Características de la pisada supinadora

El último tipo de pisada que puede desarrollar un runner. Freepik

En los posteos anteriores vimos los casos de las pisadas neutras y pronadoras, y en el de hoy nos centraremos en el último grupo: la pisada supinadora, que es la menos frecuente de todas. En este caso el pie gira según su eje longitudinal, hacia su exterior. De esta forma el borde interno del pie tiene tendencia a elevarse mientras que el externo se aplasta baja el peso del cuerpo. El despliegue empieza sobre la parte externa del talón, pero rápidamente en vez de evolucionar hacia el interior, se prolonga por el borde externo del pie para finalmente volver hacia el interior en la fase final. Así los tobillos no tienen la fuerza requerida para ejecutar el movimiento de pronación, provocando entonces que los pies continúen supinando en las siguientes fases de apoyo sobre el suelo.

Es importante tener en cuenta que al no pronar los pies no pueden amortiguar de manera natural el impacto, y esto a su vez repercute nuevamente en las rodillas y otras partes de su cuerpo. Esta alteración recibe también el nombre de débil pronación, ya que designa a aquellos tobillos que no tiene la fuerza suficiente para realizar el movimiento de pronación. Por lo tanto, la débil pronación queda definida cuando el eje del talón (la línea sobre el calzado) también pierde su perpendicularidad con respecto al suelo, pero ahora describe un ángulo mayor a 90°.

Como dijimos esta alteración es poco frecuente, aproximadamente el 10% del total de corredores son supinadores y a menudo se confunde con el desgaste excesivo del calzado de la zona externa del talón. Los supinadores comprimen y desgastan sus zapatillas a todo lo largo de los bordes externos y no sólo en la zona del talón.

En síntesis, determinando cuál es tu tipo de pisada podrás elegir mejor tu próximo calzado para running, evitar lesiones y tener una mejor experiencia en tus entrenamientos y carreras.

¿Ya descubriste cuál de estos tipos de pisada tenés?