Dolor de rodilla, un problema de muchos runners

Algunos de los síntomas, causas y posibles prevenciones que puedes tomar. Freepik

Sin duda las rodillas son las articulaciones que más sufren cuando corremos, debido a su constante movimiento pero sobre todo por absorber buena parte de los impactos repetidos que damos al aterrizar en cada zancada. Y por esto no es extraño que una de las quejas más comunes entre deportistas de todas las edades, sea el dolor en esta parte del cuerpo. Si lo estás sufriendo, lo sufriste o temés que te suceda, te mostramos algunos de los síntomas, las causas y posibles prevenciones.

En primer lugar debemos destacar que las complicaciones en las rodillas pueden tener causas diversas, desde lesiones simples que se resuelven con fisioterapia, hasta problemas más complejos que demandan reparación quirúrgica. Algunas de las lesiones que suelen producir estos dolores son las fracturas en los huesos de la rodilla, provocados por accidentes o enfermedades, como la osteoporosis; o los desgarros del menisco, que funciona como amortiguador de choque entre la tibia y el fémur, generalmente causado por movimiento brusco durante la actividad física. También son bastante comunes las tendinitis, la irritación o inflamación de los tendones, o del tejido que une los músculos a los huesos, generalmente provocado por actividad física intensa. Tampoco hay que descartar las artrosis, que básicamente producen un desgaste del cartílago. Hay más de 100 tipos de artrosis, pero el cuadro más común es causado por la sobrecarga de actividad física y edad. Otros factores son el sobrepeso, la falta de flexibilidad y el poco desarrollo de la musculatura de la pierna. Problemas en otras regiones, como cadera, espalda o pie, pueden modificar tu forma de andar aumentando la presión en las rodillas.

A la hora de hablar de los síntomas, los más comunes son la inflamación, rigidez, enrojecimiento de la zona, dolores o chasquidos fuertes al flexionar la rodilla, incapacidad para enderezar la rodilla hasta el final, debilidad e incapacidad de soportar peso, o deformidad evidente. Por lo tanto, en caso de presentar algunos de estos síntomas es fundamental consultar a un médico especialista para que evalúe las causas y te indique un tratamiento a seguir. Y en cuanto a la prevención debemos tener presente que en algunos casos los problemas en la rodilla son inevitables, especialmente cuando se trata de factores de edad o genéticos. Pero la gran mayoría de los problemas son producto de los malos hábitos. Por eso, para minimizar la aparición de estos problemas debemos salir del sedentarismo y practicar deportes de forma regular y moderada, lo que ayudará a fortalecer nuestros huesos, tendones y musculatura. Además es importante hacer correctamente las entradas en calor antes de cada entrenamiento, y elongar bien luego, así como hacer ejercicios que tiendan a mejorar nuestra técnica de carreras y utilizar calzado adecuado. Y por último, hacer visitas preventivas al médico con cierta frecuencia, solo para verificar.

¿Has sufrido alguno de estos malestares?