Clásico Mundial de Beisbol: ¿Puede mejorar la restricción a pitchers?

Hay dos obstáculos en el Clásico Mundial de Beisbol, en torno al pitcheo, que impidien que el torneo alcance su máximo potencial


MIAMI -- La novena entrada llegó con la pizarra empatada después de que un batazo de Bryce Harper pareciera despertar a Estados Unidos, un cambio de impulso que presagiaba un campeonato.

Estados Unidos necesitaba tres outs para tener su turno al bat y la oportunidad de ganar el juego. Pero Mason Miller, el mejor cerrador del mundo, permaneció sin trabajar.

En esta situación, sin oportunidades de salvamento, Miller habría sido la opción obvia para lanzar en la parte alta de la novena entrada. De hecho, no utilizarlo habría sido una negligencia. Pero incluso para que estuviera disponible para el final de este Clásico Mundial de Beisbol, fue necesario convencerlo. Miller había lanzado dos veces en los cinco días anteriores. Los San Diego Padres, que dependerán mucho de él durante los próximos seis meses, le dijeron al equipo estadounidense que sólo querían que lanzara si era absolutamente necesario, lo que, en este caso, significaba una situación de salvamento. Así que Miller observó desde el bullpen cómo Garrett Whitlock permitía la carrera de la victoria.

"Un homenaje a los Padres", dijo el manager del equipo de Estados Unidos, Mark DeRosa, tras la derrota de su equipo por 3-2 ante Venezuela el martes por la noche, al ser preguntado por qué Miller no lanzó. "Si hubiéramos tomado la delantera, habría entrado. Pero no iba a ponerlo a lanzar con el score empatado".

El Clásico Mundial de Beisbol (WBC), que acaba de concluir su sexta edición, ha alcanzado niveles de popularidad innegables. Los aficionados de todo el mundo están muy involucrados. Los jugadores, incluso los nacidos en Estados Unidos que antes tenían dificultades para comprender la importancia de la competencia internacional, se han comprometido plenamente. Sin embargo, dos obstáculos siguen impidiendo que el WBC alcance su máximo potencial.

Uno, es la creciente dificultad para asegurar los contratos y el número de jugadores que no participaron por este motivo. El otro, es el uso de pitchers que, de otro modo, estarían en los entrenamientos de primavera preparándose para la temporada regular de las Grandes Ligas, y la constante preocupación de los directivos de los equipos por su salud. Nadie lo sabe mejor que quienes se han encargado de comunicarse con ellos durante las últimas semanas.

"Me bombardeaban el teléfono con todas sus restricciones", lamentó un coach del Clásico Mundial de Beisbol.

El manager de Venezuela, Omar López, sintió esas restricciones la mañana del juego más importante de su vida. López había confiado mucho en su bullpen para derrotar a Italia el lunes por la noche y se despertó el martes por la mañana con mensajes de texto de tres equipos diferentes que le imploraban que no usara a sus relevistas por segunda noche consecutiva.

"Santo Dios", se dijo López, "aquí vamos otra vez".

López estaba a punto de darle un campeonato a Venezuela, un país obsesionado con el beisbol que atraviesa una agitación política sin precedentes y se aferraba a su selección nacional como nunca antes. Lo que estaba en juego era inimaginable. Pero, de repente, aparecieron obstáculos de gente a la que no le importaba en absoluto la competencia internacional.

"¿Qué pasa?", preguntó la esposa de López. "Lo misma mier---", respondió él.

López volvió a apoyar la cabeza en la almohada para ordenar sus ideas y tomó una decisión.

“¿Sabes qué?”, recordó López haber dicho, “Voy a contestarle a esta gente. Voy a luchar por estos jugadores”.

Para muchos de los jugadores y quienes los rodean, este torneo ha llegado a significar tanto, o incluso más, que sus temporadas en las Grandes Ligas. El futuro integrante del Salón de la Fama, Albert Pujols, habló abiertamente sobre cómo dirigir a la República Dominicana durante el torneo de este año fue la mejor experiencia de su vida en el beisbol. Roman Anthony y Gunnar Henderson, en los inicios de sus carreras y con un futuro prometedor, afirmaron que aprovecharían cada oportunidad de jugar en el Clásico Mundial de Beisbol. Tarik Skubal, agente libre a punto de firmar el contrato más grande de la historia para un pitcher, se mostró visiblemente indeciso sobre si volver a abrir un juego con la selección de Estados Unidos. Incluso, antes de ganar el campeonato para su país, Ronald Acuna Jr. declaró que esto es más importante que cualquier cosa que logre en las Grandes Ligas.

