos en que Carlos estuvo viviendo desde pequeñas Ligas hasta ahora'', agregó su mamá. ''Es una gran satisfacción el recordar lo que hicimos y cómo vivimos''.

La familia de Correa ya piensa en mudarse de tiempo completo a Houston para observar a su hijo jugar la mayoría de los días en casa como parador en corto titular de los Astros. Más importante, para estar juntos como familia.

''Su papá y Carlos siempre estaban envueltos tanto en mejorar lo que hacían día a día'', agregó. ''Ahora cuando tu ves los resultados tu dices 'gracias Señor porque has logrado que Carlos llegue aquí y por la familia que nos has dado para poder guiarlo'''.

Correa fue reclutado por los Astros como la primera selección global del Draft de Grandes Ligas del 2012.

Su carrera en Ligas Menores ascendió rápido; en junio pasado recibió su primer llamado al equipo grande y ya nunca bajó. Fue el Novato del Año en la Liga Americana en el 2015.

''Es bien especial porque lo soñamos toda una vida'', dijo su padre. ''Estar en el parque de Houston, que fue el equipo que lo firmó. Estar en familia es algo bien bonito. Nos sentimos bien orgullosos''.

A pesar de su éxito y fama, su mamá dijo que aún se comporta como el hijo de familia de siempre, que atiende sus deberes en casa.