Un clásico bien clásico. Sin red, a todo o nada

En el medio se librará la madre de todas las batallas Getty Images

BUENOS AIRES -- Quizás les resulte redundante, pero es imposible de soslayar algo: con el Superclásico que define todo ahí nomás, a la vista, es imposible concentrarse en el presente. Pero el partido ante Racing estaba en el calendario y tenían que jugarlo, aunque les resutara incómodo (palabras del propio Marcelo Gallardo).

Y más allá de que los protagonistas no serán los mismos, el imán que representa la Copa Libertadores y tener a Boca enfrente absorbe cualquier intención de no dejar volar la mente. Por esto es que sobre el empate ante Racing sólo hay que decir River tuvo un partido muy flojo, que no pudo sumar de a tres en casa, con lo cual se habría acercado al líder del campeonato.

Escuchar que desde las tribunas se exhortaba a los futbolista a ganar el jueves en la Bombonera, es un indicador de que la cabeza del hincha no tiene bifurcaciones, el objetivo está más que claro. "La batalla de la Boca, el final", así se podría rotular un partido que llega con una carga de tensión, nervios, estrés, emotividad, pierna fuerte y fútbol a cuenta gotas.

Es sencillo, ya no queda margen. No habrá otro cotejo en el corto plazo que le permita al derrotado redimirse, y ya se sabe que quien festeje contará con el plus extra de que permanecerá en la Libertadores.

La única duda en River está centrada en quién será el reemplazante de Teo Gutiérrez, expulsado en la ida. Con el 1 a 0 a favor, la lógica, a priori, indicaría que con Ariel Rojas el técnico Gallardo fortalecería la lucha en la mitad del campo, donde estará la clave del encuentro. Pero también pueden hacerse otras lecturas.

Gonzalo Martínez de entrada le estaría aportando velocidad de tres cuartos de cancha hacia adelante, con un Boca que estará necesitado de convertir para achicar la ventaja en contra. Ideal para usufructuar espacios. También está en carrera Leonardo Pisculichi, aunque algunos metros atrás porque no se encuentra en un buen nivel futbolístico. Sus cualidades son conocidas: pausa, buena distribución de pelota y precisión en el balón parado.

Fiel a su costumbre, el entrenador de River disipará los interrogantes el mismo día del partido. Desde esta columna vamos a fijar posición. Rojas seria la alternativa más acorde a un compromiso que tendrá unos veinte primeros minutos en los cuales Boca buscará, con la localia y la necesidad de revertir el resultado adverso, avasallar al Millonario. Y ahí River tendrá que aguantar que pase esa presión. Además le aportaría equilibrio a la banda izquierda, un sitio del campo en el cual, con las bajas prestaciones que esta teniendo Leonel Vangioni, el rival podría encontrar algunas grietas.

Pero claro, estas son todas especulaciones previas que después el fútbol se encarga de tirarlas, o no, por la borda. Cada partido es diferente y una mínima incidencia puede modificar el escenario en apenas un segundo.

Está claro que no va a ser un enfrentamiento relajado ni mucho menos. Y que se llevará la victoria (o clasificación) el que cometa menos errores. Se disputará con vehemencia y todas las miradas estarán puestas en el joven arbitro Herrara, eje de una disputa de poderes.

River jugará fuerte, como lo viene haciendo ante Boca. Un clásico bien clásico. Sin red, a todo o nada. Así será el final de la trilogía, cargada de estrés, felicidad y angustia.