Terrible Morales fue un factor en exaltación, dice Barrera

MÉXICO -- La leyenda de Marco Antonio Barrera Tapia será eterna y eso lo pone más que contento. El ídolo mexicano será entronizado este fin de semana en el Recinto de los Inmortales, el Salón de la Fama del Boxeo Internacional con sede en Canastota, Nueva York, y con ello pondrá cerrojazo a una carrera más que brillante.

Originario de Iztacalco en la Ciudad de México, el tricampeón del mundo charló con ESPN previo a su exaltación y consideró que la trilogía ante Érik 'Terrible' Morales y la victoria sobre Naseem 'Prince' Hamed le abrieron la puerta hacia la inmortalidad, momento que por cierto compartirá con los suyos, su esposa y sus hijos.

Marco Antonio fue campeón mexicano en 1992 y 1993. En 1995 conquistó su primer fajín mundial, el súper gallo de la Organización Mundial de Boxeo, y desde entonces sostuvo 25 peleas de campeonato mundial. Logró los títulos de peso pluma de la OMB y también del Consejo Mundial de Boxeo, y finalmente los de peso súper pluma del CMB y de la Federación Internacional de Boxeo.

Entre sus más notables triunfos destacan un par sobre 'Terrible' Morales en una trilogía memorable y la victoria sobre el entonces invicto Naseem Hamed, pero también dio cuenta de personajes durísimos como Kennedy McKinney, Enrique Sánchez, Johnny Tapia, Kevin Kelley, Paulie Ayala y Rocky Juárez. Aunque también perdió dos veces con Junior Jones, dos con Manny Pacquiao y una ante Juan Manuel Márquez, Érik Morales y Amir Khan. Se retiró en 2011 tras debutar en 1989 a los 15 años y acumular una marca de 67 triunfos, 44 por la vía del nocaut, y siete derrotas.

Marco Antonio será exaltado al lado del gran campeón Evander Holyfield, el fallecido Johnny 'Mi Vida Loca' Tapia, los cronistas Steve Farhood y Barry Tompkins, el fallecido anunciador Jimmy Lennon Sr., el entrenador Johnny Lewis, el juez Jerry Roth y el exboxeador Eddie Booker.

-¿Cómo han sido estos últimos días previos a este fin de semana de tu entronización?

Estoy muy contento, no lo creía porque he visto pasar muchos campeones mundiales que han pasado hasta 15 años para poder entrar al Salón de la Fama. Estoy feliz, no lo puedo creer, va a ser un evento que voy a pasar con mi esposa y mis hijos, en mis peleas estuvieron mis papás y mis hermanos, y ahora quiero dedicarle tiempo a mis hijos y mi esposa.

¿Qué sentido tiene ahora la palabra inmortal?

Abarca muchísimo, en verdad ya el saber que uno es parte de estos peleadores inmortales lo pones en letras de oro, en un nicho, que todo lo que pase siempre, cada generación, va a estar Marco Antonio Barrera, campeón mundial súper gallo, pluma y súper pluma. Van a ver a los mejores campeones mundiales súper gallos y van a decir, va siguiendo los pasos de Marco Antonio, voy a estar siempre presente ante toda la gente y eso no pensé que iba a hacer tanto en esta carrera.

¿Qué te lleva al Salón de la Fama, tu talento, tu disciplina?

Yo creo que la garra y el empuje, talento nunca tuve, me persignaba y le decía al de arriba ¡échame la mano!, medio rústico mi estilo. Pero esas tres guerras con Érik Morales, que lo vuelvo a decir, de los que más duro me ha pegado, un peleador muy aguerrido, creo que también esa pelea con Naseem Hamed, que no tuvo la cobertura ni nada porque en ese tiempo no había, pero si lo pones en un parámetro, él venía de noquear a siete campeones mundiales, muy pocos le querían hacer frente, me dijeron, ¡a ver tú!, y dije 'de aquí soy'. No se le dio la trascendencia, pero esa fue muy importante para entrar directo al Salón de la Fama.

-¿Cómo fue esa pelea con Hamed? Él venía de vencer a muchos rivales y contigo fue de la técnica a la desesperación y hasta algo de lucha libre

Lo estuve estudiando y siempre todo mi equipo, mi hermano Jorge Barrera, mi papá, Aarón Domínguez, Rudy Pérez que en paz descanse, nos sentábamos y veíamos cómo le íbamos a pelear, y dijimos, 'sabes qué, vamos a pelearle como él, vamos a meterle el pie, darle rodillazos, pegarle'. En el último episodio que lo agarré y lo estrellé (contra el esquinero), antes jugando con Sendai Tanaka, me fallaba el golpe y lo estrellaba, pero jugábamos, y yo le decía, '¿who's your daddy?', y seguíamos entrenando, y cuando me tira (Hamed) un golpe con las manos abajo, me acordé, lo agarré, lo estrellé, y le empecé a decir: '¿Who's your daddy?' Él estaba mentalmente destrozado desde que le metí el pie y lo tiré al piso.

-¿Y cómo fue con Érik Morales? Pasaron de ser grandes exponentes del boxeo mexicano a grandes enemigos y ahora, grandes amigos.

