Gallay-Klug: "Llegamos a Río en nuestro mejor momento"

La entrerriana y la santafesina juegan juntas hace más de tres años Getty Images

RIO DE JANEIRO (Enviado especial) -- 'Se juega como se vive'. El dicho popular, de moda en Argentina, genera polémicas. Porque siempre se lo asocia a acciones negativas. Un defensor de fútbol mete un planchazo. "Y qué querés..., se juega como se vive", se dice. Debajo del aro de básquet un pivote pega un codazo artero en busca de un rebote. "Se juega como se vive", casi que se justifica. Pero si se lo piensa al revés la cosa cambia. Si a uno le cuentan que una persona hacía, a los 13 años, 120 kilómetros desde su casa para poder jugar a su deporte. Que a esa edad ofrecía estamparse en la remera el nombre de los negocios del barrio a cambio del dinero que le permitiera comprar el pasaje de ómnibus. Si también le relatan que la chica con la que hace dupla aprendió recién a los 27 años -y de cero- la disciplina en la que se desempeñan. ¿No es la conclusión lógica que esa pareja va a jugar dejando la piel en la cancha? ¿Que no va a darse nunca por vencida? ¿Que ambas integrantes van a ser unas guerreras? Bueno, ese es exactamente el caso de Ana Gallay y Georgina Klug, la pareja argentina de beach volley en los Juegos Olímpicos, que charlaron mano a mano con ESPN.com en Río y destacaron que llegan a este torneo, el más importante, en su "mejor momento".

Son las 2 de la tarde en el estadio olímpico de beach volley. El sol pega fuerte, pero como esta locación fue levantada en medio de la playa de Copacabana, el viento costero hace que no se sufra el calor. Las argentinas acaban de terminar de jugar un partido de entrenamiento y van saliendo de la cancha. "¿Te molesta si hacemos la nota mientras elongamos?", me pregunta Klug.

Las acompaño un largo trecho desde la cancha central hasta un área de descanso para jugadores, donde tienen hidratación, frutas y toallas. Comienzan a estirar. "Para nosotras siempre es una lucha. No hay rivales fáciles, nos cuesta mucho esfuerzo ganar cada partido. Pero, a la vez, a todas las parejas se les hace muy difícil vencernos. Tenemos un estilo muy físico. No damos una bola por perdida y le hacemos un juego insoportable a todas", describe la santafesina, que con 32 años es la más grande del dúo.

Fue ella quien, luego de una exitosa carrera en el indoor -en la que llegó a ser capitana de Las Panteras por varios años- en 2012 pegó el salto al beach "sin haber jugado nunca y ni siquiera saber las reglas". Enseguida se dio cuenta de que nacía una nueva pasión en su interior, pese a hacía unos meses venía pensando en el retiro del deporte de alto rendimiento.

Apenas un año después surgió la chance de comenzar a jugar con Gallay, la chica de 30 años oriunda de Nogoyá, Entre Ríos, quien ya había participado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en pareja con María Virginia Zonta. "Hasta ese momento era todo muy amateur, muy a pulmón", recuerda esta entrerriana, la misma que todos los fines de semana recorría 120 kilómetros para jugar, en plena pubertad, al voley indoor.

Con el respaldo del ENARD, las chicas comenzaron a disputar el circuito mundial, donde está el más alto nivel internacional de este deporte. "En el primer torneo que participamos nos fue re bien, pasamos la qualy y nos metimos en el cuadro principal", señala Klug.

Ahí comenzó la vorágine que las trajo hasta Río 2016 a defender la camiseta celeste y blanca.

"Yo empecé a jugar de una manera medio inconciente, sin pensar demasiado hacia dónde iba, y a medida que fue pasando el tiempo, con Ana comenzamos a tomar dimensión de lo que estábamos logrando, de las posibilidades que teníamos, y a soñar cada vez un poco más. Así llegamos hasta el día de hoy, creciendo un montón, de una manera medio vertiginosa", analiza Klug.

El gran impacto de la trayectoria de Las Guerreras, como se las conoce en el ambiente, fue la medalla de oro que ganaron en los Juegos Panamericanos de Toronto. Eso potenció al máximo la confianza de la dupla, que está teniendo una gran temporada 2016 en el World Tour, coronada con la semifinal que alcanzaron la semana pasada en el torneo de Klagenfurt, Austria.

"Venimos a Río en un momento genial, la última semi que metimos fue en un torneo importantísimo. Eso no te garantiza nada, porque acá te encontrás con la elite del deporte y hay grandes equipos. En estos Juegos nos tocó una zona bastante dura. La expectativa es jugar lo más regular posible, de la mejor manera. Nunca hay que perder los sueños, y el nuestro acá es ganar una medalla. Pero como objetivo tenemos el de estar entre las ocho mejores", se sincera la entrerriana.

Todavía sentada en el piso, sobre una manta que utiliza para la elongación, Klug respalda los dichos de su compañera: "Sí, llegamos a Río en nuestro mejor momento. Te digo más: Si los Juegos fuesen más adelante, creo que hubiéramos llegado inclusive mejor, porque me parece que vamos a seguir creciendo, vamos a continuar madurando como dupla. Pero nos llega en un buen momento y con muchas ganas. Es cierto que nos tocó una zona difícil, pero nos encantan los desafíos".

Desde afuera llegan ruidos de agujereadora y martillo, porque como todo acá en Río, aún se están ultimando los detalles del estadio, los caminos de acceso, los diversos espacios del predio ubicado en Copacabana. Las chicas se levantan del piso y comienzan a relajar el cuello, mientras estiro y contraigo el brazo según corresponda para evitar que el grabador se les aleje demasiado.

El oro en Toronto 2015 es un tema insoslayable para Gallay-Klug, y por eso vuelve a aparecer. La victoria en la semifinal ante las Nº2 del mundo por aquel entonces, las brasileñas Carolina Horta y Liliane Maestrini, y el posterior triunfo ante Cuba en la final no sólo marcó a las protagonistas, sino que también las hizo populares hasta un punto que ni siquiera ellas se imaginaban posible.

"Es muy loco lo que pasó después de eso. Porque uno piensa que nunca un deporte como el nuestro, tan poco conocido en Argentina, puede llegar a lograr la dimensión que alcanzó con Toronto. Cuando hace unos meses entrenamos en San Sebastián, Mar del Plata, fue impresionante la cantidad de gente que se juntó, los pedidos de fotos o de autógrafo. O también pasa que vamos por la calle con Ana y pasa una nena y nos grita "genias, ídolas", y nosotros como que no entendemos nada. Es raro que se te reconozca de esa forma. Eso es lo más lindo que me dejó Toronto", confiesa Klug con una sonrisa luminosa.

En Río, Las Guerreras (@gallayklug) buscarán un nuevo impacto. Su aventura comienza este sábado a las 13.00 en el primer choque de la zona, ante la pareja española integrada por Elsa Baquerizo y Liliana Fernández.