La importancia de la vitamina E

Su función antioxidante y los alimentos en los que puedes encontrarla. Freepik

Las vitaminas son compuestos heterogéneos vitales para el funcionamiento fisiológico de nuestro organismo. La mayoría de ellas no son producidas por el cuerpo, y por lo tanto tienen que ser consumidas a través de alimentos. Cada vitamina posibilita diferentes funciones en nuestro cuerpo, y hoy te proponemos ver los beneficios de las E, además de algunos alimentos que las contienen.

Las E, como la mayoría de las vitaminas, tienen una función antioxidante. En otras palabras, ayudan a remover los radicales libres que pueden dañar las células, tejidos y órganos, al tiempo que combaten nuestro envejecimiento. También colaboran con la misión de mantener fuerte a nuestro sistema inmunológico, son importantes en la formación de glóbulos rojos, ayuda al cuerpo a utilizar la vitamina K, y a dilatar los vasos sanguíneos y a impedir que la sangre se coagule dentro de ellos. Además, permiten que las células de nuestro organismo puedan interactuar entre sí, llevando a cabo muchas funciones importantes.

Si bien hoy en día es posible consumir estas vitaminas en forma de cápsulas, esto no es indispensable ya que son muchos los alimentos que la contienen y por eso es mejor incorporarlas de forma natural. Algunos de estos alimentos son los aceites vegetales como los de trigo, girasol, maíz y soja. También los frutos secos como las almendras y semillas de girasol están entre las mejores fuentes de vitamina E. Lo mismo ocurre con hortalizas verdes como el brócoli y la espinaca, cereales integrales y algunos jugos de frutas frescas.

A la hora de hablar de las controversias, hay que mencionar que algunas investigaciones afirman que el consumo de dosis altas de vitamina E podría retrasar la evolución del Alzheimer en casos no muy avanzados. Sin embargo otros estudios niegan este beneficio y afirman que no hay ninguna reacción contra esta enfermedad. También, investigaciones determinaron que podría mejorar los síntomas de la enfermedad por hígado graso no alcohólico (acumulación de grasa en las células del hígado) aunque son estudios que aún necesitan más desarrollo.

Por último, cabe mencionar que consumos extremadamente elevados de vitamina E pueden causar efectos secundarios no deseados como diarreas, náuseas, cólicos intestinales, fatiga, debilidad, dolor de cabeza, etc. Por lo que no es bueno abusar de ella. Por esto una vez más te aconsejamos incorporar a tu cuerpo mediante una dieta equilibrada, es decir de forma natural.

¿Incorporas vitamina E en tu alimentación diaria?