MLB 2026: Atlanta, muy Braves durante el primer tramo de temporada

play
Rafael Devers: "En cualquier momento arranco" (2:59)

El pelotero aseguró que no estuvo atento a la salida de Alex Cora de Red Sox. (2:59)

Con un porcentaje de victorias de .714, Atlanta Braves está convertido en el mejor equipo de las Grandes Ligas


Los Atlanta Braves escriben en 2026 una temporada que, a inicios de mayo, ya se siente especial y en ruta directa hacia octubre. Con récord de 25–10 y un .714 de porcentaje de victorias, el mejor de todas las Grandes Ligas, Atlanta domina el Este de la Liga Nacional con una ventaja de 8.5 juegos.

Los Braves se han convertido en una fábrica de carreras: lideran MLB con 194 anotadas, encabezan el promedio de bateo colectivo (.273) y también el slugging (.458). Además, saben silenciar maderos, con un cuerpo de pitchers que marca el ritmo en efectividad (3.11, segundo mejor de las Mayores) y promedio en contra (.212, la mejor marca colectiva hasta ahora).

En el corazón de esta maquinaria, el primer sitio es para Matt Olson, el estandarte de poder que da forma al lineup más temido del momento. El inicialista zurdo rinde con categoría de Jugador Más Valioso, con 11 jonrones en apenas 35 encuentros y una presencia constante como amenaza en el plato.

Pero la historia de estos Braves no se escribe con un solo nombre. Drake Baldwin, con apenas 25 años, se ha convertido en figura clave dentro del mejor ataque de MLB. Además de manejar al pitcheo con la sapiencia de un catcher veterano, deslumbra con el bat. Su consistencia es envidiable.

Este lunes, el tándem Olson–Baldwin amaneció como la mejor pareja productora de todo el beisbol: Olson suma 31 carreras remolcadas y Baldwin 29, cifra que lo mantiene empatado en el segundo lugar junto con Liam Hicks, de Miami Marlins, y Sal Stewart, de Cincinnati Reds. El mismo dúo lidera el departamento individual de carreras anotadas, con 32 cada uno, prueba de que se embasan con frecuencia y de que el resto del lineup también hace su trabajo. Es una maquinaria bien aceitada.

Baldwin, además, protagoniza un cuádruple empate en la cima de hits conectados, con 45, lista en la que también aparece otro compañero suyo, Ozzie Albies. Las métricas modernas confirman lo que se ve a simple vista: Baldwin suma 1.5 fWAR, la segunda cifra más alta entre todos los catchers de MLB. Acumula 16 hits ante lanzamientos fuera de la zona de strike, la mayor cantidad en todo el beisbol, y batea .320 en duelos zurdo contra zurdo, sólo por detrás de Yordan Alvarez (.348) entre quienes superan los 50 turnos en ese contexto.

Desde 2013, sólo Matt Kemp, Bryce Harper, Aaron Judge y Cody Bellinger habían igualado sus 7 jonrones, 23 impulsadas y 26 anotadas en los primeros 25 juegos; en la historia de los Braves, solo Hank Aaron, Eddie Mathews, Rico Carty y Chipper Jones. Son apellidos que convierten su presente en algo más que una buena racha: lo elevan a otra conversación.

Ahora bien, la nutrida ofensiva de Atlanta, en la que también resulta justo mencionar a Michael Harris II como otra bujía —segundo del equipo en promedio (.321), tercero en jonrones (7) y tercero en producidas (22)—, cuenta con un respaldo de lujo en un cuerpo de pitcheo encabezado por Chris Sale, quien luce como en sus mejores tiempos, y un Bryce Elder que se abre paso hacia la consolidación.

Sale ha encontrado un segundo aire con el uniforme de Atlanta. Tras un tropiezo inicial el 6 de abril ante los Angeles Angels, cuando permitió seis carreras en cuatro entradas, el zurdo cambió el guion y se transformó en el as que la rotación necesitaba. Sus cuatro aperturas más recientes se cuentan por victorias frente a Guardians, Phillies —por partida doble— y Rockies, con sólo tres carreras limpias en 26 innings, 33 ponches y salidas dominantes que incluyen 11 abanicados en siete entradas en Colorado, uno de los escenarios más complicados para los pitchers.

En tanto, Elder se parece más al joven que en su segunda temporada firmó marca de 12–4 con 3.81 de efectividad en 31 aperturas, que se tradujeron en 174.2 episodios de trabajo, campaña en la que además fue convocado al Juego de Estrellas. Esta vez marcha con récord de 3–1 y una fabulosa efectividad de 1.88 en siete aperturas, buenas para 43 rollos de labor. En sus últimas cuatro aperturas ha transitado, al menos, 5.2 episodios y en las últimas tres ha lanzado al menos seis entradas.

Los Braves completaron este domingo la barrida ante Colorado Rockies, a pesar de una salida inconsistente de Spencer Strider, recién activado procedente de la lista de lesionados (tres carreras en 3.1 entradas, con seis ponches y cinco bases por bolas), y ahora deberán mantener el ritmo demostrado tras la reciente lesión de Ronald Acuña Jr., quien estará al menos 10 días fuera de circulación por un tirón en la corva.

Acuña viene de una cadena de 23 juegos llegando a base, con una línea de bateo de .252/.362/.378, con dos jonrones, nueve carreras remolcadas al plato y un OPS de .740. Fue titular en los primeros 34 juegos de los Braves, incluyendo uno como bateador designado.

Ya se verá si la inconsistencia de Strider y la ausencia de Acuña Jr. terminan por afectar o no a unos Braves que han ganado 15 de sus últimos 18 juegos y presumen su mejor inicio en 35 compromisos. Si este ritmo se mantiene, el equipo promete nuevas alegrías para sus fanáticos, como aquellas de 2021, cuando conquistó el quinto título de la franquicia, cuarto en la era moderna y segundo bajo el mote y la sede actuales.