Historias de vida: Peter Norman

Una historia que no deja de sorprender. Designed by prostooleh / Freepik

En notas anteriores conocimos las historias de los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, protagonistas de la recordada protesta contra el racismo en plena ceremonia de entrega de medallas durante los Juegos Olímpicos de México 1968. Hoy conoceremos la del tercer medallista, quien compartió podio con ellos y a pesar de ser de raza blanca también participó y apoyó la protesta. Hablamos del australiano Peter Norman, nacido el 15 de junio de 1942, y que en aquella competencia de los 200 metros en México ganó la medalla de plata. Su tiempo de 20,06 segundos sigue en pie como el récord australiano en 200 metros. Además, fue pentacampeón nacional de esa distancia en Australia.

Peter creció en Coburgo, Victoria, Australia. Inicialmente trabajó como aprendiz de carnicero, posteriormente estudió para ser maestro, y trabajó para el Departamento Victoriano del Deporte y la Recreación hacia el final de su vida. Antes de los Juegos Olímpicos de 1968, Norman era entrenador en el club de fútbol de West Brunswick como una manera de mantenerse en forma en el invierno cuando era temporada baja para el circuito del Atletismo.

Durante la recordada ceremonia de premiación de los 200 metros en los Juegos Olímpicos de 1968, los medallistas de oro y bronce fueron los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, respectivamente. Ambos hicieron el histórico saludo del "Poder Negro" cuando se izaba la bandera norteamericana y escuchaba el himno. Lo que es menos conocido es que Peter Norman, un blanco australiano, se puso una placa en el podio en apoyo de su causa: el Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos (OPHR). Camino a la ceremonia de entrega de medallas, Norman vio la placa usada por Paul Hoffman, miembro blanco de la Selección de Estados Unidos (Remo), y le preguntó si podía llevarla. También fue Norman quien sugirió que Smith y Carlos compartieran los guantes negros utilizado en su saludo, debido a que Carlos había dejado su par en la Villa Olímpica. Por esta razón Tommie Smith levantó el puño derecho, mientras que John Carlos levantó el izquierdo. Al preguntarle la prensa sobre su muestra de apoyo a Smith y Carlos, Norman declaró que se oponía a la política discriminatoria de Australia, que a pesar de ser revocada en 1968 aún implicaba exclusiones, como que los australianos aborígenes no fueron tomados en cuenta en el censo nacional, además de otras muestras de rechazo social y legales que propiciaban desventajas económicas del grupo étnico respecto a la mayoría de los australianos blancos.

Debido a ese apoyo, las autoridades australianas para los Juegos Olímpicos lo reprendieron y los medios de su país lo condenaron al ostracismo. Fue así que a pesar de que Norman logró tiempos sorprendentes de calificación, tanto en pruebas de 100 y 200 metros en 1971 para las Olimpiadas de Múnich 1972, el comité seleccionador del equipo olímpico australiano decidió no enviarlo a la pista. Después de eso Norman siguió corriendo, pero contrajo gangrena en 1985 luego de desgarrarse el tendón de Aquiles durante un entrenamiento, lo que casi llevó a la amputación de una de sus piernas, hecho que le provocó una profunda depresión y un consumo excesivo de alcohol.

En el año 2000 los Juegos Olímpicos se celebraron en su país. A Pesar de ser una gloria deportiva, Peter fue ignorado por las autoridades australianas organizadoras de los Juegos. No obstante, finalmente formó parte del evento después de haber sido invitado por los norteamericanos cuando se enteraron de que su país había renunciado a hacerlo. El 17 de

octubre de 2003, San Jose State University descubrió una estatua que conmemora la protesta en los Juegos Olímpicos de 1968. Peter no se incluyó como parte de la estatua en sí, pero fue invitado a pronunciar un discurso en la ceremonia.

Peter Norman murió de un paro cardio respiratorio el 3 de octubre de 2006 en Melbourne, Australia, a la edad de 64 años. Tanto Smith como Carlos, aquellos compañeros de podio, lo acompañaron en su despedida final y fueron portadores del féretro en su funeral, mientras la banda que los acompañaba tocó la clásica canción "Carros de fuego", que rememora las epopeyas olímpicas.