Me dicen por ahí, falta que terminen siendo compadres (risas), pero fíjate que una rivalidad muy pesada, de esas mentalidades de que desde que firmas la pelea dices, me puede ganar cualquiera como se llame, pero él no, y yo creo que él así estaba. Recuerdo cuando me metió un uper de derecha (en la primera pelea) y me siguió como en el cuarto episodio dijo, ya estoy, y dije ¡No!, y regresaba. Cada que las vemos las hemos recordado. Estábamos platicando en Europa y me dice, te gané las tres peleas, y le digo 'no me digas eso', si viendo yo la tercera pelea, que llevaba yo desventaja en el peso y en los guantes, es la más fácil que te he ganado, y me dice '¿cómo crees, pues cuál viste?', y le digo, pues la que hicimos. Pero hasta la fecha dice, 'te gané las tres', y yo le digo que no sé si gané una, dos o tres, sino que estoy contento con los resultados porque gracias a eso voy al Salón de la Fama.

-Te retiraste a tiempo, al final no sucumbiste ante las tentaciones...

Fíjate que el boxeador es muy necio, a los 37 años sentí yo que tenía cuerda todavía, no tenía el hambre, pero sí la cuerda y las ganas. Mi mujer me dijo: 'Sabes qué, tienes tus hijos, yo como esposa, te has pasado'. Y casi me amenazó de que el boxeo o yo, y ya le dije, tienes razón, hice lo que tenía que hacer. En ese tiempo yo buscaba una revancha con Juan Manuel Márquez, no se pudo concretar, no sé si de parte de Golden Boy o de él, pero dije, qué hago en el boxeo, arriesgarme a que llegue un boxeador joven y me atropelle, dije, mejor adiós, de 37 años me retiré, me siento bien, es la primera vez que mi mujer tiene la razón.

-¿Qué te dejó el boxeo, qué te dejó el deporte?

Me hizo crecer como persona, estoy desde los siete años en el boxeo, me hizo ser una persona no diferente pero me enseñó a ser educado con la gente, a ser disciplinado en la vida, aprender a decir que todos somos iguales, ni más ni menos que nadie, porque a veces estás en un momento donde sientes que no te puede tocar nadie, y como estaba atrás mi familia, estarme jalando, me enseñó que todos somos iguales, simplemente algunos nacen con un don que explotas y haces algo de tu vida.

-¿A quién le dedicarás este momento, de quién hablarás en tu discurso del domingo?

Lo he estado pensando, tengo que dar dos discursos, uno corto y uno largo. Primero a mis padres que me dieron la vida, mis hermanos que estuvieron conmigo, después a mi esposa y a mis hijos porque es un aliento impresionante y por qué no, no dejar de lado a los promotores, independientemente que haya hecho cambios, a la familia Maldonado, a los de Forum Boxing, a Golden Boy que fue ya cuando despegué e hice parte importante de mi carrera, creo que todos, a Rudy que está en el cielo, que él sabe que siempre era ahí, nunca cambié de entrenador, metíamos a alguien más porque hay etapas en el boxeo porque ya no aprendes más si no metes a alguien, entonces yo llamaba a alguien más y ya Rudy se dejaba manejar, era más como un papá.

-¿Cuándo te diste cuenta de la trascendencia de tus logros?

No tiene mucho, tendrá unos cuatro años que me fui de viaje, Mi papá y mi hijo mayor cumplen años el mismo día, nos fuimos a Europa, porque Wayne Rooney siempre venía a ver mis peleas, le dije a mi hijo: '¿no lo quieres conocer?' Preparamos el viaje, lo vimos, y cuando llegamos allá vimos la magnitud que teníamos con la gente. Cosa Impresionante. Íbamos para allá y la gente nos cerraba los restaurantes y todo, hasta mi hijo de 10 años me decía: '¿tú eres más que el futbolista?', y es que él no sabía y qué feliz estoy de que se haya dado cuenta y ahí me di cuenta que mi paso en el boxeo sí gusto.

-Además, al menos en México, te tocó una época sin televisión abierta...

Ni redes sociales para poderle escribir a Erik (Morales) algo, no había, no existía, mas sin en cambio ve, donde nos paramos en Estados Unidos sabemos que la gente le gustaba.

-¿Te dejó amigos el boxeo, es difícil hacer amigos en el boxeo?

Hay muchas arenas movedizas, estás arriba y cuando volteas traes a gente que ni conoces, empresarios que dices, ah caray, no sabía que era mi amigo, pero ya cuando te retiras dices, ¿dónde están?, en ese aspecto mucha gente se te acerca para poder hacer un negocio o para estar contigo porque eres el campeón. Boxísticamente todos somos amigos, lo que pasa arriba del ring ahí se queda y abajo somos amigos, tan así ve, tanta enemistad con Érik que hasta andábamos de la mano en Europa.

-Por último, ¿cuál sería tu top ten de boxeadores mexicanos?

Me gustan Salvador Sánchez, Julio César Chávez, 'Mantequilla' Nápoles, aunque es cubano-mexicano, 'Terrible' Morales, Israel Vázquez, Rafael Márquez, hicieron una trilogía muy buena (en realidad pelearon cuatro veces), 'Ratón' Macías, a pesar de que no tuvo la trascendencia internacional fue alguien bien, Carlos Zárate, que mucho tiempo estuvo ahí, fue un gran peleador y este de Acapulco, Gabriel Bernal y Marcos Villasana, Daniel Zaragoza y yo me pongo después, Marco Antonio Barrera.