Eileen Gu: El podio y la pasarela como tribunas de libertad

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En el Día Internacional de la Mujer, como fuente de inspiración no hay que mirar más allá de la campeona olímpica de esquí estilo libre, Eileen Gu.


LOS ÁNGELES -- Moda y deporte. Banalidades. Eileen Gu es la Afrodita de las sofisticadas pasarelas de los diseñadores de Haute Couture (alta costura) y la Artemisa de los intrincados terrenos de las pistas olímpicas invernales. Vive entre el glamour y la adrenalina; entre el aroma de exquisitas fragancias y el tufo del amoniaco reptiliano; entre las llanuras iluminadas de las plataformas y las altas cumbres sinuosas; entre vestimentas extravagantes, irreales, etéreas, volátiles y costosas, y la ceñida y gruesa armadura de poliuretano y poliéster.

Visto así, Eileen Gu es la diosa de la intrascendencia, del snobismo y de lo superfluo. No. Nada más alejado de la realidad.

Multimedallista olímpica, a los 22 años, esta campeona de Juegos Olímpicos de Invierno es dueña de un discurso trascendente e inspirador. Ella lo explica como tener “la neuroplasticidad de mi lado”.

Nacida, formada principalmente en Estados Unidos, la bautizada como la Princesa de las Nieves, eligió competir por China, homenajeando a su madre, Yan Gu, y a sus ancestros. Se siente hecha a la imagen y semejanza de ellos.

Su personalidad se apega a las bondades y facetas de la Cabra de Agua, su signo zodiacal chino: resiliente, empática, creativa, popular, atrevida, amigable, sensible, generosa.

Irónicamente, Eileen Gu desató controversia de una manera peculiar. Entre algunas estrellas del deporte varonil en Estados Unidos se le enjuició severamente por competir por China. Hubo quien la llamó traidora. En China no les importa su cuna, sino sus creencias y actitudes, y, claro, sus éxitos. Agrega sustancioso morbo, la aseveración no confirmada de que recibió parte de una compensación de 6.6 millones de dólares del gobierno chino el año pasado por competir bajo su bandera.

Sin embargo, a través de patrocinios y firmas, como Tiffany y Luis Vuitton, Gu reportó ingresos por 23 millones de dólares en 2025.

En tiempos en los que los femicidios aún suman cifras extraordinarias a nivel mundial, principalmente en África y América Latina (11 muertes violentas cada día en esta región), su voz fresca y desafiante ante las bayonetas mediáticas, representa un valioso y valeroso gesto de emancipación.

Eileen Gu no va a aplacar las dantescas cifras. No hay ente capaz de conseguirlo, pero, al menos, podrá encender una luz de esperanza. En 2024, 50 mil mujeres y niñas murieron a manos de parejas o familiares --una cada 10 minutos-- según nuevos datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) y de ONU Mujeres.

“Para mí es importante si puedo generar un impacto entre las niñas de China y de Estados Unidos, y provocar el interés por este deporte”, ha dicho Eileen Gu y aclara que no tiene ninguna crisis de nacionalidad o idiosincrasia. “Cuando estoy en Estados Unidos digo que soy estadounidense y cuando estoy en China, digo que soy china. Hablo mandarín e inglés perfectamente, y conozco también al detalle ambas culturas”. No escogió una nación; se convirtió en la mejor de ambas.

El gobierno chino reporta que después de la irrupción de Gu en los JJ. OO. de Beijing 2022, 313 millones de personas se han involucrado con deportes invernales, principalmente niñas y adolescentes por primera vez.

Además, Gu deja en claro que no pretende confrontar cuestionamientos sobre lealtad hacia Estados Unidos, ni en sus redes sociales, ni de manera personal ni en entrevistas.

“Como atleta, como joven de dos etnias, esta es mi manera de inspirar positivamente a escala mundial. Si otras personas piensan que no es la forma, no hagan lo que yo hago. Y si lo que ellos (sus críticos) hacen, es más inspirador y positivo, que hagan entonces lo que ellos hacen. Que dirijan su energía positiva hacia eso”, comentó.

En conferencia de prensa, tras ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, le interrogaron sobre su capacidad para analizar de manera genuina el entorno de la competencia y de la competidora. Su respuesta dejó atónitos a los medios.

“Soy bastante introspectiva. Sé que puedo controlar lo que pienso y cómo pienso y de esa manera controlar quién soy y quién quiero ser. Especialmente siendo una persona joven, de 22 años, entendiendo la neuroplasticidad, puedo elegir y determinar quién quiero ser. Qué tan grandioso y poderoso es eso. Por eso cada día puedo ser esa persona que a los ocho años habría reverenciado. Sí paso mucho tiempo conmigo misma, pero no de una manera egoísta, sino tratando de entender cómo ser mejor y cómo desarrollar mejor mi cerebro, para ser mejor que ayer”, explicó.

Otro de los cuestionamientos fue sobre dos de las medallas de plata conquistadas. “¿Fueron dos fracasos?” Su respuesta la sintetizó así, “es un criterio de análisis ridículo”, y explicó que para ganarlas hubo años de dedicación, de esfuerzo, de riesgos y sacrificios.

“La verdad es que entreno como si nunca hubiera ganado nada, y compito como si nunca hubiera perdido”, ha declarado Eileen Gu, quien tuvo una calificación prácticamente perfecta de 1590 en el examen de admisión estandarizado para las universidades, el SAT (Scholastic Assessment Test), y estudia Física Cuántica y Relaciones Internacionales en la Universidad de Stanford.

Nadie es un redentor universal, pero, tampoco, nadie es una isla. Sin embargo, la prédica puede ser un bálsamo oportuno para más de un alma en crisis, en tiempos de horror en que niñas y mujeres en el mundo están más expuestas a la violencia y segregación antes que a la glorificación de sus virtudes.