CROCKETT -- Para Ramiro y Felícita Romo, hay cosas que nunca cambiarán, como su casa en Crockett, Texas, sus raíces mexicanas y, sobre todo, el amor por su nieto, Antonio Ramiro Romo.
Los abuelitos del mariscal de campo de los Cowboys viven, igual que los últimos 35 años en el pequeño poblado de Crockett, localizado a unas tres horas por carretera de Dallas hacia el sureste.
También siguen igual de orgullosos de sus raíces mexicanas que siempre, a pesar de que Ramiro Romo cruzó de Muzquiz, Coahuila, a Estados Unidos desde los años 30, y de que Felicita nació en Robstown, Wisconsin, hija de inmigrantes del sur de la frontera.
Pero sobre todo, quieren a su nieto Antonio, como le llaman siempre, como cuando era un niño pequeño que jugaba con el tractor o la máquina podadora de su abuelo.
Y el sentimiento es recíproco.
"Él nos muestra a nosotros un cariño que es inseparable", dijo Felícita, de 80 años, sentada en la sala de su casa, la misma en la que ha vivido desde que Antonio era un adolescente. "Ha sido muy dulce. Especialmente yo me siento muy bendecida porque es muy amoroso conmigo... y con mi marido también".
Tony ha convivido de manera cercana con su familia paterna desde que era un bebé, a pesar de que creció durante casi toda su infancia y juventud en Racine, Wisconsin, un poblado situado a unas 150 millas de Green Bay. Fue un consumado aficionado de los Packers, el equipo que enfrentará este domingo, por el boleto a la final de la Conferencia Nacional, y por el que deseo ser reclutado durante el draft del 2003.
Sin embargo, nunca sucedió. Ni los Packers ni ningún otro equipo seleccionaron a Romo en el draft. Poco después de finalizado, recibió una llamada que cambiaría su vida para siempre.
"Estábamos todos en su casa, porque nos pidió que estuviéramos con él durante el draft y él estaba muy triste porque esperaba que lo eligieran los Packers sobre todo o tal vez otro equipo", recordó su abuelita. "Pero cuando no sucedió. Recibió la llamada de Jerry Jones y el entrenador Bill Parcells".
"Eso fue como otra bendición", agregó. "Yo quería que fuera a Dallas, con los Cowboys, para que la familia estuviera más cerca. Yo tenía un plan, aunque ha funcionado sólo por el lado de Antonio".
"Él nos dice que ya nunca regresará a Wisconsin", mencionó. "Dice que ya es texano y que por siempre será un Cowboy".
RECONOCE SUS RAÍCES MEXICANAS
Desde pequeño y hasta la fecha, Felícita dice que una de sus comidas favoritas es el chorizo con huevo y mucho tiene que ver con su gusto en genera por la comida mexicana y sus raíces".
"De niño cantaba La Bamba, pero él le metía por todos lados", dijo Felicita. "Me dice: '¿Por qué nosotros no hablamos español? Siempre le digo pregunten a su papá.
"Mi hijo (Ramiro, padre de Tony) me decía 'mamá es muy duro hablar las dos lenguas al mismo tiempo'".
El abuelito de "Antonio", Ramiro, se culpa por la falta del idioma español, la única cualidad que, según su familia, falta para que en realidad sea un mexicano completo.
Ramiro dijo que por comodidad nunca presionó a su hijo desde pequeño con el español y que ahora está arrepentido. "Él (Tony) siempre dice que es mi culpa", comentó Ramiro. "'Mi abuelo no le enseñó a mi papá'".
"Yo era constructor", agregó. "Y por ejemplo, le pedía que me diera el martillo y Ramiro me contestaba 'What?'. Yo le decía otra vez 'dame el martillo' y me respondía otra vez 'What?', hasta que se lo pedí en inglés...".
Pero está convencido de que pronto Tony podrá aprender español y es una de las razones por las que planea mudarse a Dallas, para enseñarle.
"Va a aprender rápido, sólo es cuestión de tener el tiempo", dijo. "Esta es la época complicada por la temporada y todos sus compromisos. Pero en el receso de temporada las cosas se calman un poco".
CUMPLE SUEÑO AMERICANO
Para ambos abuelos paternos, el que Antonio sea el mariscal de campo de los Cowboys es una bendición divina y el vivo ejemplo del cumplimiento del "Sueño Americano".
