En el running, no todo es correr

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Es absolutamente normal que cualquier persona que comienza a correr rápidamente encuentre tantos puntos positivos en esta actividad, al punto de no querer dejar de practicarla. Al principio esto no reviste ningún problema, pero con el tiempo debemos hacer algunas pausas para poner en marcha algunos hábitos que nos mantengan lejos de las lesiones típicas de forzar en exceso a nuestro cuerpo.

Porque en definitiva se trata de que el running siga representándote lo que ya es, una fuente de placer, y evitar convertirlo en un castigo. Para esto, debes tener muy presente la importancia de la entrada en calor antes de cualquier entrenamiento, más allá de la temperatura ambiente en la que vayas a correr. Si empiezas a correr en “frío” o no has realizado los ejercicios de calentamiento adecuados, no sólo tu rendimiento será menor sino que además correrás un serio riesgo de contraer algunas lesiones.

Y más allá de que estas sean más o menos graves, de lo que sí puedes tener seguridad es de que tendrás después molestias que pueden llegar a ser serias. Recuerda siempre que no corres para castigar tu cuerpo, sino todo lo contrario, para disfrutar de él. Y al momento de hablar de las características de una entrada en calor correcta, esta debe incluir círculos con los tobillos de ambos pies manteniendo la punta apoyada en el suelo, flexiones y extensiones de las rodillas, círculos de las caderas hacia los dos lados y de los hombros hacia adelante y hacia atrás, y no olvides girar con cuidado el cuello en todas las direcciones.

De esta manera estarás lubricando con líquido sinovial a tus articulaciones, al mismo tiempo que calentando tus tendones y músculos. Luego de esto comienza a correr, primero con un muy suave trote, para activar tu aparato cardio respiratorio y prepararlo para ejercicios más exigentes.

Una vez que ya estés en la parte central de tu entrenamiento, no dejes de reponer líquidos durante toda tu sesión. Recuerda que la deshidratación es un problema más frecuente de lo que crees, e inclusive puede llegar a tener consecuencias graves para tu salud. También procura usar el material adecuado, prestando especial atención a las zapatillas. Ten en cuenta que someterás a tus tobillos y rodillas a un importante esfuerzo y que una zancada incorrecta provocada por unas zapatillas inadecuadas puede terminar en lesiones dolorosas y de lenta recuperación. Por esto nunca es una buena idea escatimar con ellas.

Finalmente, te recomendamos que no te impongas metas rígidas. Habrá días que aunque te hayas propuesto correr un tiempo o una distancia determinada, sientas que no puedes conseguirlo. Escucha a tu cuerpo y aprende a distinguir el esfuerzo que exige siempre la superación deportiva de los signos de alarma de un forzado excesivo del mismo. Habrá días que puedas hacer menos de lo que te hayas propuesto, pero en otros será más. Por lo tanto, sé flexible mientras tu cuerpo se va adaptando a los entrenamientos.

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