Ejercicio: correr hacia atrás

ESPN Run

Mejorar nuestras capacidades como corredores requiere poner en práctica diversas técnicas. Una buena manera de incrementar el desarrollo del ritmo, la percepción espacial, la lateralidad, el equilibrio y la coordinación, consiste en correr hacia atrás durante tramos pequeños mientras entrenas.

Esto ocurre porque de esta forma se desarrolla el equilibrio muscular, lo que facilita la coordinación y el control del cuerpo. En otras palabras, cuando te mueves sólo hacia adelante, expones a los músculos a lo que ya están acostumbrados a hacer. Al hacer lo contrario, se aplica una actividad que requiere una mejor organización neuromuscular del cuerpo, haciendo que evolucione.

Esta práctica estimula y sincroniza los hemisferios cerebrales, mejora la postura y desarrolla la visión periférica. Proporciona nuevos estímulos, causando un cambio en el cerebro y obliga a todas las estructuras nerviosas a reorganizarse.

Cuando se corre hacia atrás se comienza a actuar como un movimiento de conducción. Ya que la pantorrilla, los isquiotibiales y los glúteos actúan como estabilizadores, a la inversa de lo que sucede en la práctica común. Además, las articulaciones de la rodilla son menos comprimidas, ya que la distribución de los efectos de escalonado sucede de manera diferente.

Otro punto a favor es que los pies tocan el suelo principalmente con la punta. Por lo tanto, la rodilla es semi-flexionada y tiene un movimiento armonioso. Por esto es que la actividad se toma como una labor preventiva para la rodilla.

No hay necesidad de exagerar con este ejercicios, hacerlos unos metros, dos veces por semana es suficiente. Inclúyelo en la rutina como parte de tu calentamiento. Poco después de los primeros 10 minutos corriendo con un trote ligero, corre hacia atrás tres veces por 2 minutos, dando un intervalo de 30 segundos entre cada serie.

¿Sueles correr para atrás en tus entrenamientos?