“Amo mucho a Atlanta, pero antes de jugar en Atlanta, nací en Venezuela”, dijo Acuña. “Venezuela hizo a Ronald Acuña Jr.”

Eduard Bazardo de los Seattle Mariners, Angel Zerpa de los Milwaukee Brewers y Daniel Palencia de los Chicago Cubs, disputaron su segundo juego consecutivo con Venezuela, entrando como relevo de un muy efectivo Eduardo Rodriguez. Juntos, neutralizaron a un potente lineup de Estados Unidos y llevaron a Venezuela a su primer campeonato del Clásico Mundial de Beisbol.

Las cifras de audiencia de ese juego, transmitido por FOX, aún no se han publicado, pero incluso sin ellas, el torneo de este año ha contado con cuatro de los cinco juegos más vistos del WBC y seis de los nueve más vistos en Estados Unidos, según la MLB. La esperadísima semifinal entre Estados Unidos y República Dominicana promedió un récord de 7.4 millones de espectadores, a pesar de no haber sido transmitida por televisión abierta. Se espera que la final supere esa cifra.

El Clásico Mundial de Beisbol estableció un récord de asistencia de 1'306.414 espectadores en 2023; este año lo superó con 1'619.839. Hasta las semifinales, las publicaciones en redes sociales de las cuentas oficiales de la MLB, MLB en Español y el Clásico Mundial de Beisbol generaron más de 2,240 millones de visualizaciones a nivel mundial en todas las plataformas. El crecimiento de la popularidad del torneo parece haber ido en paralelo al entusiasmo de los jugadores.

Cómo lograr que su disponibilidad responda a ese entusiasmo, de manera que satisfaga a los equipos y agentes con intereses contrapuestos, sigue siendo una incógnita. Una posibilidad que se ha barajado es un cambio de fechas, que podría probarse en 2028.

Los Juegos Olímpicos de Verano se celebrarán en Los Ángeles ese año, lo que impulsará una gran campaña para que los jugadores de las Grandes Ligas participen. Si esto se concreta, la MLB extendería su receso del Juego de Estrellas para darle cabida. La participación de los jugadores estrella, en particular de Estados Unidos, Venezuela y República Dominicana, los tres equipos de América que ya se han clasificado, probablemente será similar a la del WBC. Las circunstancias de los Juegos Olímpicos también podrían servir de modelo para que el Clásico Mundial de Beisbol traslade su torneo a mediados del verano.

"A medida que el beisbol sigue evolucionando, hemos hablado de torneos a mitad de temporada en general", declaró el comisionado de la MLB, Rob Manfred, a The Associated Press, el miércoles. "Y, sin duda, si decidiéramos tomar en serio la idea de un torneo a mitad de temporada, ésta sería una oportunidad ideal".

Si esto afectará el uso de los pitchers sigue siendo una incógnita.

DeRosa, por ejemplo, cree que sí.

"Estarían mejor preparados y más concentrados, y tendríamos que lidiar con muchas menos restricciones y directrices para los lanzadores si se trasladara a mitad de temporada", afirmó DeRosa. "Sin duda alguna".

Algunos coaches, jugadores y agentes consultados por ESPN coincidieron, señalando que los pitchers abridores estarían en plena forma para entonces y no tendrían que cumplir con objetivos específicos con la temporada regular a la vuelta de la esquina. Otros se opusieron, señalando que los lanzadores estarían mucho menos frescos para entonces y que los temores de sus equipos —por no hablar de sus agentes— no desaparecerían.

"No ven ninguna ventaja en esto", dijo un oficial del WBC sobre los equipos que veían a sus pitchers participar en el torneo. "Solo ven desventajas".

Es comprensible. Los equipos pagan a los jugadores por sus servicios durante la temporada de las Grandes Ligas. Trabajar en otro lugar sólo puede dificultar su capacidad para hacerlo. Esa dinámica nunca cambiará. Para los pitchers, las circunstancias siempre serán más delicadas. Y si bien los equipos no pueden impedir que sus jugadores participen en el WBC —siempre que estén sanos y sus contratos estén vigentes—, nada les impide dictar su uso en él.

Este año, significó que Shohei Ohtani sólo bateó para Japón. Significó que Skubal sólo hizo una apertura, contra un equipo inferior de Gran Bretaña, para Estados Unidos. Significó que Luis Castillo no estuvo presente para la República Dominicana. Esto significó que Jose Alvarez, un relevista zurdo veterano que llevaba tres años sin jugar en las Grandes Ligas y que recientemente había estado lanzando en una liga amateur, debía ser incluido en la lista de Venezuela.

Significó que, en el momento más importante, Mason Miller sólo pudo ser espectador.