Sin embargo, también les ha traído algunas complicaciones de vida.
Cada vez, según ellos, aparecen más "parientes" no sólo mexicanos, sino de hasta Centro y Sudamérica, al grado que piden a un sobrino que trabaja en el Departamento de Estado que averigüe la veracidad de los parentescos.
También les ha traído algunos inconvenientes personales, con seguidores de los Cowboys que han culpado a su nieto de eliminaciones.
En ocho temporadas completas como titular, Romo sólo ha ganado un partido de postemporada y en repetidas ocasiones fue señalado como el causante de derrotas en los momentos finales o más trascendentes.
"Había mucha gente que nos conocían de nombre, pero no sabían quiénes éramos, en el mismo gremio de la junta que teníamos", dijo Felícita. "Entonces viene uno de los Diáconos y le dice al grupo: 'Aquí hay unas personas célebres en este grupo".
"'¿Y quiénes son?', dijeron. 'Son los Romo'", añadió. "Y la gente que estaba a favor aplaudió, pero lo que no dijeron, ¡o no!".
Los Romo viajan a Dallas para casi todos los partidos de los Cowboys en casa; se hospedan en casa de Tony, donde algunas veces prefieren quedarse para ver el partido por televisión.
Antes de que Tony vaya a concentrarse en el hotel, la noche previa a los partidos, se reúne con toda la familia para orar, siempre con actitud de seguridad en sí mismo y sus compañeros, según sus abuelos.
"A veces no vamos al juego porque ya estamos cansados y nos quedamos con los niños en casa", dijo Felícita. "Pero sí viajamos a Dallas para estar con ellos. Y ahí nos quedamos dos o tres días".
Después de cada juego, Tony regresa a casa para observar el partido y analizar errores y aciertos, comentaron sus abuelos.
"Es increíble, no se cansa", dijo Felícita. "Siempre está pensando en eso. Después de que pasa horas entrenando o en los juegos, regresa a casa y observa cada jugada; habla sobre eso. Es demasiado su amor por el equipo".
ROMO QUIERE AL MENOS CINCO AÑOS MÁS EN LA NFL
Con 12 temporadas profesionales con los Cowboys y diversas lesiones, incluidas dos que provocaron operaciones de espalda, Felícita ha pedido que Tony se retire; algo que su nieto rechaza en su futuro cercano.
"Yo le pregunté un día ¿Cuánto tiempo crees que vas a seguir en esto, algunos dos años más? Me dijo 'lo mejor son cinco, abuelita'", mencionó. "'Espérate ya tienes mucho tiempo de estar aquí quizá ya deberías descansar', le dije".
"Me contestó: 'Espérate abuelita, ya habrá tiempo para descansar, porque primero tenemos que cumplir lo que venimos a hacer y luego de ahí pensamos más adelante".
Los Romo dijeron que desde niño, Tony está convencido de que ganará el Super Bowl; igual siempre estuvo seguro de que sería un atleta famoso.
"Cuando Antonio tenía como 12 años, estábamos acostados para dormir siesta juntos, como acostumbrábamos, me dijo 'abuelo voy a ser famoso y rico'", dijo Ramiro, de 81 años. "Yo le contesté que estaba seguro que sería famoso. Me dijo que me iba a comprar un carro y un rancho".
Tony no ha comprado el rancho, pero sí comprará una casa en el área de Dallas a la que sus abuelos planean mudarse entre la primavera y el verano, después de que Ramiro se retire de sus labores como Diácono católico.
"Siempre está pendiente de nosotros en cualquier cosa", enfatizó Ramiro. "Antonio es muy generoso con nosotros. Siempre lo ha sido".
Este domingo, Ramiro y Felícita saben que tendrá que poner en juego sus mejores habilidades personales y colectivas para salir adelante frente a los Packers.
Están convencidos de que más temprano que tarde, Tony encabezará a los Cowboys hacia el Super Bowl.
"Yo creo mucho que Dios tiene algo muy especial para Antonio Ramiro Romo", dijo Felícita. "Yo creo que Antonio y su equipo, porque él no puede hacerlo solo, tienen para llegar.
"Creo que, con la ayuda de Dios, este equipo podrá hacer bien esa jugada", añadió. "Esperamos en Dios que los bendiga, para que puedan llegar a esa etapa".
