Feliz en su retiro el 'Big Papi' al iniciar entrenamientos de Boston

BOSTON -- Por primera vez en más de dos décadas -- básicamente toda su vida adulta -- David Ortiz no se encuentra en Fort Myers, Florida, el día en que deben reportarse los jugadores de posición a los entrenamientos de Grandes Ligas.

Mientras los Medias Rojas de Boston comenzaban su preparación primaveral en el espectacular clima floridano, a más de 1,400 millas de distancia, Ortiz quitaba la nieve acumalada frente a la puerta de su casa en Weston, un lujoso pueblito para millonarios en los suburbios de Boston.

"Estoy bien, estoy bien. Haciendo un sinnúmero de cosas. Más ocupado que nunca, pero bien", dijo Ortiz a ESPNdeportes.com en su casa el viernes, el día programado para que todos los jugadores de los Medias Rojas realizaran su primera sesión conjunta de entrenamientos en el JetBlue Park de Fort Myers.

"Además, yo nunca fuí muy amigo de los entrenamientos", dijo el popular "Big Papi" antes de dejar escapar la gran risa que es su marca personal.

"Ahora mismo estoy tranquilo y estoy bien. Nadie está jugando. Ahora mismo no estoy viendo la competencia, a mis compañeros jugando o que al equipo le está yendo bien o mal. Pero no es que crea que en algún momento sentiré que debería estar jugando. Por que si yo debería estar jugando, estaría jugando."

David Ortiz

Ortiz, quien ayudó a los Medias Rojas a ganar tres anillos de la Serie Mundial en 14 años, se retiró del béisbol luego de la temporada del 2016, en la que tuvo una extraordinaria actuación y fue miembro de la alineación titular de la Liga Americana en su décima convocatoria al Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.

A los 40 años de edad, el dominicano bateó .315 con 38 jonrones y lideró el joven circuito en dobles (48), carreras impulsadas (127), slugging (.620) y OPS (1,021); ganó su octavo premio de Bateador Designado del Año, su segundo Premio Hank Aaron, terminó sexto en la carrera por el premio Jugador Más Valioso y ayudó a que los Medias Rojas llegaran a la postemporada por octava vez desde el 2003.

Boston, que planea repartir los turnos del retirado bateador designado y la primera base entre Hanley Ramírez y el recién adquirido Mitch Moreland, es favorito para repetir el título de la División Este de la Liga Americana y probablemente alcanzar la Serie Mundial, especialmente por haber agregado a su rotación de lanzadores al estelar zurdo Chris Sale. Está por verse, sin embargo, el impacto que tendrá en el equipo la ausencia de una figura tan dominante como la de Ortiz.

Cuando se reportó a los entrenamientos el jueves, Ramírez habló del gran hueco que dejó "Big Papi" y hasta insinúo la posibilidad de un retorno de su compatriota y mentor. "Me dijo que si él intenta regresar, yo soy una de las razones por las que él volvería, porque nos echamos de menos", dijo Ramírez a los periodistas.

"Mi carrera como jugador terminó. No voy a jugar béisbol otra vez. Estoy bien... y retirado", dijo Ortiz a ESPNdeportes.com.

"Ahora mismo estoy tranquilo y estoy bien. Nadie está jugando. Ahora mismo no estoy viendo la competencia, a mis compañeros jugando o que al equipo le está yendo bien o mal", dijo. "Pero no es que crea que en algún momento sentiré que debería estar jugando. Por que si yo debería estar jugando, estaría jugando", apuntó.

Ortiz, quien bateó .286 con 541 jonrones, 632 dobles y 1,768 carreras impulsadas en su carrera de 20 años con Boston y Minnesota, dejó claramente establecido que aunque dejó de jugar, no dejará de ser miembro de la gran "Nación Medias Rojas", como se conoce a la legión de seguidores del equipo de béisbol de Boston.

"La gente tiene que entender que soy de Boston, que independientemente, aunque no esté jugando, yo quiero que Boston gane. Quiero que Boston se fortalezca, que Boston gane la Serie Mundial. En algún momento me voy a decidir por ser parte de la organización, en cualquier área, y me alegro de las cosas buenas que pasan con el equipo", dijo.

La decisión de retirarse, que Ortiz anunció el día de su cumpleaños en noviembre del 2015, fue forzada por los cada vez más fuertes dolores que producía a sus pies y talones el estar en el terreno durante el largo calendario de la temporada de las ligas mayores, que incluyendo entrenamientos y postemporada puede durar más de ocho meses.

"Ahora mismo no extraño muchas cosas, pero sí hay algo que me hace falta es, sabes, mis compañeros, estar con ellos, el día a día, las cosas que uno hace. Pertenecer al aquipo", dijo Ortiz, quien tenía 20 años seguidos viajando a Fort Myers para esta fecha, primero al campamento de los Mellizos de Minnesota (1997-2002) y desde el 2003 al de los Medias Rojas.

"Ahora mismo estoy cumpliendo contratos con compañías, atendiendo cosas mías, proyectos personales que estoy tratando de desarrollar y enfrentando esas cosas cara a cara", dijo. "Sigo acudiendo al gimnasio, lo único es que se me hace difícil cuando estoy viajando, pero cuando estoy aquí en la casa, sigo yendo al gimnasio", agregó.

"No me parece que David [Ortiz] regrese, la gente no sabe la magnitud del dolor con que jugó el año pasado", afirmó por su parte el presidente de los Medias Rojas John Henry.

Ortiz dijo que en lo inmediato no tiene planeado visitar a sus antiguos compañeros en Fort Myers, aunque sí podría acudir a algunos de los partidos que jugará República Dominicana en el Marlins Park de Miami, durante la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol del próximo mes.

"No sé, no sé, dependerá de como esté mi tiempo, a lo mejor, pero ahora mismo no tengo planificado ir", dijo Ortiz sobre una posible aparición en el campamento de entrenamientos de los Medias Rojas.

Esa visita sería bien recibida por la organización, según dijo uno de los dueños del equipo Tom Werner, que afirmó el viernes que esperaba verlo en los entrenamientos para hablarle al equipo sobre liderato.