Cuatro razones por la que los runners deben entrenar la fuerza

Te proponemos diferentes ejercicios para incluir ejercicios de fuerza en tus rutinas. Designed by prostooleh / Freepik

Está claro que cualquiera puede correr simplemente entrenando rutinas de running. Pero si lo que buscas es progresar, mejorar tus tiempos, correr más distancias y evitar lesiones, deberás además dedicar algunos días a otro tipo de trabajos como los entrenamientos de fuerza. Y si todavía no te convenciste de eso, hoy veremos cuatro factores por los incluir este tipo de ejercicios entre tus rutinas deportivas. El primero de ellos tiene que ver con las bases: si no tienes los niveles mínimos de fuerza, no podrás cumplir con tus entrenamientos más exigentes. Por ejemplo, es posible que al realizar sesiones de running más largas o más intensas notes que en un momento determinado tu rendimiento decae, tu zancada o tu postura al correr empeoran y sientes mucha fatiga. En estos casos, los entrenamientos de fuerza te vendrán estupendamente para mejorar eso. En este sentido, el fortalecimiento de tu zona central o "core" (abdomen, pecho, espalda y cadera) te ayudará a mejorar y a mantener tu técnica para correr hasta el final, lo que se traduce en una mayor eficiencia de tu funcionamiento como corredor.

La segunda razón está en el control de tu peso. Aunque te parezca extraño, tener músculos más definidos y fortalecidos ayuda notablemente a tu cuerpo a quemar calorías, inclusive cuando estás en reposo. Esto se debe a que el aumento de fibras musculares obliga a tu cuerpo a aumentar el metabolismo, y por consiguiente llevando una misma nutrición al final del día quemarás más calorías, y con ello más grasa corporal.

La tercera razón está en evitar lesiones, o al menos disminuir notablemente sus riesgos. Fortaleciendo integralmente a tu cuerpo, pero poniendo foco en la zona media y en tus glúteos y cuádriceps no sólo conseguirás correr más tiempo sin fatigarte, sino que además lo harás manteniendo una postura correcta, reduciendo así el riesgo de dolor de espalda u otros problemas asociados a una mala técnica en la zancada. Además, no son pocas las lesiones típicas del running relacionadas con espalda, rodillas o cadera que aparecen como resultado de la debilidad de los músculos o de un de su desarrollo desequilibrado.

Finalmente, el cuarto motivo para incluir ejercicios de fortalecimiento en tus rutinas de running está en el rendimiento. Al mejorar la postura, tener músculos fuertes te permitirá emplear una técnica más eficiente, y especialmente mantenerla con el correr de los kilómetros. Sólo tendrás que echar mano a tu imaginación para incorporar regularmente al menos una vez a la semana sesiones en desniveles o cuestas y en escaleras, o bien visitar el gimnasio. Y atención porque las variantes no se agotan allí: también podrás hacer rutinas de saltos pliométricos o de ejercicios de fortalecimiento utilizando tu propio peso corporal en tu casa o en el lugar en donde entrenes tus sesiones de running. Así que ya sabes: ¡excusas, afuera!

¿Hacés rutinas de fuerza?