Thomas Hicks, el payaso campeón olímpico

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Thomas J. Hicks nació en Birmingham, Inglaterra, el 11 de enero de 1876. Durante la mayor parte de su vida fue payaso profesional, trabajando en diferentes circos, y fue quizás el más curioso ganador de una maratón en los Juegos Olímpicos. Todo ocurrió a principios del siglo XX, cuando por primera vez los Estados Unidos eran sede de una cita olímpica. Se trataba de los III Juegos de la Era Moderna, tras los celebrados en Atenas (1896) y en París, coincidiendo con la Exposición Universal de 1900. Como la siguiente Expo se celebraba en Saint Louis, el presidente Theodore Roosevelt acabó decidiendo que aquella sería la sede para desilusión de la otra candidata, Chicago. Así nacieron los Juegos Olímpicos de St Louis de 1904.

En medio de lo que para muchos fueron los peores Juegos Olímpicos de la historia, el maratón no fue una excepción. La carrera fue una de las más confusas e irregulares de la historia, un tiempo de gran amateurismo y la falta de organización, llevada a cabo en el marco de la Feria Mundial de St. Louis con la participación de un número muy reducido de países. La competencia se desarrolló bajo un calor pesado, en un recorrido por un camino hecho principalmente de la tierra, donde grandes cantidades de polvo se levantaron junto a los atletas por los coches de guía y asistencia, impidiendo la visión y la respiración normal de los corredores.

Entre otros hechos irregulares y llamativos que sucedieron durante la carrera, el más recordado fue que el primer corredor en cruzar la línea de meta, Fred Lorz, corrió sólo 15 kilómetros. Durante el resto del recorrido fue dentro de un automóvil, del cual se bajó unos siete kilómetros de la entrada del estadio. Incluso, mientras estaba recibiendo el premio de manos de la hija del presidente Theodore Roosevelt reconoció el fraude, aludiendo que era sólo una broma. Como consecuencia, fue expulsado del deporte por varios años.

Thomas Hicks, payaso de profesión, que llegó en segunda posición y se desmayó tras cruzar la línea de meta. Fue declarado el ganador, aunque más tarde se supo que él mismo también estaba involucrado en actos fraudulentos. Completamente agotado, fué ayudado por sus compañeros que dieron dosis de coñac y 1 mg de estricnina, una sustancia que se emplea en la elaboración de medicamentos para la estimulación del sistema nervioso, aunque en dosis incorrectas es altamente peligroso y es usado como veneno de ratas. De hecho, Hicks estuvo cerca de perder la vida. También para mitigar el calor y la deshidratación le daban de beber agua del radiador del coche en el cual lo acompañaban. Pero tras ser atendido por los médicos, pudo vivir para recibir la medalla de oro como vencedor. Su tiempo, 3 horas, 28 minutos y 53 segundos, es la peor marca de la historia para un campeón olímpico de maratón.

Los médicos que lo examinaron concluyeron que si se hubiera tragado una nueva dosis de estricnina que podría ser fatal. Después de la maratón olímpica, Hicks participó en algunas competencias aunque nunca volvió a otros Juegos. Se mudó a Canadá, donde trabajó como minero, y luego de una vida alejada del deporte falleció el 28 de enero de 1952, a la edad de 76 años en Winnipeg.