SANTIAGO -- Todo Chile vive un clima de efervescencia colosal. El fútbol de la Roja ha intensificado el sentimiento nacionalista y el país confía en que por fin ha llegado la hora de terminar con el gafe para ganar su primer gran título a nivel de selecciones en el orden internacional.
Se habla de “la mejor generación de la historia del fútbol chileno” en los bares de Plaza Italia, pisco va, pisco viene; en los restaurantes de mariscos del Mercado Central; en los alrededores de la Plaza de Armas y la Catedral; en los caminos interiores del hermoso Parque Nacional Benjamín Vicuña Mackenna; en las tiendas de Santa Lucía donde se puede adquirir invalorable belleza tallada en lapislázuli; en las chacras de Calera de Tango; en los lujosos shoppings del Parque Arauco; en los famosos ‘café con piernas’ cuyas bellas y seductoras meseras se preparan para recibir a miles de hinchas entusiasmados que coparán la capital…
Santiago bulle, transpira pasión, y todo Chile se contagia. El primer paso rumbo al edén para el equipo anfitrión es Perú. El clásico del Pacífico. Rivalidad extrema que vivió el domingo 12 de octubre de 1997 su capítulo más repudiable, cuando la multitud en el estadio Nacional silbó estruendosamente el himno peruano antes de que diera comienzo el partido en que los locales golearon (4-0) en el marco de la fase de clasificación para el Mundial de Francia 1998.
Aquela vez, los integrantes del seleccionado incaico vivieron un auténtico suplicio. Ya un día antes, fanáticos chilenos habían agredido a piedrazos a jugadores e hinchas peruanos apenas éstos aterrizaron en Santiago, en la antesala de ese encuentro. Casi 18 años después, Chile llega otra vez gritando a la semifinal de la Copa América, y Perú lo hace en puntas de pie. Como un virtual convidado de piedra que intentará tomarse revancha de aquella afrenta con la determinación con que David derribó de un hondazo a Goliath.
Con la sanción de oficio a Gonzalo Jara de 3 partidos de suspensión confirmada por la Conmebol, por su numerito frente al uruguayo Edinson Cavani, Jorge Sampaoli parece haber optado por José ‘Pepe’ Rojas para acompañar en el eje de la defensa a Gary Medel. Chile apunta a llamarse Claudio Bravo; Mauricio Isla, Rojas, Medel, Eugenio Mena; Arturo Vidal, Marcelo Díaz, Charles Aránguiz; Jorge Valdivia; Eduardo Vargas y Alexis Sánchez.
Por el lado de Perú, el ‘Tigre’ Ricardo Gareca, quien espera que la presión y ansiedad del entorno afecten a Chile, apunta a hacer dos cambios respecto al once que superó (1-3) a Bolivia en cuartos de final y que ya funciona de manera estable, jugando casi de memoria. Vuelven Lobatón y Ballón al mediocentro después de purgar un partido de sanción por acumulación de tarjetas. Así las cosas, la bicolor saldrá con Pedro Gallese; Luis Advíncula, Carlos Zambrano, Carlos Ascues, Juan Vargas; Jefferson Farfán, Carlos Lobatón, Josepmir Ballón, Christian Cueva; Claudio Pizarro y Paolo Guerrero.
El conjunto incaico ha recibido en 4 partidos apenas 2 goles de jugada, ambos de Brasil, en el primer partido del torneo. El otro, de penal, se lo convirtió Bolivia (Marcelo Martins). Chile, el equipo más goleador del torneo (11 tantos) va a cargar el mayor volumen de su juego por el sector derecho, como lo viene haciendo en lo que va del certamen. La sociedad tripartita entre Isla, Vidal y el ‘Mago’ Valdivia ha sido la llave del éxito.
Sampaoli intentará que el libreto se repita en este encuentro, confiado en que su equipo encuentre oro a espaldas de Juan Vargas, muy proclive a proyectarse ofensivamente en su banda. El entrenador casildense prefiere que la Roja tenga mayor salida de balón desde Gary Medel y el trío mencionado, para liberar de ese tipo de obligaciones a Alexis Sánchez en el sector izquierdo. Sánchez suele ser sometido a marcajes muy estrechos debido a su calidad, y Sampaoli busca optimizar al máximo sus apariciones a fin de que el delantero del Arsenal se muestre fino y certero para sorprender en el área al cambiar posiciones con Vargas.
Perú aspira a ser incisivo por las bandas, con las subidas de Farfán por derecha y Vargas por izquierda. Farfán, precisamente, es la mayor preocupación de Sampaoli, por la rapidez con la que se desdobla en ataque a la contra fruto de su aprendizaje en la Bundesliga alemana, campeonato en el que juega desde 2008-09. En el centro del campo la idea es que Cueva comunique con Pizarro, quien no se despegará demasiado de los volantes interiores. Arriba estará un Paolo Guerrero acostumbrado a batallar en soledad, quien también atesora una enorme calidad para aguantar el balón y para jugar de espaldas al arco. Él será el destinatario de todo el flujo ofensivo del equipo.
Los duelos clave que pueden inclinar la balanza en este clásico del Pacífico del que saldrá el primer finalista de la Copa América serán José Rojas vs Paolo Guerrero; Arturo Vidal vs Christian Cueva; Charles Aránguiz vs Claudio Pizarro; Alexis Sánchez vs Luis Advíncula y Jefferson Farfán vs Eugenio Mena.
Guerrero va a obligar a Rojas, quien no juega un partido con la roja trasandina desde el pasado 29 de enero (3-2 a Estados Unidos en Rancagua; hace exactamente 5 meses) a estar muy atento a sus movimientos sin balón.
El descaro del hábil Cueva, integrante del equipo ideal de la Copa en cuartos de final, será un foco de atención permanente para King Arturo.
Chile espera que ‘El Príncipe’ Aránguiz repita el rendimiento estelar que tuvo frente a Bolivia en la goleada 5-0 de la fase de grupos frente a Bolivia.
La experiencia y veteranía de Claudio Pizarro, a quien según se rumorea en Alemania Pep Guardiola desea sumar al staff técnico de Bayern de Múnich cuando se retire de la actividad como jugador profesional, va a ser un obstáculo importante para el hombre del Internacional de Porto Alegre.
Alexis Sánchez aparece a priori con ventaja en el pulso individual frente a Advíncula, mientras que la misma situación se da, pero a la inversa, con el careo entre Farfán y Mena, que apunta a sacar chispas.
