Wilfredo Gómez, Tito Trinidad, Miguel Cotto… ¿Amanda Serrano?
¿Son esos los moradores del Olimpo, los ocupantes de la cima en la robusta lista histórica del boxeo puertorriqueño de todos los tiempos?
Habrá quien cuestione tal planteamiento. Habrá otros que mencionen otra lista de candidatos que a su juicio podrían sumarse antes que ella - Carlos Ortiz, Wilfredo Benítez, Héctor Camacho, Wilfredo Vázquez, Iván Calderón… Y habrá quien mencione los títulos en siete divisiones diferentes de Serrano y la coloque en lo más alto del trono.
¿Quién tiene la razón, quién está equivocado? Ni uno ni otro. Es una determinación totalmente subjetiva.
Los que vieron pelear a Ortiz aseguran que era el mejor de todos, pero esa postura va a la baja. La mayoría da por seguros a Gómez y Trinidad, mientras una generación más reciente apuesta por Cotto, primordialmente por sus campeonatos en cuatro categorías diferentes.
Y si esas cuatro correas en pesos diferentes constituyen el principal argumento a favor de Cotto, ¿dónde colocamos las siete de Serrano? ¿Es justa una mera comparación matemática, o se debe profundizar en el valor de cada una de ellas, en el contexto histórico de los peleadores y sus respectivas disciplinas, en sus rivales, en su legado?
Un poco de contexto: Gómez reinó en 122, 126 y 130 libras y llegó a compilar 32 victorias consecutivas por nocaut hasta retirarse con marca de 44-3-1. Trinidad (42-3) fue campeón en 147, 154 y 160 libras y, entre otros logros, estropeó los invictos profesionales de los medallistas de oro olímpico Oscar de la Hoya y David Reid, así como del bien cotizado Fernando Vargas. Cotto ganó coronas desde las 140 a las 160 libras y se batalló contra Floyd Mayweather, Manny Pacquiao, Shane Mosley, Canelo Álvarez y Antonio Margarito, entre otros. Benítez y Vázquez reinaron en tres divisiones cada uno, mientras Camacho fue titular multidivisional y nunca fue noqueado en 88 peleas. En fin, el historial es amplio.
Serrano, de 33 años, tiene marca de 44-2-1 (casualmente, cercano al récord que tenía Trinidad de entrada a su pelea contra Winky Wright, de 42-1-0 y Gómez cuando llegó a su pelea contra Azumah Nelson, de 41-1-1). Ha sido campeona desde las 114 libras (supermosca) a las 134 (superligero) y no en el tradicional orden ascendente de peso, sino subiendo y bajando de categorías. Se mantuvo invicta durante una década, desde su derrota en abril de 2012 ante Frida Wallberg en disputa por un título mundial superpluma hasta verse superada por Katie Taylor en abril de 2022 por un cetro ligero - división que ya antes conquistó - en una pelea catalogada por muchos como la número 1 en toda la historia del boxeo femenino.
Serrano y las mejores boxeadoras de todos los tiempos
Entre los hombres, ningún peleador puertorriqueño ha protagonizado una pelea calificada a tal nivel, que estaría probablemente reservada para alguno de los épicos combates Ali-Frazier.
A favor de Serrano, le queda carrera por delante, al contrario de los nombres mencionados en la rama masculino - todos ellos retirados - y sin que haya, al parecer, alguno en el horizonte que se perfile como serio candidato a integrar la lista.
También suma votos pro-Serrano el hecho de que, si bien es cierto que el boxeo femenino nunca ha recibido la misma atención que su contraparte masculino, hay varios factores impulsando un cambio. Uno de ellos es precisamente el promotor de Serrano, el youtuber Jake Paul, quien ha puesto su presencia e influencia en redes sociales en apoyo a la boricua residente en Brooklyn, NY. ¿Sería acaso iluso imaginar una nueva oleada de fans jóvenes del boxeo puertorriqueño, con una mujer liderando el movimiento, por su propio mérito y auxiliada por la ausencia de grandes figuras masculinas?
Su derrota ante Taylor no se traduce en haber sido excluida automáticamente de la conversación. Sus siete correas en diferentes divisiones siguen ahí; ya fueron ganadas y eso nadie lo borra. Es indiscutiblemente la número 1 del boxeo femenino boricua en toda su historia. Pero una noche definitoria es un elemento que suma muchos votos a favor, particularmente al entenderse que el privilegio de integrar la lista es un tema de apreciación e incluye muchos elementos emotivos además de la estadística pura y dura, y eso le falta a Serrano.
Por citar solamente dos ejemplos, hay dos noches de boxeo que se recuerdan como épicas en Puerto Rico, que trascienden el deporte y que pesan grandemente en los argumentos a favor de Gómez y Trinidad: el 28 de octubre de 1978 y 18 de septiembre de 1999, respectivamente.
En la primera, el entonces invicto Gómez noqueó en cinco asaltos al mexicano Carlos Zárate, quien subió a la pelea con la impresionante marca de 52-0 (51 KO’s). Es una de las peleas emblemáticas de la rivalidad boxística entre México y Puerto Rico, y encabeza la facción de los resultados favorables a los isleños entre un resumé que dominan los mexicanos. En la segunda, también en choque de invictos, Tito Trinidad venció por puntos a Oscar de la Hoya y desató una improvisada fiesta de pueblo que luego generó una tradición de ese tipo de celebraciones, pero ya organizadas y no espontáneas como aquella noche.
La fecha del 30 de abril de 2022 no logró sumarse a las anteriores. Pero Serrano se mantiene activa, campeona, y le queda carrera por delante. Y con ello, oportunidades de ascender o afianzarse en su ya indiscutible sitial dentro del boxeo boricua.
