BRISTOL -- Fue por el menú impuesto al plantel. Aparentemente al equipo no le gustaba la simpleza de un caldo y agua, sin gas, para compartir en la mesa de la concentración.
Así se lo hizo ver el vice presidente Adriano Galliani a Carlo Ancelloti a su llegada al Milan. "Mi estimado Ancelotti, soy feliz" le dijo el dirigente al técnico "gracias a que vienes, por fin cambiará el menú de Milanello".
Jugador del Milan durante cinco temporadas, Ancelotti regresaba al club rossonero para ser su entrenador. Según Galliani, lo hacía para cambiar las costumbres culinarias y pasar de la estricta dieta al prosciutto en abundancia.
El hombre a quien reemplazaba era Fatih Terim.
A Terim lo habían destituido del Milan. No sería por su fascinación con el "Gran Hermano", programa de televisión por el que el técnico era capaz hasta de cambiar la agenda de trabajo. Fue por los 18 puntos conseguidos en las primeras diez fechas del torneo. El 6 de noviembre de 2001 Ancelotti sustituía al "emperador".
Años más tarde contaba estas historias en su autobiografía "Los bellos juegos de un genio ordinario".
Este martes en el arranque de la fase de grupos de la UEFA Champions League, Terim y Ancelotti estarán en bancos enfrentados. Cada uno con un menú distinto que ofrecer para su plantel.
Real Madrid ha llegado a Estambul con misma ilusión con la que ciudades como Roma, Cracovia, Lyon, Zurich, Zagreb lo vieron aterrizar para arrancar lejos de casa la persecución de una evasiva décima corona europea.
Una temporada sin títulos dio como resultado otra millonaria apuesta de reconstrucción, ahora con un plantel aún más joven. Heredando la presión por saldar una deuda que el club asume desde la historia de sus vitrinas.
Ganar en Europa es un estilo de vida que el Real Madrid ha visto de lejos durante los últimos años.
No será en el nuevo Ali Sami Yen que entreguen ninguna Copa. La casa del Galatasaray es apenas la primera aduana, para ambos. Para un equipo afirmado en una intención de juego y el otro en construcción.
No tendrá temor Fatih Terim de entregarle la pelota a la visita. Entrampada en un espacio reducido, la idea del Real Madrid pasará por Isco, si es que libre de marca, para encontrar líneas de traslado.
De no ser así, los soldados del "emperador" Terim saldrán a la contra. Tan acostumbrados a ese juego. Arriba tiene a Didier Drogba y Burak Yilmaz para resolver. No es un equipo cualquiera.
Tampoco el estadio. El estadio que comanda el complejo Ali Sami Yen es temible. Su antecesor era un infierno, este se beneficia de la leyenda y la hace más grande.
Fue en la casa del Galatasaray adonde se registró el récord mundial de ruido en un evento deportivo (hasta que lo rompieran en Seattle hace unos días). La turbina de un jet a toda potencia eleva los decibelios a niveles también alcanzados por la hinchada del Galatasaray.
Hará ruido el resultado y los argumentos que Terim y Ancelotti presenten para defender su menú.
