La resistencia, un factor clave para cualquier runner

ESPN Run

Cuando corremos nuestro rendimiento deportivo se ve condicionado a una serie de capacidades físicas condicionales, entre las que se destacan la resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad. Veamos hoy la primera de ellas.

Podemos definir a la resistencia como la capacidad de soportar o tolerar algo. En el caso del running, sería la posibilidad de realizar un esfuerzo durante un tiempo lo más extenso posible. Esta resistencia se divide a su vez en dos sub capacidades: la resistencia aeróbica y la resistencia anaeróbica. La aeróbica es la capacidad de un ser humano de llevar a cabo un esfuerzo de intensidad media o leve en un tiempo extenso. La resistencia anaeróbica, en cambio, refiere a la capacidad de realizar un esfuerzo muy intenso por un tiempo breve.

Otra forma de distinguir en ambas sus capacidades está en verlas desde el "combustible" que requieren y los efectos que producen cuando se agotan. La resistencia aeróbica, es la relacionada con la fatiga y el agotamiento cardiopulmonar, recurre principalmente a la grasa de nuestro organismo para producir energía. Por ello, los ejercicios aeróbicos son los más indicados para quemar grasas y por tanto para bajar de peso. En cambio, la resistencia anaeróbica es la que está más relacionada con la fatiga muscular, y emplea dos fuentes más inmediatas de energía: la glucosa o la fosfocreatina. El término “anaeróbico”, que quiere decir “sin oxígeno”, indica que el suministro de oxígeno es bajo de cara a la demanda energética del esfuerzo. Si el esfuerzo es de muy corta duración, será una resistencia anaeróbica aláctica, pues no se produce ácido láctico, pero si el esfuerzo intenso es de una duración mayor (hasta 2 minutos), será una resistencia anaeróbica láctica, por generar este ácido y alojarse en los músculos, lo que provoca la mencionada fatiga muscular. Trabajar esta capacidad tiene como consecuencia la tonificación muscular o el aumento de volumen de masa corporal.

Tanto en su componente aeróbico como anaeróbico, la resistencia es en general la capacidad física que más condiciona la performance deportiva. La aeróbica es la que los corredores solemos desarrollar más, y por este motivo en general el objetivo es mantenerla con entrenamientos suaves y fondos. Por su parte, el componente anaeróbico láctico es el más importante a tener en cuenta y sobre el que, en general, debemos trabajar más. Para ejercitar esta capacidad, muchos entrenadores concluyen que lo ideal es entrenar estímulos intensos de una duración de entre uno y dos minutos. Y allí es donde entran en juego sesiones como las series cortas, de 200 a 400 metros, y los entrenamientos de fartlek. Recordemos que estos últimos consisten en cambios de ritmos aleatorios y que no se suelen sostener por tiempos largos, por lo que son una buena forma de entrenar entre otras cosas nuestra resistencia anaeróbica. También podemos ayudar a nuestro cuerpo a desarrollar esta capacidad mediante ejercicios de gimnasio y levantamiento de pesas, abdominales, o entrenamientos basados en la alta intensidad, como el CrossFit.

¿Cómo ejercitas la resistencia?