¡A cobrar facturas!

ESPN

MÉXICO -- En el primer enfrentamiento entre sí desde que se conoció el escándalo de robo de señas en la Serie Mundial de 2017, los Dodgers de Los Ángeles vencieron 5-2 a los Astros de Houston el martes en el Minute Maid Park.

El duelo era acompañado por el morbo natural de ver a dos equipos que han sido sumamente exitosos en los últimos años y que han protagonizado las recientes postemporadas, con los Dodgers ganando siete títulos divisionales consecutivos y apareciendo en las Series Mundiales de 2017 y 2018 perdiendo ambas ante Houston y Boston; mientras los texanos ganaron el clásico de otoño en 2017, cayeron en la Serie de Campeonato de 2018 ante Boston y perdieron la Serie Mundial del año pasado ante Washington.

MLB impuso una sanción histórica a los Astros, luego de comprobarse que el equipo dirigido por AJ Hinch había hecho trampa al valerse de la tecnología para robar las señas de los equipos contrarios en 2017. Los bateadores de los Astros eran avisados en sus juegos de locales por medio de golpes a botes de basura del tipo de lanzamiento que venía a continuación (un golpe: recta, dos golpes: rompiente).

Inadmisible, injustificable. Un equipo con la calidad de los Astros no tenía necesidad de recurrir a algo ilegal para sacar ventaja, el equipo no lo necesitaba, tan es así que en la temporada regular tuvo mejor marca de visitante que de local, 53-28 en gira por 48-33 en casa, y terminaron por ganar la Serie Mundial en Los Ángeles.

Una vez conocidos los detalles, AJ Hinch fue despedido como manager de los Astros, Jeff Luhnow, el gerente general, corrió la misma suerte, Alex Cora (coach de Astros en 2017) quién dirigía brillantemente a Boston salió de los Red Sox y Carlos Beltrán (ganó su única Serie Mundial con Houston en 2017), quién se suponía sería el manager de los Mets para esta campaña, dejó el puesto sin siquiera dirigir un juego.

Obviamente la molestia es generalizada contra los texanos; todos los equipos y la mayoría de los lanzadores se sienten burlados y humillados, no son pocos los que han declarado que tomarán medidas para hacerles pagar por la trampa.

Lo sucedido el martes en Houston, es una pequeña muestra de lo que puede venir en el camino para los Astros, el relevista de los Dodgers Joe Kelly (estaba con Boston en 2017 y cayeron con Houston en la serie divisional) tiró pitcheos pegados a Alex Bregman incluyendo una recta de 96 millas cerca de su cabeza; ganando por 3 carreras y con cuenta de 3 y 0 Kelly cedió la base por bolas pero buscando el pelotazo. Ya con dos outs y dos corredores en base, ponchó a Carlos Correa; Kelly lo insultó luego del ponche y esto provocó que se vaciaran las bancas.

Afortunadamente no pasó a mayores, pero como se decía en antaño, la flecha salió del arco.

Houston por las peores razones se ha convertido en el equipo más odiado del béisbol; le jugarán a morir, le jugarán sin piedad, le jugarán sin códigos, les van a pegar, les buscarán la cara y los Astros tendrán que aguantar. No fue poca cosa lo que ocurrió. No hay manera de matizar, quisieron jugar ese juego y ahora hay que bancársela.

Vendrá más con el tema; veremos cómo lo manejan los “ofendidos” y cómo responden los “villanos” del juego. Habrá que darle seguimiento a umpires y a la oficina de MLB. A esperar la reacción de los Astros que buscarán demostrar cosas.

No hay duda que la temporada será breve para la mayoría y muy larga para Houston.

PD: A la cabeza no.