Cómo combinar running y entrenamientos en gimnasio

Te brindamos algunos tips para que puedas realizar ambas actividades de la mejor manera. Designed by prostooleh / Freepik

Los trabajos de fortalecimiento muscular son clave para cualquier runner ya que nos permiten mantener una técnica de carrera correcta durante más tiempo, y además nos posibilitan correr con mayor potencia. Es por eso que más allá de la experiencia y del nivel de entrenamiento, muchos corredores incluyen rutinas de gimnasio dentro de sus planificaciones. Pero ante esto muchas veces surge una duda: en este caso, ¿el orden de los factores altera el producto?, y de ser así ¿cuál de los dos entrenamientos se debe hacer primero? Y la respuesta es que dependerá de tus objetivos del día en cada sesión.

Para ir a lo concreto, si vas a hacer un entrenamiento de fortalecimiento como trabajo principal del día necesitarás una buena entrada en calor, donde bien pueden entrar 10 a 15 minutos corriendo muy suave. Ahora, si tu sesión de running marcada para la jornada es más larga o intensa, lo ideal será que se haga primero el entrenamiento de gimnasio. Esto se debe a que hacer la actividad cardiovascular después de un trabajo de fuerza es una opción que te ofrece más ventajas. Y la principal se basa en que para los entrenamientos de fuerza nuestro organismo obtiene energía mayormente de la degradación de reservas de glucógeno muscular. Por lo tanto, al realizar la sesión de running después, tus reservas de glucógeno ya estarán degradadas y entonces tu organismo podrá acceder a los depósitos de grasa acumulados para obtener energía, algo ideal para las personas que buscan quemar grasas y deshacerse de esos kilos de más. Al mismo tiempo, si realizas primero un entrenamiento de running exigente y luego intentas realizar tu rutina de gimnasio, llegarás con fatiga y difícilmente puedas hacer bien estos últimos ejercicios. Y recuerda que la técnica de ejecución es clave a la hora de trabajar con pesos, porque de lo contrario podrías lastimarte.

En conclusión, realizar una rutina de fuerza antes del ejercicio cardiovascular es una opción perfecta para quemar más grasas acumuladas. Al mismo tiempo te ayudará en la recuperación muscular, ya que al correr podrás aumentar el flujo sanguíneo después de hacer un gran esfuerzo.

¿Qué preferís ir el gimnasio o salir a correr?