Historias de vida: Edwin Moses

El estadounidense Edwin Moses, todo un fenómeno en los 400 metros con vallas, no pudo competir en Moscú 1980 por el boicot que encabezó su país. David Cannon/Allsport

Edwin Moses nació el 31 de agosto de 1955 en Dayton, Ohio, Estados Unidos, y durante las décadas del '70 y '80 brilló en el atletismo mundial, al punto de ganar dos medallas de oro en diferentes Juegos Olímpicos: 1976 y 1984. También batió en cuatro ocasiones el récord mundial de 400 metros con vallas, hasta dejarlo en 47,02 en la temporada 1983.

Además de destacarse en el deporte, Edwin era un gran estudiante. Obtuvo una beca para ir al Morehouse College en Atlanta, donde estudió física e ingeniería intercalando sus cursados con los entrenamientos y competencias de atletismo. Antes de dedicarse de lleno a los 400 metros con vallas Moses compitió en otras pruebas como los 110 metros vallas o los 400 metros llanos. En realidad, había competido muy poco en carreras sobre 400 metros con vallas antes de darse a conocer al mundo en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Fue en esta ciudad canadiense donde Edwin sorprendió a propios y a extraños, dominando la final celebrada el 25 de julio de 1976 con una superioridad insultante y batiendo el récord mundial de la distancia, que ostentaba el ugandés John Akii-Bua desde los Juegos de Múnich 1972. Con un tiempo de 47,64, le sacó más de un segundo al medallista de plata, su compatriota Mike Shine (48,69), y casi dos segundos al tercero, el soviético Gavrilenko (49,45) Fue el único atleta de Estados Unidos que ganó una prueba individual en atletismo en estos juegos.

Durante más de diez años Edwin fue el dominador absoluto a nivel internacional de esta prueba. El 11 de junio de 1977 batió de nuevo su propio récord mundial en Westwood, California, dejándolo en 47,45. Poco después, el 26 de agosto, sufrió una derrota en una competencia celebrada en Berlín ante el alemán Harald Schmidt. A la semana siguiente se tomó la revancha sobre Schmidt derrotándolo en la ciudad de Düsseldorf por una amplia ventaja. Esto fue el inicio de una de las rachas victoriosas más impresionantes en la historia del atletismo y del deporte en general, ya que durante los siguientes 10 años permaneció invicto, sumando 122 victorias consecutivas hasta que fue derrotado el 4 de junio de 1987 en el estadio Vallehermoso de Madrid por Danny Harris.

Moses perdió la oportunidad de ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 a causa del boicot político decidido por su país. La suya hubiera sido quizá la medalla más segura de los Juegos, pues por esa época su superioridad sobre el resto era abrumadora. Su tercer récord del mundo lo estableció precisamente en 1980, en Milán, con 47,13.

Moses ganó con facilidad el oro en los Campeonatos del Mundo de Atletismo, celebrados en Helsinki, Finlandia, en 1983. Poco después de esta competición, el 31 de agosto estableció en la ciudad de Coblenza, Alemania, su cuarto y definitivo récord del mundo, con 47,02, precisamente en el día de su cumpleaños. Este récord permanecería vigente hasta que fue batido por el también estadounidense Kevin Young en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Al año siguiente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 ganó su segundo título de campeón olímpico, con una discreta marca para él de 47,75, pero inalcanzable para sus adversarios. Danny Harris fue plata (48,13), y Harald Schmidt bronce (48,19). De aquellos Juegos merece destacarse también que fue el deportista elegido para prestar el juramento olímpico en la ceremonia inaugural. Se hizo popular su imagen en una comprometida situación cuando víctima del nerviosismo no recordaba las palabras que debía pronunciar, aunque finalmente solventó la situación.

Su último año en las pistas fue 1988. Pese a ser un veterano de 33 años seguía siendo el favorito para ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Sin embargo, no pudo aguantar el empuje de su compatriota Andre Phillips que hizo la carrera de su vida y con 47,19 se llevó la medalla de oro, y tampoco con el senegalés Amadou Día Ba, segundo con 47,23. Edwin Moses se tuvo que conformar con la medalla de bronce (47,56) lo que para él suponía un fracaso en toda regla. Esto le llevó a poner fin a su extraordinaria carrera deportiva, en la que lo ganó absolutamente todo.

Moses también se distinguió en la lucha contra el dopaje en el deporte. Después de retirarse del atletismo probó suerte en el deporte invernal del bobsleigh (trineos de velocidad) y en 1990 llegó a ganar una medalla de bronce en la Copa del Mundo celebrada en Winterburg, Alemania, junto a su compatriota Brian Shimer.

Actualmente vive en Atlanta y está casado desde 2007 con su esposa Michelle Moses.