El uruguayo Mauricio Moreira, a diez segundos de la gloria

Mauricio Moreira, de Efapel Team, estuvo a solo diez segundos de quedarse con la Volta a Portugal. EFE

LISBOA -- El ciclista uruguayo del Efapel portugués, Mauricio Moreira, se ha quedado a diez segundos de vencer la 82ª Volta a Portugal, aunque para muchos aficionados es el verdadero ganador, ya que en la crono del último día sufrió una caída y, aún así, recortó algo más de medio minuto (32 seg.) al vencedor de la general, Amaro Antunes.

En una entrevista, aún dolorido por las magulladuras sufridas en la crono de Viseu (Portugal), reconoce que su buen momento le ha valido para tener una gran proyección internacional, más aún cuando en la crono, a pesar de la caída, le metió 32 segundos a Antunes y acabó la etapa segundo.

Si no se hubiera caído en la fatídica curva, en su palmarés ya habría una Volta a Portugal.

Empezó en el ciclismo a los 8 años, en el seno de una familia donde era difícil practicar otro deporte que no fuera la bicicleta, ya que su padre, Federico Moreira, fue un reconocido ciclista uruguayo del que bebió muy pronto su pasión.

Tras completar su formación inicial entre Brasil y Uruguay, con 21 años fichó por el Caja Rural español, donde permaneció año y medio en amateur y dos años como profesional.

Sin embargo, en 2020 tuvo que dar un paso atrás y regresar a la competición amateur para relanzar su carrera en el Rias Baixas de Vigo, hasta que en enero de este año lo fichó el Efapel luso para regresar, de nuevo, a la categoría profesional.

El corredor de 26 años, que va muy bien en la crono y en la montaña, no tiene dudas, sus metas pasan por correr alguna de las tres grandes citas: Vuelta, Giro o Tour.

¿Cómo fueron sus inicios en el ciclismo?

Nací dentro del ciclismo y empecé con 8 años. Mi padre, Federico Moreira, fue ciclista durante 30 años y era difícil que saliera para otro deporte. Hasta los 13 años estuve en Uruguay, en Salto. Después, siendo cadete, me fui a un equipo de Brasil, en Santa Catarina, y, más tarde, estuve tres años, de juvenil, en el Avaí FC, en Florianópolis.

Y antes de dar el salto a Europa, regresó a Uruguay.

Sí, cuando pasé a sub-23. Estuve 2 años en Estudiantes El Colla y otros 2 en el Club Ciclista Fénix. Y con 21 años ficho por el Caja Rural y me instalo en Pamplona. Año y medio en el equipo filial amateur y 2 años en el primer equipo, ya profesional.

Sin embargo, tras finalizar contrato, Caja Rural decide no renovarle.

Fue por decisión del equipo, por lo que decidí regresar a la categoría amateur y estuve un año en el Rias Baixas de Vigo, donde Marcos Serrano me ayudó a levantar cabeza.

Después, ya en este año, comienza su andadura en Portugal.

Sí, en enero de 2021 regreso a profesional con Efapel, tras los contactos con el director del equipo Rubén Pereira.

¿Cómo ha sido la preparación en esta campaña?

Corrí la Clásica Miguel Induráin y luego me fracturé la clavícula en la carrera de Aldeias do Xisto (Portugal). Las siguientes competiciones que corrí fueron la Abimota, la Volta al Alentejo y terminé el domingo la Volta a Portugal.

¿Cómo fue la evolución en la Volta?

Fue un poco día a día. Iba con la idea de ayudar a nuestro líder, António Carvalho, y mi rol de gregario no cambió.

Sin embargo, la penúltima etapa, la mítica subida al Alto da Graça, lo cambió todo.

Fue un momento clave, el equipo decidió confiar en mí.

Entró vencedor y los comentaristas aseguraban que atacó al líder (Amaro Antunes) justo cuando sufrió él un fallo mecánico.

En la tele hay cosas que no se ven, en ese momento ya venía haciendo aceleración progresiva. Yo no vi ese percance mecánico.

Último día, crono en Viseu y cuando todo iba de cara, caída en una curva. Mucha mala suerte.

No era una curva peligrosa, fue un error, entré mal, hice mal la trazada.

¿Que le ha dicho Amaro Antunes?

Crucé pocas palabras, ya que fui de la ambulancia (golpes en antebrazo, dedos y hombro) para el podio. Amaro Antunes ha sido un caballero conmigo.

Sin embargo, esa mala suerte le ha dado mucha proyección internacional.

Pues sí, aunque evidentemente hubiera preferido ganar la Volta.

Próximos retos.

Sigo teniendo el mismo sueño que desde chiquitito, llegar al máximo nivel, World Tour. No quiero precipitarme, pero la Vuelta, el Giro o el Tour, sí, es un sueño.