Nairo Quintana construyó una de las carreras más importantes de la historia del ciclismo latinoamericano. Ganó el Giro de Italia y la Vuelta a España, subió tres veces al podio del Tour de France y consiguió ocho victorias de etapa en las Grandes Vueltas. Pero hubo un título que nunca pudo conquistar: el de la ronda francesa.
El Tour fue, precisamente, el escenario en el que Quintana apareció ante el mundo como candidato a ganar una Grande. En 2013, con apenas 23 años y en su primera participación, terminó segundo de la clasificación general, a 4:20 de Chris Froome. Además, ganó la etapa con llegada en Annecy-Semnoz, fue campeón de la montaña y se quedó con el maillot blanco de mejor joven.
Dos años después volvió a quedar segundo. En el Tour de Francia 2015, Quintana llegó a París detrás de Froome, quien consiguió su segundo título. El colombiano terminó a 1:12 del británico y volvió a llevarse el maillot blanco. Fue su segundo podio consecutivo en la carrera y confirmó que el Tour seguía siendo el gran objetivo pendiente.
En 2016 completó su tercer y último podio en el Tour, esta vez en el tercer lugar, nuevamente detrás de Froome, que volvió a quedarse con el título. Quintana nunca volvió a terminar entre los tres primeros de la clasificación general, aunque todavía tendría protagonismo en la carrera: ganó la etapa del Col du Portet en 2018 y la de Valloire en 2019. Esta última fue su tercera victoria de etapa en la Grande Boucle.
Esas tres victorias explican otra dimensión de su historia con el Tour. Quintana ganó en 2013 en Annecy-Semnoz, en 2018 en el Col du Portet y en 2019 en Valloire. Son *tres etapas ganadas en la carrera francesa*, una cifra que lo ubica entre los colombianos más destacados en la historia de la prueba. En total, sumó ocho triunfos de etapa en Grandes Vueltas: tres en el Tour, tres en el Giro y dos en la Vuelta.
Y mientras el Tour se le escapaba, Quintana consiguió algo que pocos corredores pueden contar: ganar las otras dos Grandes Vueltas. En 2014 conquistó el Giro de Italia, convirtiéndose en el primer colombiano y el primer sudamericano en ganar la carrera italiana. Allí consiguió dos victorias de etapa, en Val Martello y en la contrarreloj de Monte Grappa. En 2017 volvió a ganar una etapa del Giro, en Blockhaus, y terminó segundo de la clasificación general.
En 2016 llegó su segundo título de una Grande. Quintana ganó la Vuelta a España después de superar a Chris Froome en la clasificación general. También consiguió una victoria de etapa, en Lagos de Covadonga. En 2019 volvió a ganar una etapa de la Vuelta, por lo que terminó con dos triunfos en la carrera española.
El balance del colombiano en las Grandes Vueltas es, por eso, particular: dos títulos generales, ocho etapas y tres podios en el Tour, además de un título de montaña y dos de mejor joven en la carrera francesa. Lo único que falta en esa colección es precisamente la camiseta amarilla que durante años persiguió.
Ese vacío no borra lo que consiguió. Quintana fue uno de los grandes escaladores de su generación, ganó dos de las tres Grandes Vueltas y convirtió al ciclismo colombiano en protagonista habitual de la clasificación general en Europa. El Tour fue la gran carrera que no pudo ganar, pero su trayectoria lo deja, por resultados y por impacto, entre los ciclistas latinoamericanos más importantes de las últimas décadas.
