Manny o Sammy: ¿Quién tiene más méritos para una hipotética entrada a Cooperstown?

Manny Ramírez tendrá su sexta aparición en una boleta de Cooperstown, Sammy Sosa su décima. ESPN.

El Bambino del Caribe y sus kilométricos batazos resucitaron el béisbol en los 90s, mientras que Manny es considerado uno de los mejores bateadores de la historia

En el más reciente anuncio del Salón de la Fama de Cooperstown, donde se confirmó que sería la segunda vez en los últimos 8 años donde no habrá nuevos exaltados por la clase de 2021, tres dominicanos acumularon votos por parte de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de América.

En el caso de Sammy Sosa terminó en su novena ocasión en la boleta con 68 votos, válidos solo para un 17%, Manny Ramírez acumuló 113 para un 28.8% y Aramis Ramírez solo consiguió 4 votos para un 1%, lo que lo saca de la siguiente papeleta al no lograr el mínimo de 5% reglamentario.

Enfocándonos en los que se mantendrá para el año que viene, Sammy en su décima y última oportunidad y Manny en su sexta, no hay forma de que este debate no despierte emociones y pasiones en los dominicanos. Ambos jugadores han ocupado un lugar en la preferencia de los fanáticos.

Sosa fue dueño de una era. Junto a Mark Mcgwire en el 1998 protagonizaron una de las temporadas más icónicas de las Grandes Ligas, con la carrera de cuadrangulares.

Se puede decir que Sosa era el “underdog” en dicha competencia, y esto hizo que mucho apoyaran a Sammy. Después de esto, ganó HR Derby, conectó 60 o más cuadrangulares en dos temporadas más y se vio envuelto en escándalos sobre los esteroides, pero no fue suspendido.

Del otro lado, Manny Ramírez es considerado uno de los mejores bateadores de la historia, destacándose con los Cleveland Indians y sobre todo, con los Boston Red Sox, pero fue suspendido varias veces por consumo de sustancias prohibidas, algo por lo que nunca Sammy pasó.

Nunca ganó un premio al Jugador Más Valioso de la temporada pero siempre fue considerado para ello quedando tercero en las votaciones en 2004 y 1999. Ganó dos premios Hank Aaron, el título de bateo en 2002 y fue el MVP de la Serie Mundial en 2004.

Si comparamos ambas carreras en duración son muy similares con ambos jugando más de 2,300 partidos (Sammy 2354, Manny 2302) pero el mejor pico lo tuvo el de San Pedro de Macorís con esos años de final de los 90s e inicios del 2000.

Ramírez finalizó su carrera con 164 carreras remolcadas más que Sosa (1831 a 1667), 493 ponches menos (1813 a 2306) y con un promedio de bateo de .312, muy superior al .273 de Sosa en apenas 122 apariciones en el plato menos (9774 a 9896).

El OBP de Manny Ramírez fue de .411 y su OPS .996, también muy superior a los de Sammy Sosa que finalizó con .344 y .878 respectivamente.

En números acumulados Manny lleva la ventaja, pero tiene esa marca de haber dado positivo en tres ocasiones de su carrera y prefirió retirarse de las Grandes Ligas antes que volver al juego y cumplir una suspensión que habría sido record en ese momento.

En el caso de Sosa, se podría apelar a la parte emocional e histórica del juego, lo que significó su carrera en el despertar y crecimiento de las Grandes Ligas, pero esto podría no ser suficiente por episodios que pueden empañar su carrera como la suspensión por usar un bate con corcho en 2003 o como abandonó la franquicia de los Chicago Cubs en 2004, provocando su lejanía del béisbol hasta hoy en día.

Ambos jugadores tienen pocas posibilidades de entrar a Cooperstown a no ser que cambien algunos prejuicios y costumbres entre los votantes hacia la inmortalidad. Los dos sluggers dominicanos tienen méritos, tal vez Manny más que Sammy, pero los cada uno tiene una carga muy pesada que probablemente no les deje avanzar.