BUENOS AIRES - Otro fin de semana que pasa para River y que se le va sin poder festejar un triunfo.
Más allá de todas las conquistas obtenidas por este equipo, las cuales fueron largamente narradas y ponderadas, la realidad marca que el conjunto dirigidos por Marcelo Gallardo, sobre los últimos dieciocho puntos que disputó desde su regreso de Japón, apenas ha logrado sumar cinco unidades. Pero esto no sería tan alarmante (por el contrario, es entendible que haya un relajamiento involuntario tras alcanzar un objetivo importante), si no fuese porque además la magra cosecha vino acompañada de una no menos flaca labor futbolística.
Y aquí es donde el entrenador pone el ojo, es ese punto el que le genera preocupación. Ante este panorama, decidió meter mano. La primera modificación fue táctica: el doble cinco, por el momento, quedó archivado y quien dejó el equipo de los dos volantes centrales fue uno de los emblemas en la conquista de la copa Libertadores por parte de River, la referencia es para Leonardo Ponzio.
El regreso al 4-3-1-2 apunta, en la cabeza de Gallardo, a recuperar el juego que lo distinguió en la primera parte del Muñeco como técnico Millonario. Y para esa vuelta a las fuentes apeló al jugador que en el pasado fue el implacable conductor del equipo, Leonardo Pisculichi. El resto de las modificaciones fueron de nombres y no de posiciones.
Ahora bien, la pregunta es: ¿las variantes se vieron reflejadas en una mejora del nivel del equipo? Poco, muy poco, apenas en algunos pasaje, pero no tanto por mérito propio sino más bien por algunas vacilaciones que experimentó su rival.
Ahora, de cara al debut de River en la Copa Sudamericana, la actualidad futbolística no es la que le hubiese gustado tener, a priori, al técnico pensando en el mencionado certamen internacional, pero él sabe que es lo que deben afrontar y confía en el plus que este grupo demuestra en las competencias que son por eliminación.
En este contexto, no le queda otra que esa búsqueda de optimizar el funcionamiento tenga que hacerla sobre la marcha, en plena actividad, cotejando cada modificación a cada paso, en base a la prueba y al error. No es lo aconsejable, pero es lo único que le ofrece el calendario.
El alma y la experiencia de este equipo es lo que invita a soñar a su público. Ellos ya han paladeado y gozado con ese valor agregado que ha exhibido River en tiempos cercanos. En eso se sostiene su ilusión. Porque la realidad futbolística no es hoy, justamente, un disparador que los invite a soñar....
